Alejandro Ballesteros Montaño

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El estilo surrealismo en Ciudad Obregòn, Sonora

Con la llegada del mes de agosto y su lluvia veraniega comenzaron las exposiciones de pintura y fotografía en nuestra virtual ciudad, donde, a pesar de los días nublados y el aguacero que transformó el medio ambiente en un baño sauna por la humedad y el calor, no fueron obstáculo para la realización de eventos culturales gratuitos poco apreciados por la sociedad cajemese. En la galería del Centro de Culturas Populares e Indígenas se inauguró la exposición “Las causas perdidas”, del pintor Alejandro Ballesteros compuesta de 13 obras pintadas al acrílico y una acuarela de formato grande u mediano, de las cuales, la denominada “Idilio onírico”, fue parte del escenario para el discurso de bienvenida por la directora del centro, licenciada Trinidad Ruiz, ante un público joven universitario, familiares y representantes de organizaciones civiles que se dieron cita para apreciar el arte de este joven pintor surrealista.

Le tocó al maestro Héctor Martínez Arteche el acto inaugural para dar entrada a las salas y gozar de una original propuesta por su iconografía de nautilos, figuras distorsionadas, autorretrato y otras más que montó este pintor, a quien conocí primero por sus dibujos a lápiz, grabados y óleos en previas exhibiciones, poco después, le dimos la bienvenida al grupo de los famosos Pintores del Festival de Álamos durante el Festival Ortiz Tirado, donde aseguró: “No más bodegones y paisajes, se esta dejando el arte bonito por el surrealismo y el expresionismo”.

Egresado de la carrera de Profesional Asociado en Artes Visuales del Instituto Tecnológico de Sonora, este pintor esta logrando con su trabajo y propuesta una posición en el arte contemporáneo de Cajeme, porque produce, exhibe y participa en nuestro raquítico movimiento cultural.

“Me siento orgulloso de cortar el liston y de observar los trabajos de uno de mis alumnos que tenía algo por su seriedad y tenacidad en el aprendizaje de la pintura”, comentó el maestro Arteche ante el público, del cual, distraje la atención de Ballesteros para platicar brevemente con él.

¿Qué piensas de tu arte?

-Lo hago para mí, le guste o repudie a otra gente, es algo interesante porque conozco al espectador y a la obra misma, cobra vida propia. Trato de corazón puro que tenga contenido filosófico, no social, de peso, que dialogue con el publico y que éste lo interprete-.

¿Que es el arte para ti?

-Es lo que evoca emociones, altera y toca el hilo, es una ventana a otro mundo y a cosas oníricas.

¿Cuáles son tus obra preferidas?

-La titulada “Lo inefable”, porque fue la que más dejé a un lado, por la espontaneidad, porque me marcó el paso para jugar con la iconografía, desprenderme de mi estilo regional, lo riguroso, dejar trabajar las ideas, la espontaneidad, el inconsciente, seguir con el surrealismo con mayor fuerza de trazo y color que antes me daba miedo usar. Y “Crisálida”, que es un dibujo viejo que no estaba listo para exhibirlo pero la frase se presentó ante mi-.

Entre los asistentes que degustaban sabroso vino tinto o sodas, seleccioné a varias personas para saber de cuales obras son de su predilección.

Para la escritora Perla Ortiz Murray, la entusiasmaron “Son mis pestañas agujitas de dolor” y “Para no olvidar”, al periodista y editor de la revista Juku Jeeka, Sergio Anaya, le gustó “Pequeña catarasis”. La directora de la galería, Trinidad Ruiz, disfrutó todas las 8 obras de la sala principal porque -Expresan la calma del artista-. Al director del Museo de los Yaquis en Cócorit, Antonio Mejía, lo convencieron “Mano Dentada” y “Una parte de mí me consume”. Sin embargo, al pintor en vidrio, Raúl Valenzuela Araiza, le gustó “Era yo el que temblaba” y al pintor Ángel Luzanilla, el díptico “En la esperanza de los recuerdos”.

A la hermosa reportera de la televisora del Yaqui, Gabriela Nieblas Loustaunau, la emocionó “Crisálida” pero a la atractiva esparceña Tannya Rocio Centeno Espinosa, estudiante que presta su servicio social en producción de la televisora arriba citada, la conmovieron “Para no olvidar” y “Crisálida”.

A Milagros Meza Murrieta, le encantaron “Una parte de mí me consume”. -Por la expresión plasmada como fuerte sentimiento porque lo siente así la mayoría de las veces-. Y “Para no olvidar”, que es un fino autorretrato del autor en colores blanco y negro con fondo azul, muy bien logrado.

A la señora Oralia Montaño Garibay, mamá del expositor, le fascinaron “Idilio onírico, el autorretrato y “En la esperanza de los recuerdos“, amable dama que se tomó el tiempo para opinar sobre su hijo: -Alex, es un buen muchacho, siempre lo he apoyado en su carrera por su entusiasmo y tranquilidad y porque desde niño le gustaba dibujar todo lo que veía-.

Para la encantadora pintora Lucia Solís Cuevas, oriunda de Mocorito, Sinaloa, tierra de mi abuelo Pancho López, la estremecieron “Son mis pestañas agujitas de dolor”, “Idilio onírico” y “La mano dentada”. -Por la forma que proyecta, lo que siente, lo que ve y te hace sentir junto a la combinación de colores-.

Y tú, ¿Qué pintas? Le inquirí, pero ella después de una amable sonrisa me contestó: “Pinto parte de mí, a mariposas y ranas abstractas con alas porque siempre he querido volar como en un sueño”. A Rosa Isabel Vázquez Rascón, pintora de la Universidad Veracruzana le gustó la acuarela “Lo inefable” y a la artista egresada de la Universidad de Guadalajara, Mirna Guadalupe Quezada Ocampo, le atrajeron “Pequeña catarasis”, -Por los colores, texturas, el tema y la figura humana surrealista-.

Lo mejor de este artista promesa del arte cajemense, en el estilo surrealista es “Las búsquedas”, por su paisaje e iconografía, “Una parte de mí me consume”, e “Idilio onírico”. La critica del arte ve en sus obras un buen dominio de dibujo en las formas argonautas, vegetación y humana, tiene buen dominio del oficio de la técnica a la acrílico más no en la acuarela, manejó un colorido opaco y falto de luminosidad desértica o marina y siento que carecen estas obras de un “Halo de belleza”, para que trascienda a obra de arte. (Arq. Francisco Sánchez López)


La Mano Dentada, Alejandro Ballesteros Montaño
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La Mano Dentada, Alejandro Ballesteros Montaño
Para No Olvidar, Alejandro Ballesteros Montaño
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Para No Olvidar, Alejandro Ballesteros Montaño























“Luchar por algo que no se puede ganar, hacer la guerra para ganar la paz, hacerse a la mar sin una brújula con la ilusión de un destino fantástico, buscar la utopía, seguir una búsqueda en la cual lo que se busca ha pasado a ser de menor importancia; una causa perdida… Lo que importa es el viaje, el proceso para convertirse en otra cosa, ese cambio que tanto tememos, pero que anhelamos. Habrá que abrazarnos de un ideal y seguirlo, que nos lleve a otros lugares, a otras búsquedas o al final, a donde pertenecemos.” (Alejandro Ballesteros Montaño)




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