Alexandra Domínguez

De La Siega, la enciclopedia libre.




Ella

Va cada mañana a la casa de los locos,
entrega pasaportes al siglo diecinueve.
Lleva un cucharón de plata en la mano
y un violín envuelto en papel burbuja.
Va cada mañana a la casa de los locos,
deja una piedra magnética sobre la repisa.
Pone una herradura bajo la cama
al diosecillo de los números impares.
Va cada mañana a la casa de los locos,
piensa en qué trofeos para la felicidad.
En qué palabras para los cántaros rotos
donde tachan su cabeza los escolares.
Va cada mañana a la casa de los locos,
calcula que alguien es todo lo que queda lejos
y dibuja con tiza un círculo blanco.








El poeta es un asunto allí en lo invisible

Ese hombre es invisible, su materia de alondra es invisible,
anda en lo invisible con pasos que hacen ruido en las calles invisibles,
come cosas invisibles, respira lo invisible, paga con monedas invisibles.
El poeta es un asunto allí en lo invisible, cruza ríos invisibles,
se acuesta con mujeres invisibles, habla con palabras invisibles.
Está en Dublín y es invisible, va por el cielo en aviones invisibles,
en su corazón la melancolía es invisible, piensa en cosas invisibles,
lee a Kavanagh que escribía libros invisibles,
por ejemplo esto es invisible: My soul is and old horse
offered for sale in twenty fairs.
Su furia es invisible, su tempestad también es invisible,
trabaja en una fábrica invisible, gasta sus codos en mesones invisibles,
Teillier era invisible, Parra casi es invisible, nadie ha visto a Rojas.
Los obreros brindan al final de la jornada con jarras invisibles de cerveza,
los solitarios se hospedan en hoteles invisibles, llaman por teléfono
a chicas invisibles, esperan en esquinas invisibles a otros invisibles.
En el verano la lluvia es invisible, abren entonces un paraguas invisible,
se van a provincias invisibles a leer poemas invisibles,
se encuentran en un parque con alguien invisible, aman lo invisible.
El poeta es un asunto allí en lo invisible, este mismo poema es invisible,
un espejo es invisible, la ciudad en la que vivo es invisible,
lo imprescindible y lo insignificante, eso es lo invisible.








Sobre el análisis subjetivo de los hechos
Que determinan la historia de mi tribu

De acuerdo a los informes enviados desde la frontera.
De acuerdo a lo que dicen los camaradas pájaros,
el Trile negro que vive en los pajonales de Atacama que es desierto,
la Loica de pecho rojo, el Chirihue amarillo de las islas.
De acuerdo a la última cosecha de piñones
en la reserva indígena de Trapa-Trapa,
este año no habrá harina para el Zorzal ceniciento,
no habrá estrellas para el Queltehue de las praderas húmedas.
De acuerdo al agua estancada en la represa de la Compañía Ecléctica
y las tierras mapuches inundadas por el río Bío-Bío,
este año tampoco habrá Chercanes en las vegas,
Chincoles color canela en los manzanos silvestres de esta parte del mundo.
De acuerdo a los servicios gratuitos
prestados por Neruda a la corona sueca,
a la corona española,
a la corona de la Virgen del Carmen patrona de Chile.
De acuerdo al estado de los templos y las logias
destruidas por el terremoto del año en que hubo terremoto.
De acuerdo a lo dicho por los que han abandonado
las casas y los campos usurpados por los usurpadores.
De acuerdo a los pinchos del erizo de púas
que se ha metido en la cama sin ponerse la blusa de hojas.
De acuerdo a los colonos que levantaron cercas para el ganado,
cercos de alambre para las personas, redes para la Loica
y el Zorzal ceniciento y el Queltehue de las praderas húmedas.
De acuerdo a los más optimistas informes meteorológicos
este año tampoco vendrá la salvación del cielo,
habrá barro en todo el territorio de todas las provincias,
barro en las iglesias pentecostales, barro en las oficinas del correo.
De acuerdo a todo, esto nadie debe deducir que vaya a llover,
de acuerdo a todo, esto lo más probable es que continúe la sequía.
De acuerdo a las hormigas que pagaron tasas indebidamente
y a la cigarra de las colinas a la que nadie devolverá debidamente nada.
De acuerdo a los que desaparecieron y dejaron como única señal
un pañuelo atado al árbol con brazos que hay en el cruce de los caminos.
De acuerdo con lo que piensan y no piensan los súbditos,
los Perros Quiltros que vagan por las carreteras,
el perro de la autoridad que está detrás de las vallas,
el perro que cuida las piscinas, el perro de siete aguas de la ley.
De acuerdo, hermano Quirquincho,
hermano Puerco Espín, hermana Comadreja.
De acuerdo con los cuatreros que roban ganado
y amargan la Nochebuena a los dueños de fundos.
De acuerdo con que por aquí está prohibido pasar
y por allí también está prohibido pasar.
De acuerdo con las invasiones de termitas y escarabajos
que arruinarán las cosechas durante el próximo siglo.
De acuerdo con los bustos
de todos los que han perdido batallas.
De acuerdo con la batalla campal entre los gatos de tejado
y los ratones grises de granero.
De acuerdo con la voluntad del supremo gobierno de la república
y su presidente el principal residente de esa misma república.
De acuerdo con el rito de comer carne de animales,
comerse unos a otros, festejar las hazañas de los matarifes.
De acuerdo con alguien que no conozco
me retiro a los valles del otro lado de la montaña
antes de darles por última vez las buenas noches
al ceniciento Zorzal y al Chercán de las vegas,
buenas noches Trile negro, Loica de pecho rojo,
buenas noches Queltehue de las praderas húmedas.








Volver a los diecisiete

Loada y recordada sea Mary Quant entre las místicas,
porque de ella será la tijera de oro con que el cielo recortará las nubes.
Bendito Cat Stevens entre los santos que se abrazan en las discotecas,
porque de él serán los artefactos plateados que giran en el Cosmos.
Veneración a Ginsberg arisco entre los gatos de escayola de Buda,
porque de él serán otra vez las selvas verdes tras el otoño de napalm.
Gratitud a Shakespeare que viajaba en segunda clase de los trenes
porque de él serán los barcos de papel de todas las pensiones.
Recuerdos para el Sena, el río sagrado de Rimbaud en el que hay ballenas.
Elogiado Jean Gabin en blanco y negro, Camus antes de Argelia.
Enaltecidos los de Liverpool que hicieron asomarse a Dios al mundo.
Ensalzado el huésped del alero, el gorrión de provincias
para el que nunca hay sitio en la antología de los pájaros.
Alabado Klee niño y Paul anciano, la escoba de pintar estrellas
con la que barre Violeta Parra la carpa vacía de los cielos.
Benditas las postales que llegan en verano escritas por el mar
y los sellos de colores subidos al tejado de las cartas de amor.
Loado el número siete que en la tabla de multiplicar es muchas veces siete,
volver a los diecisiete, volver a los veintisiete, volver a los treinta y siete.








Contra las naturalezas muertas

Tú no has nacido para la muerte, ¡inmortal pájaro!...
John Keats


He visto una luz posada sobre la línea en que respira un pájaro
y he visto al niño cuya palabra azul nombra el canto en cuya respiración
lo que dibujo es pájaro de Persia, pájaro de piedra, pájaro de Perse.
He visto a los pájaros que emigran,
a los pájaros de tinta que salen de los túneles y vuelan al papel del cielo,
y allí a semejanza de su voz permanecen en el entorno de los ángeles.
He visto pájaros conmovidos por la irrealidad del blanco
entrar en los papeles del invierno donde vive la tempestad de Turner.
Y he visto en lo que he visto la misericordia real de lo imaginario,
pájaros dibujados por la mano zurda de los naturalistas, pájaros rojos
descendiendo sobre el trigal de los concilios, pájaros de las limosnas
y pájaros de la importancia sobre los grandes silencios de la duración.
He visto pájaros en los lienzos donde permanecen para siempre los gritos,
pájaros de Munch en las barandillas de la cabeza de Evardv,
pájaros de Goya en la madrugada de los fusilados
donde ladran sus lámparas heridas los perros de la consolación.
En todo lo que he visto me han visto los pájaros, en Versailles
los pájaros que a Versailles llevan una gota de ámbar antiguo,
los diminutos pájaros de las constelaciones que encienden fogatas
en las islas de Patinir, los que beben las gotas de brea en las alambradas
y hacen florecer el laurel de las interrogaciones en los jardines de Klee.
He visto a esos pájaros, he pintado esos pájaros hasta adentrarlos en mí,
hasta anidarme con ellos en los espacios futuros de lo que ha de ser verdadero.
He visto lo que nunca se sabe de un pájaro, el mapa que llevan en el pecho,
el silabario de la conversaciones entre los muertos y las estrellas, he visto
a todos los pájaros del universo sobre el tejado de albahaca de las sinagogas,
a los pájaros durmientes que brotan del violín de nieve de Chagall.
He pintado esos pájaros, les he puesto saliva de Ana Karenina para que respiren en el amor,
les he dado migas de linterna para que busquen a Mandelstam.
La necesidad de los pájaros cruza cada mañana el horizonte de mis bastidores,
van hacia La Meca a teñir de amarillo las alcobas de la tiniebla,
cruzan las estepas de Mongolia con una pestaña de caballo en el pico.
Los pájaros que he visto viven en los lienzos de lino, traen semillas de violetas
en el corazón, guían de regreso a la felicidad los trenes con destino a Liberia.
Los pájaros que digo dicen palabras al oído, van a Pekín y se acuestan con el emperador,
van a Roma y escriben los epitafios de quienes no han nacido para morir.
He visto pájaros en el Louvre y he visto pájaros en la aldea donde nació mi padre,
pájaros zen y pájaros sufís, pájaros sobre la cruz de Tápies
y solitarios pájaros destinados a la salvación por San Juan de la Cruz.
He pintado abismos, esferas, laberintos, he dibujado seres y consultado manchas,
he visto lo que he visto: adiós naturalezas muertas, bienvenidos pájaros.






© Alexandra Domínguez (Derechos reservados. Ver Aviso Legal).

Volver a Poesía del fin del mundo: 97 poetas chilenos con vida.