Alfredo Cárdenas Cruz

De La Siega, la enciclopedia libre.



Poemas inéditos.


Una actriz de cincuenta

Aunque tu vida
fue un largo trozo de papel perdido;
las luces que ahora se apagan para ti
empañan el fondo de un escenario caído,
ante los ojos de quienes soñábamos contigo.

Cuando cumpliste años, cincuenta o más,
todavía salías a comprar muñecas
para recuperar una ronda que hace ecos
en tu oscuridad, y sonríes cuando escuchas
el ruido de los niños, porque tu fantasía
es un rumor de siluetas sin voz o
un camino extraviado que contemplas
en un paisaje lejano.
Ahora sabes que el tiempo
es un animal silencioso que nos mira
y la vida te despierta,
porque ya no puedes correr detrás
de las mariposas que atrapabas sola.

Aunque has querido desaparecer,
no pocas veces, o creías recuperar el fuego
del deseo que -de pronto- consume
la necesidad en tus ojos claros,
porque ahora las carteleras y las luces
te espantan como una ficción horrible,
que tu carne hizo real y los amores son caminos largos
y tu danza infantil en la memoria son muchos senderos
en tu vida, por donde aún se pierden
los soñadores y los viajeros que no retornan.


(07/09/2007)






Dos poetas

(A Juan Ramírez Ruiz i a Domingo Ramos)


En el bar desprovisto de belleza,
el bullicio me recuerda un invierno de Lima.
Una brusca madrugada golpeaba afuera
como un animal que crece y se lanza al vacío,
porque despertaba otro frío en nuestros ojos.
Tres ambientes, unos cuadros de Ostolaza,
una copa llena acompañaba a un hombre que dormía,
un pálido vagabundo intentaba enseñarte un camino por descubrir.
La esperanza siempre abre su boca con la brisa
porque la escritura corría rumbo a la oscuridad.
Y tú, Domingo, salías detrás como un pastor que buscaba
sus fieras. Y tú, Juan, me dijiste: Buen viaje, en todas partes hay pesadillas...
Y te quedaste mirando el humo en silencio. No había Nadie.


(29/01/2008)







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