Antonia Torres

De La Siega, la enciclopedia libre.




De Las Estaciones Aéreas (1999).



En el pueblo sin límites
quedan señales, marmóreos hitos
dejados por el mar
para la reconstrucción imaginaria.
La plaza es un potrero por donde cruzan animales
rumiando la nostalgia condensada de sus habitantes.
Tres caras tiene el recuerdo:
el poema, hora y día y los muertos
la inscripción como lápida
clavada en medio del que fue Toltén 1960
añosos cipreses dibujando el plano ibérico
mapa sin el cual habría sido imposible la reconstrucción del recuerdo
y el sol, como antigua luminaria
desenfocando un poco el primer plano
de este paisaje amarillo y empolvado.






primer andar

y así como el día y su transcurso nos enrolla como a un cigarro
porque al día hay que liarlo antes de fumárselo
y no se le puede guardar hecho
porque sabe distinto, seco
y no se puede tener días preparados, alineados en una caja

así como se suceden los temas en un disco
temas aprendidos de memoria y que podríamos tararear sin escucharlos
así presentimos los días y los adivinamos
y entre cada intervalo ensayar la entrada del piano, la trompeta o el saxo

así también se nos anuncia la mañana ya desde la taza de café
todo el día y sus intersticios en el calor de la humeante taza
su escritura escondida
que bebemos como a un muerto para hacerla nuestra.






De Inventario de equipaje (2006).


Para Javier Bello


Sostener el cuerpo con palabras
como quien sostiene la bandeja del desayuno
en ascuas
esperando ser invitado a la ejecución o al banquete.

Sostener palabras con el cuerpo henchido
como se sostienen cartas, columnas o banderas.

Sostener un libro como predicador
cuando se lee, a solas, un poema en voz alta.

Así se sostiene el cuerpo:
con preñez y palabras
gruesas, delgadas
en aduanas y puertos

de este modo se declara el cuerpo:
inventario de equipaje, aunque ligero, una oración
o el denso humo de su quema.






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