Antonio Rodríguez

De La Siega, la enciclopedia libre.





Serenata para Gioconda dormida

Para G.G.G.


Tú no sabes, Yoko
que yo soy un cacto triste
-miserable-
una nube de huesos remendados
un tractor pidiendo permiso
      para despegar.
Tú no sabes, Yoko
que una canción es un charco de tiempo
      un árbol errante
y que montado en mi potro
      de trapo y estopa
      cantando mis himnos
cabalgo dejando un rastro de lodo
en las alfombras del rey.
En cambio, mi Yoko, tú sabes
hacerle el amor a una silla
cantar al compás de las puertas
      cerrar las ventanas
en vísperas del huracán
Tú, Yoko
tienes los brazos de luna
que busca Cosette
por eso te canto
sin despertarte.
Entérate niña
este arrullo
de letras
es tuyo.







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