Armando Roa Vial

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THOMAS BROWNE. RELIGIO MEDICIS

En la urna sepulcral del poema
el olvido respondió al soborno con olvido.
Mi epitafio fue un puñado de palabras dispersas
-así son los huesos
en la médula de la muerte-
que nunca más volvieron a reunirse.
Por eso ahora soy al no ser,
ciudadano de ninguna parte
empuñando un nombre de nadie.
Y aunque nada de esto sea rigurosamente cierto,
debo afectar la voz:
ah, el infierno tan temido:
desde esta voz ajena
-pues nada en mí se afirma-
empiezo a ser alguien.








GOTTFRIED BENN DESCIENDE A LA PALABRA MORGUE

Como en un escenario algo borroso
la palabra morgue fantaseaba con un cuerpo macerado,
- vientre verde botella distendido,
comprimiendo el diafragma y el corazón,
con un hongo de espuma en la nariz-
sobre las manos yertas y terrosas del poema.
La piel de los versos estaría fría.
La posición de adjetivos y pronombres sería en decúbito ventral;
algunas livideces se evidenciarían
en los verbos y sus conjugaciones:
Y la voz del poeta sería zona en declive:
músculos mandibulares rígidos,
jirones de epidermis desprendidos.
desde un labio hinchado, edematoso:
territorio familiar para una soledad menos definitiva.








TIERRA TARDIA: LACUNZA COMO PENSADOR POLITICO

Once sílabas sangrantes: septiembre
es el mes más cruel; endecasílabo
bombardeado, sus anchas alamedas
se desmadran, retórica asediante
en disparos a granel: generales
vendepatria, sedición de vocales
capitalistas y reaccionarias,
ay, junta militar de consonantes
salidas del cuartel: cuántas palabras
detenidas y desaparecidas,
cloacas para las ene y ene,
la fértil provincia republicana
apesta: nuevas letrinas verbales
son el relicario de viejos vicios:
golpes, delaciones, usurpaciones
al lenguaje: delgada es esta faja
en el poema de Chile: violencia
que plagia a la violencia, copia infeliz
del amén: ah, país palimpséstico:
esa moneda del poema en llamas,
pura cita es tu cielo azulado.








PARA SOSIEGO DE ESTA HEBRAS MAL TRABAJAS

Sólo para sosiego de estas hebras mal trabadas
en la musculatura verbal de mi lengua,
cuando la cópula es,
en el predicado de esta oración sin nadie,
ha dejado de ser reproductiva,
la palabra útero,
de oscuro nacimiento,
nueve meses confinada
en mi boca, ahora irrumpe
en una hoja de papel
expulsándome prematuramente.






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