Armando Uribe

De La Siega, la enciclopedia libre.




De El transeúnte pálido (1954).


Soy pobre como la rata...

Soy pobre como la rata.
Triste como tía.
Y toco esta corneta de cartón en cumpleaños
de pequeños deformes.
Y la guitarra del cielo suena sola
con la indolente angustia de la noche.
Y las palomas de las oraciones
vuelan cenizas por la tierra muda.








El ojo

El ojo, el ojo, el ojo.
El regalo de Dios.
Estoy feliz de conocer
mi cabellero: el ojo.
Por su castillo de ónix
ambulo como espítiru.
En la fosa vigilo
posibles asaltantes.


Por lo demás el ojo se basta por sí solo.
Si yo me acerco, cervil, para asistirle,
Me hace un respingo.


Abajo el ojo maldito.








De El laúd engañoso (1956).


Cuenta el buey paso a paso...

Cuenta el buey paso a paso
y queda agotado de tanto contar.
¡Todo el día, Dios mío, todo el día
tras el yugo, la alfalfa, la huella!

¿No habrá ningún campo abierto y verde ahora?
Ahora viene un río de agua sucia
que se bebe sin respiración.
Ahora viene el sol que se cae detrás de la montaña
y el perezoso vaquero que pasa a lo lejos.

Y llega la noche que es como una cumbre
llena de estrellas a su alrededor
pero la cima es pura y callada
y en la cima descansan los bueyes y los hombres.








Voy a subirme a una montaña...

Voy a subirme a una montaña
a gritar a los cuatro vientos
éste es Armando Uribe y va a hace un milagro
que levantará el polvo de los pies.

Y ésta es la montaña donde estoy parado
y éste es el río que no existe
y yo atravesando el río saqué un pez
que habla de este modo:

Creedle, amigos, es un hombre sabio,
bueno, virtuoso, quitado de bullas,
habla con un ángel y ríe como un arcángel
y verdaderamente merece el cielo por su buena contucta.

Pero nadie quiere seguir oyendo tantas sandeces,
algunos bostezan, otros se retiran,
y yo sigo en la montaña
como un rey, como un ángel, como un pez.








De Odio lo que odio. Rabio como rabio (1998).


Odio lo que odio rabio como rabio
Desdén desdén desdén desdén desdén.
El rencor la amargura y el resabio.
El bien es malo y el mal es el bien.
Nacer vivir morir no me lo den.
Habla mi corazón alma sin labio
Y por decir os digo amén amén.








Quiero horadarme el hígado
o los riñones o el corazón
o el sistema nervioso central
como una hilera de hormigas
que tengo guardadas con
cuidado en botellas de alcohol.








El horror con sus guantes llenos de hongos
Por el revés tantea toda cosa
Y a los seres les hace signos hórridos
(porque están vivos) con asco los toca
a la distancia y tirita su papila.






© Armando Uribe (Derechos reservados. Ver Aviso Legal).

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