Arriba las manos

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(Mojiganga)



Tralalá y Trololó están sentados frente a frente en un Café vacío. La iluminación sólo deja ver sus torsos y rostros y oculta lo que hay sobre el piso. Parece que están allí desde hace mucho: hay cigarrillos enormes colgados en las paredes que se consumen como si alguien los estuviera fumando, el ambiente luce descuidado, polvoriento y se percibe un olor como ha podrido. Ambos visten ternos desaliñados y lentes oscuros. Ellos están en silencio mirándose fijamente durante un par de minutos antes de iniciar sus parlamentos.


TROLOLÓ: ¡Basta ya!

TRALALÁ: No sé de qué me estás hablando, Trololó.

TROLOLÓ: No comiences nuevamente con tus dudas.

TRALALÁ: Bueno, acabemos con esto de una vez.

TROLOLÓ: Entonces toma una decisión, Tralalá.

TRALALÁ: Pero si ya te lo dije.

TROLOLÓ: ¿Qué fue lo que me dijiste? No recuerdo.

TRALALÁ: Que memoria tan débil tienes.

TROLOLÓ: ¡Qué cosa!

TRALALÁ: Que yo prefería el agua

TROLOLÓ: ¿Cómo?

TRALALÁ: Que debemos utilizar baldes de agua, Trololó.

TROLOLÓ: No, no, no. Deben ser balas. En eso quedamos.

TRALALÁ: Pero eso implica una logística mayor.

TROLOLÓ: Ese no es ningún problema.

TRALALÁ: Claro que sí, porque necesitaríamos armas.

TROLOLÓ: Sí, metralletas con silenciador, Tralalá.

TRALALÁ: ¿Con silenciador?

TROLOLÓ: Sabes que detesto los ruidos molestos.

TRALALÁ: Mayor razón para usar agua.

TROLOLÓ: Pero entiende: debe ser algo rápido y doloroso.

TRALALÁ: No estoy seguro.

TROLOLÓ: ¡Tralalá!

TRALALÁ: ¿Qué cosa?

TROLOLÓ: ¡Sé racional!

TRALALÁ: Eso es demasiado aburrido.

TROLOLÓ: Está bien, está bien... Vayamos despacio. Acaso has pensado dónde podemos conseguir baldes.

TRALALÁ: Este es un Restorán, ¿no?

TROLOLÓ: No, este es un Café.

TRALALÁ: No es lo mismo, Trololó.

TROLOLÓ: No. ¡Ya te he dicho que brindan servicios diferentes!

TRALALÁ: ¡No me hables en ese tono!

TROLOLÓ: Pero entonces por qué crees que tienen nombres diferentes. Para eso sirven los nombres, para diferenciar las cosas.

TRALALÁ: Bueno, pero igual en este Café deben haber baldes.

TROLOLÓ: Pero es poco probable que existan 15.

TRALALÁ: ¿Y por qué tienen que ser 15?

TROLOLÓ: ¡Pero si tú fuiste el que dijo que tenían que ser 15!

TRALALÁ: Tranquilízate.

TROLOLÓ: ¡Vete al demonio! Llevamos horas discutiendo y todavía no tomamos una decisión.

TRALALÁ: ¿Y qué les quitaríamos?

TROLOLÓ: ¿Quitarles?

TRALALÁ: Claro, sino van a sospechar.

TROLOLÓ: ¿Quiénes?

TRALALÁ: Los policías y los periodistas.

TROLOLÓ: ¡Ya!

TRALALÁ: Cuando las víctimas de robos o asesinatos no son despojados de algo, ellos sospechan. No debemos permitírselo.

TROLOLÓ: No, no, no. En eso tienes razón, Tralalá.

TRALALÁ: Claro. Si vamos a concretar esto, nuestra acción debe ser límpida y clara como la prosa de Alva Rimón.

TROLOLÓ: ¿Quién es ese imbécil?

TRALALÁ: No lo conozco.

TROLOLÓ: Entonces por qué lo mencionas.

TRALALÁ: ¿Por qué quieres saberlo todo? El misterio tiene sus encantos, Trololó.

TROLOLÓ: Tienes razón: mejor concentrémonos en el tipo de condena que se merecen.

TRALALÁ: Está bien. Pero habla más bajo que nos pueden escuchar.

TROLOLÓ: ¿Quién nos va a escuchar, si aquí no hay nadie?

TRALALÁ: ¿A qué huele?

TROLOLÓ: Sigues con eso.

TRALALÁ: ¿Es que acaso, no hueles nada?

TROLOLÓ (luego de olerse las axilas): ¿La verdad?

TRALALÁ: Esto es serio.

TROLOLÓ: Bueno, si huelo algo.

TRALALÁ: ¿A qué?

TROLOLÓ: Creo que este Café huele como tu hermana.

TRALALÁ: Yo no tengo hermana

TROLOLÓ: Pero no puedes negar que esto huele tan mal como ella.

TRALALÁ: Puede ser que en eso tengas razón.

TROLOLÓ: Sí, pero ahora lo importante es conseguir pasamontañas.

TRALALÁ: ¿Para lanzar agua en baldes? No seas gracioso.

TROLOLÓ: ¡Pero si vamos a usar balas!

TRALALÁ: No, Trololó. Agua, vamos a usar agua.

TROLOLÓ: También necesitamos guantes blancos.

TRALALÁ: ¿Para qué? Esto no es una marcha escolar.

TROLOLÓ: Pero es una marcha fúnebre. Además, es un recuerdo de mi infancia.

TRALALÁ: ¿Qué cosa, las armas?

TROLOLÓ: No. Los guantes blancos. Los usaba para operar insectos.

TRALALÁ: ¿Qué tipo de operaciones realizabas?

TROLOLÓ: Trepanaciones, traqueotomías y amputaciones.

TRALALÁ: Vaya, vaya.

TROLOLÓ: Sí, era un niño genial.

TRALALÁ: Pero ahora eres un asesino en serie.

TROLOLÓ: No te adelantes, Tralalá.

TRALALÁ: Tienes razón. Quizá sólo nos convirtamos en gripeadores en serie.

TROLOLÓ: ¿Qué es eso?

TRALALÁ: Dícese de todo aquel que provoca la gripe.

TROLOLÓ: No comiences con tus tonterías.

TRALALÁ: ¿Y por quién comenzaríamos?

TROLOLÓ: Yo estaba pensando en un fusilamiento masivo.

TRALALÁ: Nou, nou, nou. Debemos mojarlos uno por uno. Debe ser algo lento. Debe producirnos placer, imbécil.

TROLOLÓ: ¡Qué has dicho!

TRALALÁ: Que debe producirnos placer, imbécil.

TROLOLÓ: ¡No, dijiste que debemos mojarlos!

TRALALÁ: No te pongas infantil.

TROLOLÓ: Pero sabes que yo quiero usar balas.

TRALALÁ: Balas, balas... no Trololó.

TROLOLÓ: No me provoques. Sabes que me puedo poner furioso, Tralalá.

TRALALÁ: Así, y qué me harías si te pones furioso.

TROLOLÓ: No creo que quieras saberlo.

TRALALÁ: ¿De verdad?

TROLOLÓ: Ten cuidado porque...

TRALALÁ: ¿Me puede pasar algo?

TROLOLÓ: No perdamos de vista nuestro objetivo.

TRALALÁ: Está bien, pero tengo una duda.

TROLOLÓ: ¿Cuál?

TRALALÁ: ¿Por qué lo haríamos?

TROLOLÓ: Simple: porque a ellos no les gusta el color de mi piel.

TRALALÁ: ¡Bah!, eso es de lo más común. No debes ser racista.

TROLOLÓ: Tampoco les gusta mi sangre.

TRALALÁ: ¡Bah! No seas petulante.

TROLOLÓ: ¡Ni mi vestir!

TRALALÁ: ¡Bah! No seas frívolo.

TROLOLÓ: Ni mi peinado.

TRALALÁ: ¡Bah! No seas descabellado.

TROLOLÓ: Ni mi ropa.

TRALALÁ: ¡Bah! No seas infame.

TROLOLÓ: Ni mi mirada.

TRALALÁ: ¡Bah! No seas iconoclasta.

TROLOLÓ: Ni mi pensar.

TRALALÁ: ¡Bah! No seas fascista.

TROLOLÓ Ni el color de mi pelambre.

TRALALÁ: Realmente creo que estás exagerando.

TROLOLÓ: No estoy exagerando. A ellos no les gusta mi humor.

TRALALÁ: Eso si es grave, Trololó.

TROLOLÓ: ¡Por eso merecen la muerte!

TRALALÁ: Pero nos tildarán de radicales.

TROLOLÓ: Merecen un juicio sumario.

TRALALÁ: De inhumanos.

TROLOLÓ: Deben recibir nuestra intrépida venganza.

TRALALÁ: De salvajes.

TROLOLÓ: Perecerán bajo nuestra locura asesina.

TRALALÁ: ¡Trololó!, nos llamarán monstruos.

TROLOLÓ: Ni mis medias.

TRALALÁ: ¿Qué dices?

TROLOLÓ: No les gustan mis medias.

TRALALÁ: ¡Mierda! Te lo han dicho por escrito.v
TROLOLÓ: ¡Por qué crees que estoy acá!

TRALALÁ: Entonces debemos decidir pronto: agua o balas.

TROLOLÓ: Yo ya elegí.

TRALALÁ: Pero has tenido en cuenta todos los factores.

TROLOLÓ: Tralalá, por favor, decide de una buena vez.

TRALALÁ: Ten calma. Esto no debe ser una locura.

TROLOLÓ: ...

TRALALÁ: Tampoco un grito liberador.

TROLOLÓ: Ni producto de las drogas.

TRALALÁ: Ni del alcohol.

TROLOLÓ: Ni de los somníferos.

TRALALÁ: Ni del stress.

TROLOLÓ: Ni de la depresión.

TRALALÁ: Ni de la política exterior.

TROLOLÓ: Ni de la dieta.

TRALALÁ: Ni del fútbol.

TROLOLÓ: Debe quedar claro que lo hicimos con plena consciencia.

TRALALÁ: Con alevosía, premeditación y ventaja.

TROLOLÓ: Nunca mejor dicho. Vamos al mercado negro.

TRALALÁ: ¿Para qué?

TROLOLÓ: Para conseguir las armas

TRALALÁ: ¿Y si se van?

TROLOLÓ: ¿Las armas?

TRALALÁ: No. Ellos.

TROLOLÓ: No se irán.

TRALALÁ: ¿Cómo lo sabes?

TROLOLÓ: Confía en mí. No pueden moverse.

TRALALÁ: ¿A qué huele?

TROLOLÓ: No sigas con eso. Camina. Vamos a conseguir las armas.

TRALALÁ: Espera. Todavía no hemos tomado una decisión.

TROLOLÓ: Creí que ya te habías decidido.

TRALALÁ: No te dejes llevar por mis impulsos.

TROLOLÓ: ¿Y ahora qué pasa?

TRALALÁ: Nada. Sólo que debemos pensarlo bien.

TROLOLÓ: No te arrepentirás ahora, ¿no?

TRALALÁ: Péinate

TROLOLÓ: ¿Para qué?

TRALALÁ: Acomódate la corbata.

TROLOLÓ: Ahora si que no entiendo nada.

TRALALÁ: Quizá nos persigan las cámaras de televisión.

TROLOLÓ: No lo había pensado.

TRALALÁ: ¿A qué huele?

TROLOLÓ: No te distraigas y guarda silencio que nos pueden escuchar.

TRALALÁ: ¿Quién nos va a escuchar? Si aquí todos están muertos.

Salen del escenario lentamente y mirando constantemente a los lados. La luz se hace general y sobre el piso se pueden observar varios cuerpos humanos en estado de descomposición. Oscuro.






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