Christian Núñez, de "Shhh" y "La Burbuja Azul".
De La Siega, la enciclopedia libre.
De Shhh.
Rosemary's Baby
Una caricia en el alma
Una caricia en el alma
Una caricia en el alma
Llena de dolor.
Melancolía
Todos los niños que fui
me miran y quedan locos.
1
Los niños hablan de sus ojos
mientras sintonizan el radio.
Las niñas hablan de las aves,
de cómo las aves nunca
las quisieron de verdad.
Los niños y las niñas
cogen hasta morir.
2
Los niños reparten fotografías
en el cementerio.
Las niñas hacen una hoguera
con sus vestidos.
Un pájaro viene.
Una hecatombe viene.
Los niños y las niñas prenden
el último cigarro.
3
Los niños y las niñas buscan una ventana,
una flor sin ventana,
una soga
lejos de los patios de la vida.
4
Cuando les pregunten qué pasó,
ninguno responderá.
Cuando les pregunten quién lo hizo,
nunca responderán.
Cuando les pregunten cómo fue,
difícilmente responderán.
Siempre, siempre.
5
Quiénes somos, los niños preguntan.
Quiénes somos, las niñas preguntan.
Quiénes somos, las aves preguntan.
Cerca del mar, esperando en silencio.
6
Nadie, nunca, nada, ellos dicen.
Nadie, nunca, nada, ellas dicen.
El agua está quedando negra.
Los niños y las niñas cogen hasta morir.
7
El silencio, ellos dicen.
El vacío, ellas dicen.
Basta, dicen. Basta.
Los niños y las niñas mueren.
Epitafio
Los creyentes de la lluvia y la nieve
los creyentes de las rosas y los árboles
los creyentes de la verga y el ano
los eternos creyentes
los imposibles aleteos de los creyentes
el muro estúpido de los creyentes
la luna y el sol de los creyentes
han muerto.
Poema del ciego
Luces para nada
un hombre sentado para nada
una mujer agónica siempre
un teatro
miles de personas
y luego nada siempre
una oración inútil
a nadie siempre
alguien dice coño
y fuma siempre
ad infinitum, ad infinitum.
Canción de amor
A punto de reventar
A punto de que la voz finalice
Los pájaros
Tal vez
No digan
Qué ha pasado
Madre, ahora duermes
Y yo estoy solo
Estoy inmóvil
Deseando una de tus miradas
O uno de tus besos
Porque ya voy a concluir
Y estoy solo
Igual que tú
Igual que cada partícula del mundo
Y los ángeles vuelan sobre la hoja
Vacía
Qué ha pasado
Lejos, me iré lejos
Yo no existo en cierta forma
No tengo en cierta forma una despedida
Ni luz, no tengo luz
En mis ojos
Ni ganas de concluir
Pero debo en cierta forma irme lejos.
De “La Burbuja Azul” (inédito).
En el hospital
Una mujer sin rostro está escribiendo una carta de amor en el hospital. Junto a ella, el recuerdo de su hijo. Frente a ella, las fotografías. Una mujer escribe con las manos escribe con la boca su última carta de amor. La mujer se viene abajo. Los que esperan su caída no la detendrán. El mensaje carece de información. Sin fecha sin firma sin hoja. La mujer está escribiendo sin hoja. De repente, un lápiz roto. Frente a ella, el hijo. La sonrisa del hijo en el contorno de una cara imprecisa. Los cabellos del hijo, sucios. Las manos del menor, sucias. El cuello, sucio. El hijo insoportable de la mujer imaginaria. El hijo imaginario que la mujer insoportable quiso alguna vez. La carta de amor que la mujer insoportable escribe sin futuro sin lápiz con la boca dirigida sin propósito al hijo imaginario. El ambiente de la habitación, de un profundo tono blanco ambiguo. Las paredes blancas en su cabeza vacía dentro del cuarto y millones de gotas de agua en una pequeña nube sobre ella. El agua y la mujer. Una mujer sin rostro está escribiendo una carta de amor. Una mujer sin rostro sin manos sin boca sin habitación sin lágrimas implora que el dolor por el hijo sea también producto de su fuga mental. Una mujer sin cabeza mira llover en su habitación destruida mira los pájaros destruidos la palabra destruida el eco de su hijo las cartas de amor en medio de la catástrofe. Entonces, dibuja un pubis. La mujer dibuja un pubis. Está dibujando un pubis de color azul intenso, porque ha dejado de llover y sólo queda esta única opción. Entonces, la mujer abre los ojos y se halla dentro del pubis a medianoche. Sólo queda esta opción. La mujer sin rostro sin boca sin vagina escribe: sólo queda esta opción, sólo queda esta única opción, y se va corriendo. Así pues, hay que abandonarla. Una mujer sin rostro escucha caer un lápiz.
(7)
Besa el cuello de tu padre
y dile cuánto lo amas.
Cubre a tu hermano en su ataúd.
No dejes que el rencor acabe contigo.
Antes de morir,
explícale a tu madre que no volverás.
Noé arroja una botella al mar (epílogo)
Yo te quise proteger de la lluvia y de ti misma
Del sol y de ti misma
De los pájaros
Que amenazaban con olvidarte
Y de aquellas nubes rojas que nos destruyeron.
Tal vez lo mejor hubiera sido
Probablemente el llanto hubiera sido lo mejor.
No vale la pena esta luz
Mientras el río pasa.
Ningún río podrá moverse mientras me desnudo.
La hoja que hoy escribo se pudrirá.
El horror
De vivir
Tampoco vale la pena.
Me pregunto si lo habrás pensado.
Cuánto de nosotros no vale la pena (y los ratones suben al techo).
Cuánto de nosotros fue sólo espuma (y los ratones bajan).
Cuánto de nosotros odiaba el fango, el agua y el cielo.
Cuánto de nosotros odiaba el diluvio que no vale la pena.
Quiero que te calles.
Quiero tus cenizas y sólo que te calles.
De ti quiero mutismo antes de la persecución.
Y cuando me vaya, te irás conmigo.
© Christian Núñez (Derechos reservados. Ver Aviso Legal).