Claudio Bertoni

De La Siega, la enciclopedia libre.




Flaquita

eres
la estufa
más poderosa
de la tierra estás
en Barcelona-a
18 mil Km. De distancia

y todavía
me calientas.








Jamás lo olvidaré

dejaste que te comprara
sostenes calzones y una
escobilla para el pelo
además de invitarte a
almorzar al Naturista
y como si eso fuera poco
a la salida me pediste
una crema humedecedora
para estar suavecita
para el hijo de puta que
te correría mano ese mismo
día a las seis de la tarde.








Me gustaría ser un nido si fueras un pajarito
me gustaría ser una bufanda si fueras un cuello y tuvieras frío
si fueras música yo sería un oído
si fueras agua yo sería un vaso
si fueras luz yo sería un ojo
si fueras pie yo sería un calcetín
si fueras el mar yo sería una playa
y si fueras todavía el mar yo sería un pez y nadaría por ti
y si fueras el mar yo sería sal
y si yo fuera sal tú serías una lechuga
una palta
o al menos un huevo frito
y si tú fueras un huevo frito yo sería un pedazo de pan
y si yo fuera un pedazo de pan tú serías mantequilla o mermelada
y si tú fueras mermelada yo sería el durazno de la mermelada
y si yo fuera un durazno tú serías un árbol
y si tú fueras un árbol yo sería tu savia
y correría por tus brazos como sangre
y si yo fuera sangre viviría en tu corazón.








7/97

"¿por qué no me mato?"
(Cioran)


si muriera uno sólo
pero tienen que morir también las manos
los pelos
en mi caso las pecas
la enorme cantidad de pecas
que me cubre la cara y los brazos
las uñas que son duras tienen que morir también
y los treinta y dos dientes que son más duros todavía
Tienen que morir todos los huesos ¿se imaginan?
y las venas las correosas venas
tiene que morir también
toda esa piel tiene que morir
y todos los pelos
con su vaivén de huiros
tienen que morir también
Todo tiene que morir
y forma un taco muy difícil de morir
muy hosco
muy trancado
un tapón indestructible casi
mudo
taimado
muy difícil de sacar
muy difícil de matar.








16/7/97

"Si nacieras otra vez, deberías andar despacio

aún en apegarte a tu madre".

C. Pavese


si yo naciera de nuevo
sería tu marido
y no el triste huevón gemebundo
que ahora soy.

Luciano
Siempre que barro
me encuentro con una bolita de cristal
con una "lunita"
que se le quedó una vez a mi sobrino
cuando durmió aquí
Nunca la recojo
ni la guardo
ni se la devuelvo
ni mucho menos la boto
La dejo que dé vueltas por ahí no más
que conviva conmigo
que tenga su vida ahí en el suelo
como una lucecita que dice "Luciano".

Su novio la toma de la mano
pero ella
le ha entregado además:
los labios la boca
los ojos el
pelo
los brazos el sexo
los senos el
poto la lengua
y los pies.








El ciego

llamo y llamo
y tú no estás
sé que no estás
pero sigo llamando
por lo menos el teléfono suena ahí donde no estás
pero donde sueles estar
en el espacio que sueles ocupar
en el aire que sueles llenar
en las sillas que sueles tocar
en los muebles que sueles tocar
en la cama que sueles ocupar
en el teléfono que sueles contestar
y tomar en tu mano
y acercar a tu boca.
llamo y toco ése lugar.
yo soy el alma el corazón y el ¡ay!
del grito que toca ese lugar.






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