Colectivo michoacano.
De La Siega, la enciclopedia libre.
Por José Luis Rodríguez Ávalos
El Colectivo Artístico Morelia fue integrado en 1974 por un grupo de jóvenes artistas que estudiaban diversas actividades artísticas en la Escuela Popular de Bellas Artes, de la Universidad Michoacana, y en el Tecnológico de Morelia, donde impartía clases de teatro José Luis Rodríguez Ávalos, quien consiguió el apoyo de su familia para abrir un centro cultural –el primero en su tipo en Morelia- donde pudiese la agrupación realizar un trabajo independiente y dar curso a sus ideas de educación y estética artísticas; se llamó Espacio Escénico y cerró en 1975 por falta de recursos económicos para sostenerlo.
José Luis impartió clases en la EPBA de 1966 a 1975, y en el Tecnológico de 1974 a 1980. En ambas instituciones desplegó una gran actividad de promoción y difusión artística y cultural. Su alumnado estaba de acuerdo en que el artista no puede ser alguien especializado en una actividad artística e ignorante de las demás posibilidades creativas. Los lenguajes artísticos se comunican, interactúan, y el artista debe ser capaz de expresarse mediante los elementos significantes de cada arte, aún cuando pueda ser más hábil en algún arte particular.
Ya desde 1966 habían realizado en la Sala Silvestre Revueltas y en la galería de la EPBA espectáculos multidisciplinarios. En el grupo había gente de la música, de las letras, del teatro, de la danza, de las artes plásticas, que interactuaban y aprendían unos de otros. Los espectáculos eran creaciones colectivas que se referían a VietNam, a la negritud, a la canción popular, a los problemas de la ciudad…
La primera actividad en la que utilizaron el nombre de Colectivo Artístico Morelia se realizó el 4 de diciembre de 1974, por lo que ese día celebra su aniversario. En ese primer colectivo había niñas y niños y mucha juventud. En 1988 abrió otro centro cultural al poniente de Morelia, que se mantuvo hasta 1991. En 2003 abre otro espacio, ahora con el nombre de Centro Cultural de Michoacán, en 20 de Noviembre 256, centro histórico de Morelia, donde actualmente realiza numerosas actividades.
Sin embargo, el principal trabajo del Colectivo es llevar talleres artísticos, charlas y espectáculos a las poblaciones más desprotegidas económicamente. La propuesta de J. L. Rodríguez Ávalos ha sido de que la cultura no es “todo”, como suelen decir muchas personas, sino que la acción cultural que requiere el país es la despertar conciencias. De esta manera, tanto las acciones del colectivo como sus propuestas artísticas y estéticas tienen que ver con la concientización cultural.
Cultura para la vida es el principio colectivero. Desde los problemas más cotidianos, como la abrumadora torpeza de conducción vehicular en las ciudades, la incapacidad para cultivar y producir los alimentos que cada familia requiere diariamente para sobrevivir en el campo, hasta calamidades como el narcotráfico, el fanatismo (religioso, deportivo, político, informativo) y la deuda pública pueden resolverse mediante la concientización cultural y no mediante las leyes, ni con la educación formal, ni siquiera con la equitativa distribución de la riqueza.
El derecho, la educación, la religión, la política han fallado y cada día demuestran su incapacidad para ordenar la vida ciudadana, lo único que han conseguido es oficializar la corrupción y mantener un estado de delito en el país, sostenido por las vulnerables y corruptas instituciones del Estado mexicano.
Pero hasta ahora no se le ha dado oportunidad a la cultura para mostrar sus bondades. Las personas nacemos con los atributos de la raza humana, pero no con una conciencia de nosotros mismos y de nuestra función en la sociedad.
Una persona culta no es la que lee más libros, tampoco la que se viste mejor, mucho menos la que posee riquezas. La persona culta es aquella que tiene conciencia de su papel en el mundo y lo ejerce con libertad.
Pero no se nace con esa conciencia, se adquiere mediante diversos procedimientos que comienzan en el ámbito familiar, continúan en la escuela y luego en el mundo laboral, en la vida social. Al fallar este proceso, al no ser la familia una verdadera institución formadora, sino un ámbito de ignorancia y carencias, la escuela convertida en nido de contracultura, al ser el mundo laboral un espacio poco afortunado y la vida social con escasas virtudes, lo único que se adquiere es la ansiedad por triunfar, esto es, conseguir dinero a toda costa. El resultado es una sociedad sin la menor conciencia de sí misma, brutal y egoísta, imitativa y sin creatividad, que obedece los dictados de los medios comerciales de comunicación, que han sustituido todos los valores sociales e individuales por dinero.
El trabajo del Colectivo ha venido realizándose en el sentido de la concientización cultural, que ha puesto en práctica en pequeños sectores de la sociedad, con resultados excelentes.
Uno de los primeros éxitos de la agrupación fue validar al arte tradicional. En las ciudades se ataca todo lo que suene a tradición. Se culpa a las tradiciones del atraso del país, pero no se sabe qué son las tradiciones. El mismo sistema escolar oficial ha vulnerado a las tradiciones, culpándolas de muchos vicios sociales.
Se confunde tradición con costumbre. Golpear a las mujeres, embrutecerse con el alcohol, violar a las niñas y a los niños no son acciones que surjan de la tradición, sino de las costumbres. Se confunde a las fiestas religiosas con la tradición, pero esos festejos regados con mucho alcohol y fanatismo son costumbres. Golpear mujeres, alcoholizarse, violar sexualmente no son actividades propias del campo, se hace en las urbes con la misma brutalidad.
Se confunde tradición con folklore y no son lo mismo, lo folklórico es la visión urbana de las tradiciones, esto es, la falsificación.
En un país racista como es México, la ciudad ve con desdén las tradiciones y las califica de “cosas de indios”, “costumbres de campesinos”, “asunto de viejitos”, “artesanía del pasado”. A la ciudad no le interesa entender. Esa actitud de superioridad ha logrado acabar con casi todas las tradiciones de México.
En las escasas comunidades tradicionales que sobreviven, la organización social es diferente que en las comunidades urbanas. En la tradición lo importante es la comunidad, si ésta es saludable, lo serán todos sus integrantes, si ésta es fuerte, lo serán todos sus integrantes. En la urbe, por el contrario, importa el individuo y que éste destaque aunque a la comunidad se la lleve el diablo.
Trabajar con el arte tradicional ha permitido al Colectivo llevar a colonias y poblaciones la novedad de manifestaciones artísticas que no salen en los periódicos, ni en la radio, ni en la televisión. Sin embargo, esa actividad educativa permite al individuo reconocer sus propias facultades, desarrollar sus capacidades, adquirir habilidades y luego aplicarlas en el contexto comunitario, en el mejoramiento de las relaciones familiares, el aprovechamiento escolar y prepararse para su proyecto de vida.
El proceso de trabajo del Colectivo nació de investigaciones que realizó Rodríguez Ávalos en torno a la lectura y la educación. La lectura no es asunto de libros, la mejor lectura no está en los libros sino en la vida, en lo cotidiano. El proceso de trabajo del Colectivo es propiciar en niñas y niños el conocimiento y desarrollo de la lectura como una forma de reconocer y apropiarse de su entorno: aprenden a leer su casa, a su familia, su calle, su colonia, su escuela, su ciudad. Y a ellos mismos. Es mentira que la mejor forma de lectura esté en los libros. Es verdad que en los libros está todo, que es una aventura fascinante meterse en ellos y, a través de ellos, en culturas y experiencias ajenas para enriquecer la propia. Pero no es la mejor lectura. Ningún país ha cambiado gracias a la lectura de libros.
La lectura de la realidad es un proceso que nos lleva a la concientización, y la concientización al desempeño de nuestras funciones íntimas y sociales de una mejor manera, con mayor capacidad de vida. La concientización cultural da libertad.
Estos proyectos, que incluyen un programa radiofónico dominical, Ex Libris, con 27 años al aire; un programa de ediciones de poesía, narrativa, dramaturgia, ensayo y música; talleres de educación tradicional; grupos artísticos; promoción, educación, producción, difusión, investigación y distribución del arte y la cultura de Michoacán, le han valido al Colectivo obtener un Diploma al Mérito Cultural por la Universidad de Matanzas, Cuba; un reconocimiento del Encuentro Internacional de Escritores Pacífico-Lázaro Cárdenas, en Ciudad Lázaro Cárdenas, y el Premio Nacional de Promoción de la Lectura en México.
Desafortunadamente, el Colectivo no ha recibido hasta ahora subsidios pero ha logrado concertar apoyos para el desarrollo de taller de arte tradicional dentro de los proyectos productivos de Sedesol federal y estatal.
El Colectivo es una asociación civil de artistas independientes que vive de su trabajo y realiza actividades de investigación artística y cultural para el desarrollo del país. Quizá algún día llegue algún gobernante realmente interesado en ese mismo desarrollo y se puedan empatar estos proyectos para el bienestar nacional.
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