Denisse Vega Farfán

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Canción en el río Sava

Observo el prado
la ardiente ceremonia de un par de libélulas
en la rama del eucalipto
entre los pinos me desnudo
desato mis decoloradas botas
-miserables emblemas del extravío y el amor-
cautelosamente me introduzco en el río
como una tímida caricia
soy otra alga otro pez atornasolado
(una brema por ejemplo)
o tal vez un guijarro lanzado con furia
a la corriente
una almeja que guarda la roja saliva del silencio
una balsa en la que va un pensamiento náufrago
un bayo tronco colmado de termitas
que triunfalmente se ahogan
soy una rana croando los crepúsculos
un nenúfar

desciendo
soy un remolino
una mentira transparente
que la realidad no devora
nubes salobres nubes vegetales
se disipan
la luz traspasa el limbo de piedras marrones
y apacibles cangrejos
entonces descubro que existe
otro río bajo el fondo del río
que se asemeja a una muerte de labios azules
a una palabra indecible
que aprendemos a sentir
con los ojos repletos de palabras indecibles
existe otro prado
donde también se sueña
se contemplan ardientes ceremonias
como un par de libélulas en la rama de un eucalipto
o una muchacha que se desnuda entre los pinos
se introduce en el río
y es otra alga otro pez atornasolado
que desciende con vehemencia
descubre que existe otro río bajo el fondo del río
otro prado
y lo mira
me mira
un grito callado nos une
un abismo transparente nos divide
seráfica tortura










FUÓ

Vuelvo a oír la música infectada
Que transpiran estas horas
Mi corazón
Nuez partida
Ávido molino
Desvía la corriente
Degüella sus acordes
Mi corazón
Latigazo en llamas
Hierra lomos
Prominentes silbidos
De la memoria
Mi corazón
Vertiginoso tango
En la sebosa galería del infierno

Escapo de ramas
Que no sostienen frutos
De ojos que no poseen mirada
Escapo de los labios vacíos de un todo
De templos oscuros
De las manchas cobrizas de las nubes
Que cambian mi alma
De color

Luego
Sucia
Casi limpia
Hinchada de dóciles taladros
Entre el zumbido lunar
Y los conmovedores vagidos de mi vientre
Duermo

Al despertar
Otra vez esa música
-Limbo mal tajado
Vacío que salta al vacío-
Retorna










Pizarnik

He hallado a la vida mezclada
Entre los colores de la muerte
Al amado entre los rojos violentos
De un canto vacío
Nadie sabe que las últimas bocinas
Que se oyen en las calles
Son las de mi corazón
Que existe una piedra que extiende los brazos
Para abrazar el ardiente musgo de mi aliento
Nadie me ve cabalgando desnuda
Sobre el lomo tibio y esmeril de la poesía
Cuando el silencio me dispara en la boca
Y el horror vomita mi luz ensangrentada
Con los molidos cráneos de mis sueños.










Brújula dormida

Se derrumbaron los castillos de seda
Donde el dragón era sólo un cuadro oblicuo
Cubierto con abandono en el fondo de la sala
Ahora el dragón agita su áspera cola
Su brasa se vuelve oxígeno de mi cuerpo
Y mi cuerpo oxígeno del dolor

Huelo la tarde descompuesta
Que brama en el jardín
Converso con los labios robustos que se abren en el limo
Vocalizando una tóxica dulzura
Y pequeños cipreses derruidos como niños calcinados
Que la inercia descascara de sus rancios vagidos de victoria
Jamás leída jamás lograda
Contra la oblonga llamarada del dragón

           Los prefiero
Su silencio es menos obsceno que la verdad
           Menos tullido que la duda
Yo les hablo
Con agonía de delfín en el río
De mujer ante los pies morados de su hijo muerto
De Nietzsche ante los ojos vaciados del mundo
Mientras el dragón -pródigo de arrecifes-
De soslayo me vigila

Yo converso amistosamente
Con el espasmo que explota y vuelve a nacer en mi corazón
Hasta con el último hongo de la náusea
Mientras él engulle sin mesura
Mares ciudades
Soleadas plazuelas del tiempo
Puentes hacia la fantasmal sabiduría
Ficciones de un lenguaje mejor hablado
Desde los labios de la emancipación
Dudando si soy
Tan sólo un fantasma
O el trino del amor que aún no se fermenta

Así
Cuando el flamígero colmillo del dragón asoma
Y su abdomen saciado de terror se ahueca aún insatisfecho
Y tan entusiasmado tropieza con mi hedor
Que cree que le brotará fuego helado por las fauces
O las trasquiladas cabezas de todos los veranos
Cuando la luz me sonríe mostrándome
Su dentadura rota
Como si detrás del halo de un amor
Se ocultara un foso
Así
Cuando todo
Todo
Hasta la tersura de mamá en el rubor del escaramujo
Se subvierte
Yo converso con lo que no tiene color
Aroma
Destino
Ni un nombre por el cual llamarlo






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