Diego Ramírez

De La Siega, la enciclopedia libre.



De Mi delito (2007).


V

Yo y mi llanterío me lo escribo, señor
Eso es lo único que hago
¿Usted no sabe escribir?
No se preocupe, yo le enseño
Es fácil: cierre los ojos / córtese el pelo
Y abandone ese miedo uniformado de dolerse entero
Atrévase / despacito / y no sufra
Sino duele tanto
Cómo sabe si después le queda gustando





La poetiza del deseo
(La histérica escritura)

Porque habíamos sido tan felices, y yo no me llamo ni Diego Rivera, ni Diego de la Noche, ¿donde escucharon mi nombre verdadero? Dime donde, para ir a buscarme, yo no me encuentro aquí adentro, no encuentro mis cosas, no encuentro tu cuerpo en la vitrina de los otros cuerpos ofrecidos con gracia al recién llegado, porque nos habíamos amado tanto, tantas veces, de tantas formas, que ya no puedo compañeros de condena, ya no puedo señor actuario, señorita magistrado, ya no puedo amar de nuevo a otras esclavas / analfabetas, no me las doy de sufrido, ni de huérfano, pero que van a entender ustedes, si nunca les ha dolido el cuerpo, si nunca han tenido acribillado el corazón con destino a los juzgados del crimen. Si usted no sabe escribir, si usted no tiene idea del abandono, si usted no ha contado estas cicatrices del no verse, que mas quiere, si ya no tengo nada, no se ponga envidiosa, si yo le digo que habíamos sido tan felices, yo sus frustraciones y sus miedos se los respeto, pero no los escribo, mi cuerpo es otra historia, mis manos es otro delito, mi ficha de niño nuevo no tiene antecedentes ni en el amor ni en la locura. En medio de esta tragedia, este es el único amor que yo les enseño a mis reos del modulo, a todos los que no saben escribir su abandono y eso es terrible, y a mi me da tanta pena ver como no pueden establecer una lógica gramática para sus tristezas, ellos no saben escribir sus afectos, y yo, aunque no estoy para hacer caridad con nadie, yo les escribo miles de carta para que se ensueñen otras historias vedadas por el otro lenguaje, y yo no quiero que les rechacen sus cartas, yo no quiero que los dejen esperando en los días de visita, y yo les cuento que había amado tanto allá afuera, en la calle, y les cuento como eran las plazas, como funciona el transito, les cuento como amaba yo a otros hombres en los desiertos esos, en los escenarios inventados, porque saben algo amigos-presos, uno allá en la ciudad no puede amar tanto, nunca en público, nunca así como se aman ustedes en este zoológico del hambre. Yo no quiero, no quiero amar más soledades, yo busco otras cosas. Yo soy poetiza, no se da cuenta no ha leído los diarios, yo estoy amando tanto a mi pueblo, a mi gente, yo lo había amado tanto, y sin embargo, todavía espero que me vengan a devolver las penas.






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