Escrito en el cuerpo, de Jeanette Winterson.

De La Siega, la enciclopedia libre.

Por Luis M. Hermoza


Jeanette Winterson
Escrito en el cuerpo
Anagrama
267 pp.
Portada del libro.
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Portada del libro.

Parece que la autora, por alguna especie de generosidad, pretende darnos la clave de lectura de su novela ya desde la primera frase, en la citadísima a la hora de hablar de este libro: “¿Por qué la pérdida es la medida del amor?” El inteligente lector deducirá, entonces, que se encuentra ante un libro que trata precisamente de un amor que se pierde y del dolor que causará a quien esté involucrado.

Sin embargo, si alguien, por el motivo que fuese, sospecha del obsequio literario, es decir, de su recurso de la anticipación, entenderá por qué es que, hasta pasada la mitad del libro, el/la protagonista –cosa que decidirá el lector, ya que la autora intentará despojar al personaje principal de cualquier rasgo lingüístico de género, con aparente fortuna en su versión original aunque con ciertos problemas, por cuestiones de la lengua española, en la traducción –recién comienza a perder algo.

Hasta entonces asistimos a una sucesión de aventuras amorosas que el personaje principal vive y “padece” con personajes de ambos sexos, cada cual más peculiar que el anterior y por lo general adúlteros. De esta forma entramos a un universo amoroso ambiguo y cuestionable, tratado con excelente humor negro y el estilo apasionado y desbordante de la autora. Y es que bien nos encontramos con un personaje que sufre pesares por algún abandono, como nos topamos con dicho personaje abandonando o destrozando una vida o la estabilidad de una pareja por un impulso frívolo que responde más a un capricho sexual que al amor. Hasta que aparece Louise.

Louise es, pues, la pelirroja de belleza prerrafaelista con la que finalmente nuestro personaje centra todas sus fuerzas de amar y cubre todos sus deseos. Ella, por su parte, deja su estable matrimonio con Elguin, un destacable y adinerado médico, para darse de lleno a la relación amorosa con su amante. La sobrecogedora felicidad que alcanzan es rota por la enfermedad que Louise guarda dentro suyo y crece día a día: un cáncer que puede condenarla a muerte. Es cuando reaparece Elguin, quien induce a la amante de su esposa a escoger entre continuar su aventura amorosa y condenarla a muerte o renunciar a ella con el fin de que especialistas en el extranjero puedan atenderla y proveerle del tratamiento adecuado que quizás la salve.

Por primera vez en la novela, el personaje principal pierde, pues escoge la segunda opción, en lo que entiende como una acto de sacrificio hacia el ser amado: abandona a su amada e inicia un encierro en un pequeño y lejano pueblo, en el que intentará superar su amor y convencerse se haber actuado de forma acertada.

Pese a que hay pasajes en que se puede acusar la obra de exagerado sentimentalismo y que esto puede agradar más o menos dependiendo del gusto personal de cada lector, el libro nos deja destacables reflexiones críticas y cuestionamientos hacia, no sólo convenciones sociales de tipo de pareja o conyugales e inamovibles instituciones como la del matrimonio, sino que también, el que me parece el cuestionamiento más interesante: hacia la premisa que parte de una moral superior que dice y decide cuál es el bien del otro y qué se debe hacer para proporcionarle felicidad y alivio, sin consultarle ni tomar en cuenta la opinión del afectado. Una posición muy actual, de moda y occidental.

“Escrito en el cuerpo” no es sólo una novela de desamor, es además un libro con una fuerte crítica social con mucho acento inglés.



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