Felipe Cussen

De La Siega, la enciclopedia libre.




Un sueño, sólo un sueño.

1.
Hace poco más de un mes, mientras dormía, soñé que me tomaba una pastilla para dormir. Esto no impidió que cuando me despertaron, una mano atravesara los 2 sueños y me despertara. ¿Cuántas veces fui despertado, 1 ó 2 veces?

2.
Días después, en otro sueño, me encontraba colgando a cierta altura de una viga. Me decían que me tirara, había gente esperándome abajo, pero no me atrevía. Entonces me desperté. ¿Dónde estaré cuando retome el sueño, arriba o abajo? ¿Qué habrá ocurrido con esa caída que no sé si ocurrió o no?

3.
Antenoche soñé que manejaba velozmente un auto que no era mío, perdía el control y chocaba. Ayer en la noche vi una película en la cual uno de los personajes manejaba velozmente un auto que era suyo, se distraía y chocaba. ¿De quién es la culpa?








Lejos de aquí

Las etiquetas con los precios de todas las cosas están cambiadas.
Los números de teléfono son tan largos que se tarda horas en marcarlos.
Los espacios entre una palabra y otra son miles de noches con sus lámparas desconectadas.

El viento sopla en la dirección contraria, levantando y llevándose mis huellas.
No entiendo el silencio que responde mi silencio, mi deudo más deudo de todos.

Me traje todas mis maletas vacías.








Cambio de hora

Recortamos un círculo
de nuestra ausencia
y lo colgamos en la pared
cuando fue necesario:
el oxígeno se despide
cuando se hace necesario
lo que se dice
y lo que no se dice.


(No envíen sus cartas,
ni aquí ni ahora.)


El aliento invierte su sentido.

Una mano se abre.

Ha llegado la hora nueva.






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