Francisco Véjar

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De La fiesta y la ceniza (inédito).


Paisaje matinal

El viento desordenaba el entorno
y luego permitía ver su cuerpo.
Trataba inútilmente de cubrirse
y recuperar su postura, mientras reía
ante las nubes y el otoño.

Observé ciertos pájaros buscando alimento,
y edificios en forma de lápidas.
Pero ya no estás.
Restan páginas y páginas en blanco.
El dial de la radio tarda en encontrarte.








Relojes

Se mira al espejo. Rasurado, inquietante.
El juego del doble le promete algo más de vida
cuando salga al empedrado que lleva al jardín
y luego, a deambular por avenidas
donde ve abismos que no alcanza a descifrar.

Quizá uno tenga un doble
en la calle Miguel de Cervantes
o en la Plaza de Armas, donde se escucha
“que han llegado los jinetes del Apocalipsis”.

Se ha transformado la realidad
que se esfuma al mediodía
mientras piensa en aquellos que despiertan a gritos
con la llegada del sol y los relojes,
sin despojarse aún del sueño
de quien tiene su doble en otro espejo.








Lou Reed

Viajábamos en una moto destartalada
El viento te daba en el rostro
Y decía lo que no podía traducir en palabras;
Una flor silvestre creciendo entre las rocas,
Pinos peinados por las ventiscas,
Casas abandonadas esperando nuevos visitantes

Por fin el espejo retrovisor no reflejaba la ciudad
En tus ojos quise ver el mar
Y por un momento pude vivir en ellos
Ahora que escribo estas líneas
Quisiera decirte, como Lou Reed:
Los satélites del amor suben al cielo
Llevándome fuera de mi mente.








Lugar posible

Escribir no cuesta nada
Una delgada línea, ceniza innecesaria
¿No es verdad, hermana, nacida bajo el signo del dragón?
En la palma de tu mano reposan los días
y la ciudad que juntos inventamos.

Hoy te desvelan campanas, iglesias
o el oleaje interminable de automóviles
El sol que te visita
es el fuego que se esconde entre nosotros
y no queremos despertarlo.

Por ti, ahora soy alguien en la multitud
Dos personas se unen
para que sus nombres sobrevivan
mientras echo a volar este mensaje
sobre puentes y ríos imaginarios.






© Francisco Véjar (Derechos reservados. Ver Aviso Legal).

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