Hugo de Mendoza

De La Siega, la enciclopedia libre.





Piscina sirenaria

Al parecer
Con su limpia densidad
La piscina atrae a las muchachas.

      Sentadas Hunden sus tobillos.

      En un grito caluroso
      De un ambiente primavera
      Tal vez comience el alborotar de nadadoras.

Una pequeña      -Apenas con diez años-
                  Se acerca al zafírico vitral.

                  Su trenza de materna artesanía
                  Es un lirio
                  Que hace táctil el matiz radiante.

La niña viene con sandalias Salta
Y al caer a la sábana turquesa
Estalla una pirotecnia de cristales;
      Añicos de marinos astros
Festividad toda en el pecho del agua.

Yo le miro.      Ríe mucho.
Cual infantil sirena
Nada en el rectángulo del mar.      Canta.
Su canto es la transparencia más fina.

En su nado silencioso
Como cuando se oculta una medusa
La travesura es mojar a las jovenzuelas.

Quiere diluir sus maquillajes
      Hacerlas niñas
Que sientan aletas verdes Rojas
      Que al sumergirse
El hundimiento sea un pliego
De naturaleza viva.

Las adolescentes en cólera
Rabian un lenguaje torpe.

Frunciendo el ceño la niña Se aleja.

      Sólo el agua le acompaña
      Sólo el agua le simpatiza.

Y en un consuelo
La piscina crea una artificial marea.

      Su ensoñación es reconvertirse en sirena.

      La pequeña      Flota dentro de azulejos.

      Entonces se precipitan las muchachas.

      Arrojan sus peinetas
                  Sus espejos.
      Recordando que alguna vez
            Soñaron ser sirenas.






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