Itzel Sosa

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Por Itzel Sosa


                                                  A Frida


E n t r e a n i m a l e s

yo soy la que se bebe el agua

y la transforma en tiempo.


La que se quiebra en la luz

de ciertas tardes

que se parten en mil

                    geométricas

                              caleidoscópicas.


La que en el viento incendia

algún ramo de nubes

                    algún paisaje

                              sus guitarras.


Y sé que soy también al mismo tiempo

esta tierra que anda a la intemperie enrojecida

vestida de maíz.


Soy la que cuestiona los espejos

          el túnel negro

                    los abismos

la que profiere azules maldiciones

verdes rezos

violáceas despedidas.


Soy la que no para de sangrar

mientras levanta el rostro hacia la noche

y le reclama la cicatriz del día

la infancia de este mundo

el desamparo sumergido aquí en los huesos


Soy este círculo de sal

de paredes extendidas

del que húmeda y sitiada emerjo

          semejante

                    compañera


Soy

este animal bípedo y marino

montaña vertebrada

caracola de mil años que duerme

en un pulso de mujer


entre animales

soy

un grito siempre acuático en la boca






En el Lienzo

                                                  A Marto V.


Bajo el carmín se toma forma.

Las bestias tienen nombre y apellidos

al igual que el color,

y el líquido que escurre de mis dedos

fecundo

          seminal

                    ontogenético.


Tomar forma bajo la sombra del carmín,

permitir que se desate la jauría,

la fe           la pasión

                    los desencantos.


Tomar forma bajo la sombra del carmín

pues hoy sé que sólo soy un animal complementario y diminuto

que vive de la suma del color,

un ser tercero,

y desemboco en mí (el viaje siempre es cíclico, concéntrico).


Tomar forma bajo la sombra del carmín

aunque no sepa qué hacer con el miedo

en esta luna de chicharras roncas,

aunque no encuentre a quien mostrar mis venas ni mis uñas

ni este rostro que tengo como el mundo

como ves

          como voz

                    tan d i v i d i d o .


Y sin embargo,

tomo forma bajo la sombra del carmín

y desemboco,

en ese tercer ojo que no ves

porque te espanta

y en las siete palomas que se desprenden de mi boca

mientras polifórmica y carmín

me vuelvo dentro.






Veintipico de años ciudad

                    y sigues con los pies descalzos

amante pendular

que haces los días en la garganta de los gallos


en los techos


en el crujir que ondula en las farolas.


Barranca en la que beben los ancestros.


Y estás abierta ciudad bajo tus puentes.


Un sí continuo te pernocta en las entrañas

en el instante que colorea tus guayabos y tus hijos

y los hijos de tus hijos

y el humus de tu cuerpo.


Ciudad liquen

arrullo de bugambilias que no duermen


ciudad abismo

refugio de nísperos y azaleas


ciudad que das el nombre

                               la trasnoche

el néctar en los ojos

                              el futuro.


Ciudad de los ríos de la infancia

en los que uno buscó por vez primera

una palabra como un sol

          la edad del fuego

el parpadear del tiempo

la hoguera que habría de transmutar

          la luz en verbo

el verbo en primavera


ciudad encarnación

presencia resonancia


                    huesos míos....






                                        ...la idea fija de que nuestra alma

                                        y su envoltura caben

                                        en un pequeño vacío en la pared...

                                        Lezama Lima


El germen

La intemperie es siempre un escenario

de cierta lluvia que no cae del cielo

de ciertos andenes cotidianos

en los que uno va soltando las escamas

y camina,

y mira partir (también se parte)

y se regresa.


En la intemperie de los puentes

se juega se danza se conjura,

se mira enrojecer

alguna historia,

alguna pista,

lo que falta,

el hueco del tornillo

un pequeño vacío en la pared

alguna entrada

en la que cabe Alicia con sus maravillas

y el gato con su par de botas

mi perro y yo con todos

mis columpios y mis rondas.


En la intemperie de los puentes

aquellos años

nutrientes fecundos inconclusos,

aparición de voces que se agolpan

como se agolpan ciertos días en la vida

las preguntas

la fuente inagural

el margen donde todo es miel y sangre

verbo que escampa en la mitad del juego

híbrida la piel los ojos y los soles

el pozo germinal


la intemperie el Todo el escenario

del circo de la luna y su conejo


Un pequeño vacío en la pared

360 grados de intemperie




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