Iván Vergara García

De La Siega, la enciclopedia libre.









Todo duele cuando nos tocamos
como la jornada se duele la noche,
nos alcanzamos en la medida
con la que se pierde la risa y gana el llanto.

Como tu espalda que finge no mirarme,
como igualar al cangrejo con la vida verdadera.
Nos tocamos para que arda la cueva que origina al eco,
nos repetimos tanto que las cenizas dan vida y la vida da sueño.

Nos tocamos y grita el ocaso,
Será que le duele la noche.








Me acerqué al río de tus brazos,
entonces ya era un reflejo de vitrina
y quien solía tocarte era otro.

Ahondé en la profundidad de tu cauce
y vi toda la vida que salía de tu boca.

Me acerqué a tu río y dormías,
sólo como terremoto pude invocarte
y ya para entonces te había vencido
el tiempo por completo.

Ya para entonces eras mujer.








En la palabra semáforo,
también se esconde
aquel significado primigenio
que hablaba de nosotros.

En la palabra semáforo
hay un verde desvarío
que de muerte roja
sangra amarillo.

En la palabra semáforo
reconoces mi palabra,
reconoces los vocablos a colores
que detienen la vida
de las vías inconscientes
y las rojas despedidas.

En la palabra semáforo
también alimentamos la distancia,
ahora París, ahora Milán,
y nuestro horror al verde
que siempre obliga a avanzar,
como muelle, como roca viva.








Quinientos años

Portugal es un país de rocas
esculpidas como atlantes
que asoman un dedo al mundo.

Portugal es un país de mares
con dientes de luciérnaga
que siempre – irremediablemente –
despiden al sol.

Portugal es un país que todo
cuenta en silencio,
sus mujeres lo saben,
sus secretos son oro bravo.

Portugal es un país de bisagras
añejas desde los huesos
y nadie sabe de sus llaves.

Te entierra sus ojos
con una sonrisa cauta y mora,
te deja con el murmullo
de los salones antiguos
y sus antiguas delicias.

Portugal me pesa,
me orilla a izar bandera
para descubrir como hace quinientos años
la locura que me conduce por sus calles,
y que entonces, hace quinientos años,
me orilló a tirarme al mar
para ahogarme de mundo.








- Clasificado - Se compra el rojo -

Escribirte con versos que
son cuevas que son velas,
escribirte con alusiones nube
que corten el cielo en destiempo,
escribirte hacia el pasado
en postales de mares de olvido,
escribirte con sílabas que
son el fondo del polvo.

Escribirte a media luz
prefiriendo la sombra,
escribirte por las tardes
en los pasos de la lluvia,
escribirte es mentir
que he hecho tu retrato,
escribirte por huevos
revuelta, al ajo, al vino.

Escribirte es pixelear
la esperma que es brisa.
Escribirte desde lo alto
para que no alcances,
escribirte puta
manteniéndote virgen.

Escribirte
      es
            jodido.








02:01 hrs.

Ciertas cosas se revelan

diminutas, como el trigo

                        Somos pan.








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