Javier Moro

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Por Javier Moro



Descubrím entre tus piernas

Descubrí entre tus piernas

la noche exacta de mi insomnio.


Descubrí en el silencio, una voz

                    un corazón,

                    una epifanía...


En la oscuridad, un vacío,

                    un silencio,


una sinfonía que crece, se disuelve,

                              se contrae y avanza,


mar repiqueteante,

sal, sudor, tus labios,

olas que bajan a la playa,

una respiración,

una inspiración

una nube,


                    una nube


          sinfonía estelar.


Silencio y pausa,


estallido,


grito,

          palabra,

                    voz,

                              silencio,


que aglomera,

una mirada, en silencio,

una voz, primigenia, luminosa, poderosa,


la luz, el mar, el fuego, la tierra.


El fondo o s c u r o del silencio,

esporas,

silencio,

células,


hay en el fondo de la voz

un dejo de ilusión, de extrañeza, de amargura, de desilusión, de esperanza,

marismas, agua y sol,

recuerdos;


Hay en el acantilado las reliquias de un entierro.


Sombra fugitiva,

muda,

          silenciosa,

                              asesina,

                                        sangrienta.


Hombre, estatua de sal

mudo y furioso, tormentoso como piedra, resbaloso,

desterrado, abandonado,

resentido,

solitario.


Hijo del sol, mito,

realidad;

grito y guerra,

sangre y noche,

orden y caos.






No te asustes

No te asustes

Mis palabras son como una enfermedad,

Débil pero contagiosa

Y sin embargo sé

Que no te alcanzarán allá en el borde del mundo

En donde las aguas reinan, acompañadas de orquídeas

Que engalanan tus silencios.

Mis palabras no alcanzan para abrasarte

E incendiar tu pecho.


Mis palabras fluyen y van en busca del mar,

A mis palabras les gusta secarse al sol,

Sacarse la sal

Y dejarse morir.

Son débiles, están enfermas

Y el mar no alcanza para curarles su soledad,

Esa tristeza que crece como obsidiana

En el fondo de su ser,

Esa tristeza que se funde a altas temperaturas.


Mis palabras son inciertas,

frágiles,

Solo buscan atrapar tu misterio,

Tu sonrisa lacónica,

Tu mirada incierta.






Tu cuerpo sabe a humo

Tu cuerpo sabe a humo,

A tierra,

A madera,

A cielo

A viento que nos susurra los secretos al oído,

A árboles que platican con el aire,

A lodo,

A madreselvas,

A ceniza.


Tu nombre sabe a cielos abiertos,

A sombras luminosas

A fantasmas,

A voces,

A tierras olvidadas,

A soledad,

A besos transparentes,

A despedidas atrapadas en la memoria.


Tu voz sabe a insectos,

A miel,

A besos,

A caricias silenciosas,

A piel,

A sudor,

Lágrimas,

A siemprevivas,

A la canícula de otoño

A hiedra.




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