Jorge Velásquez Ruiz

De La Siega, la enciclopedia libre.




Apología Semántica para un retrato del taller

El poema debiera terminar ahí
el corte es preciso
excelente la salida con ese último verso
parecido a un epigrama de Cardenal
como al mejor de sus poemas

Tú has trabajado veinte años para hacer ese texto
para vanagloriarte delante de tus compañeros de trabajo
como un poeta de reconocida calidad en el ámbito nacional
traducido al alemán, italiano y al ruso

Has trabajado                  veinte años
            al amparo de tu Director de Taller
alojando junto a toda la familia que están aburridos
de tus conversaciones de Baudelaire, Ezra Pound
toda la maldita poesía

Te publicaron en la Editorial Universitaria

Eres Encargado Cultural de la Nueva República
      (y olvidaste escribir a tu grupo)


Ahora has ganado doce millones de enemigos

El poema debiera terminar aquí

te dije en aquella reunión de Taller Literario

pero no medí las consecuencias.








Venganza del primer amor

Te vi en el supermercado comprando lentejas
escarbando el arroz de los barriles
y empuñando una prestobarba para rasurar los amarillos pelos
de tu esposo

cada vez menos sonriente

aprovisionándote de liquidaciones
perfumes baratos


en el carro iba colgado tu cartera
con tarjetas de crédito
y toda clase de pintura para maquillarte los ojos

escondiste bajo tu abrigo un chocolate
un desodorante en barra
y un oloroso plátano ecuatoriano

Ayer te vi
solo sonreíste a las cajeras
a las promotoras que venden sus risas
      y piernas de colores

FUISTE MI NOVIA

Pero ahora soy guardia

(para eso me pagan)

La cárcel para ti es poco todavía.








De La iluminada circunferencia.


Torneo 73

Tadeo Velásquez, central del Tricolor y Amado Millán Manquilepi, del San Luis de Lin lin
jugaron su propio partido en Achao
Los cruzaron en la cancha más oscura y sin faroles
      Podían intuirse hasta los descuentos

Habían metido un gol dicen, afuera del partido
Aunque nunca en su bendita inocencia gritaron por la UP

No ganaron la Libertadores ese año

y Teniente Rastrillo
   precisamente no era uno de sus hinchas

Estuvieron me cuentan, frente a un arco vacío

esperando

una o dos Tarjetas

   Más rojas que el horizonte.






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