Juan Carlos Campos Varela

De La Siega, la enciclopedia libre.




HA LLEGADO LA HORA de asumir esta resaca
que detiene la marcha de la angustiosa vida
Tu apego ha cambiado el sendero de los días
                ahora ya no viajo en las excursiones de la muerte

La nostalgia ya no corre
ni se disipa en los días de lluvia

Ahora me baño en las palabras tibias
                de los recuerdos que se alejan con el viento

Miradas repletas de soledad se han borrado
                por las invasiones estelares de tu cuerpo





HOY SE OBSERVA el paisaje urbano
y se aspiran sus tonos rojizos
                grises y pardos
todos huidizos bajo el carro del sol





ALGÚN DÍA
hay que levantarse con los brazos abiertos
y dejar pasar los días y los años
como cuando éramos semen y óvulos en nuestros padres
Guardar las jornadas perdidas entre los muros del aire
                ser un permanente extraño en metamorfosis

Dejar de hacer precisiones
sobre el tamaño de esta cárcel que es el cuerpo
Dejar a un lado la exactitud de la mitología publicitaria
y convertirnos en auténticos animales prodigiosos





COMO SE TE HA EXTRAÑADO
                mujer de maíz
tú que eras tiempo cerrado y tiempo abierto
                                hoguera y viento

Cerca del fuego
se encuentra el diccionario de tus homenajes
y a la mano una gota de agua
que apagará el último suspiro

En tu casa viven mil vírgenes con el don de la palabra
Allí permanece tu ciudad enmascarada
asesinada por los polvos de otra urbe
de gladiadores y alquimistas

Aún te sobreviven tus bufones campesinos
tus verdugos y tus plañideras
Musa de las brujerías
                tus héroes y tus dioses
te han vuelto megalópolis y la mujer del sol




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