Juan Manz Alaníz

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Padre   Otra vez aquí

Ahora camino a Lucerna

   Recordándote

Haciendo mías las preguntas

Que no te hice cuando niño

Acá   Tu hijo recorre

Los caminos nuevos

De la vieja Europa

   Cerca

Más que nunca

Cercándome a la Rumania

Que dejaron de ver y de palpar

   Un día de marzo

Tus veinte años incumplidos

   Sabes

Es necesario saber

   De los orígenes

Es   cada día que pasa

Inadvertido a tus raíces

   Más desolada

La ausencia de respuestas

¿De dónde procede el fonema

   De mi otro delirante?

¿En dónde latió primero

La sangre que braceamos?

¿Cuándo este latín

   Tradujo cielo

El nombre del pueblo

   Que te nació

De la primera mano que tendiste?

   Tal vez

Quizás a propia hora

   Traspasa mis ojos

El pasado que no pasa:

   Molinar interno

Que purifica el vaso

En que gotea la existencia



   Quizás

Tal vez a hora misma

   Desde allá

Donde te alojas infinito

Puedas inducir en mi cerebro

   Una mínima señal

Que dilucide el ascendiente

De esta abrupta montaña

   Que regresa

Contraria al sentido de su origen

   A través del cristal

Con aires de añoranza

   Esta cima

De surcos medievales

   Que me ven

Como el león espadaherido

   Ya me mira

Agonía de su roca

Sin haberme visto nunca

   Tal vez

Esta caída empinada

   De sarmientos

Cargados de licores

Este despeñadero vegetal

   Por donde baja

El canto de la sirena

Que abandera el río me enajene

Como a alguien de los suyos

Quizás   Este oro que fue

Entre ente y entelequia

Vuelva con los ocres del otoño

   Y me recuerde

Como a alguien conocido

   En otro tiempo

Tal vez   Ese otoño plataverde

Que se tarda sol de octubre

   Nostalgie su regreso

Con tu brazo sobre el hombro

Un día cualquiera de noviembre

Quizás   Ese otoño

   Cuando estíe

Y desiverne su extravío

Cante la canción

   Que me enseñaste

Un día cualquiera de mi niño

Lucerna - octubre, 2007 -











Poema excluyente

Esta vez
en este poema excluyente
no tendrás la ilusión de girar en línea

Con esta voz
no descubrirás el color
que da fondo a la forma realidad a la metáfora

De frente a la reflexión
rezagaré el concepto
para que no tropiece con tus ojos
y te agreda su destello

Sólo asentaré oscuridad en estos páramos
Aquí no habrá sitio
para la revelación o el desengaño

Me entenderás
esta vez has de leerme sin prejuicios
Por ahora la imagen del día
es tu complacencia
el blando gesto con que aceptas estos versos

Pero mañana ni tú ni yo podremos vernos a la cara










Cazador sin mañana

Yo cazador
      Iniciado en el arte de matar
a los catorce
acechaba a través de la mirilla
      mas que un blanco lejano
unos ojos de vidrio
      clavos en mi orgullo de pared
como dos índices
Como cortar de tajo
      tantos corazones verdes
como la ceremonia civilizada
      de la piel y la navaja
como el revoleteo y el chillido
      como el placer de la hipnosis
inducida por la lámpara
yo cazador
      ahora sin un disparo
sin parafina en las manos
      tengo aun certeza
de dar positivo en la prueba
yo cazador sin mañana
a telescopio siempre
como quisiera olvidarte










Fuente de trigo y soles

Cavilaba sin perspectiva al frente
      a propósito de mis cavileros
en horas de recámara
      si tanto cielo y tanta tierra
que han traspasado mis ojos
sean quizá las luces
-trasnoches de mis velas y mis versos-
      que me sostienen ardiendo

Fuente de trigo y soles
      han transfundido en mí
el fluido de su forma
      cada alambre de cuerpo
cada burbuja de idea
que quizá día con noche
      imperceptible al nervio
inconsciente del deseo ellos posterguen
      el resplandor que me aguarda
desde que yo lo pienso

Y también a propósito de mis cavileos
      en horas de recámara
-sin perspectiva al frente-
      cavilaba en la teoría de vivir
en esas luces otra muerte







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