La luz de la lluvia

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Por Juan Carlos Méndez


PERSONAJES:
ENMANUEL: Entre veintiuno y cincuentitrés años, autodidacta.
DESIRÉ: entre dieciocho y cuarentisiete años, artista desocupada.
RAÚL: entre diecinueve y cuarentiséis años, ...

TIEMPO :
A elegir. Tal vez un año bisiesto al atardecer.

LUGAR:
El sempiterno reino de Ugbe.

DECORADO:
Es un cuarto con una mesa repleta de libros, hojas manuscritas y platos sucios; una cocinilla a kerosene; cuatro colchones, uno sobre otro a modo de cama; una caja térmica; unos libros acomodados sobre unas tablas cruzadas y algunas inscripciones en la pared hechas con lápiz de labios, crayón o betún.




Se escucha una música alegre. Al centro del escenario ENAMNUEL y DESIRÉ se encuentran recostados semidesnudos sobre el piso. De pronto, ELLA le dibuja una letra en la espalda que ÉL reconoce y menciona, luego ÉL hace lo mismo y ELLA le dice la letra dibujada. Este juego continúa hasta que ELLA le dibuja una letra que ÉL no puede reconocer, entonces la mira a los ojos y dice:


ENMANUEL
Incomprensible.

DESIRÉ
Inapelable.

ENMANUEL
Inexorable.

DESIRÉ
Infalible.

ENMANUEL
Imbatible.

DESIRÉ
Indescriptible.

ENMANUEL
Inacabable.

DESIRÉ
Inestimable.

ENMANUEL
Inextensible.

DESIRÉ
Inexpugnable.

ENMANUEL
Inextinguible.

DESIRÉ
Imprescindible.

ENMANUEL
Invariable.

DESIRÉ
Impronunciable.

ENMANUEL
Infanderible.

DESIRÉ
Imponderable.

ENMANUEL
Inextintable.

DESIRÉ
Imposible.

ENMANUEL
Incontitable.

DESIRÉ
Incompatible.

ENMANUEL
Inoble.

Tiempo.
ENMANUEL (cont.)
Perdiste.

DESIRÉ
Hiciste trampa.

ENMANUEL
Nunca dijimos que no se podían inventar palabras.

DESIRÉ
Pero...

ENMANUEL
Te demoraste demasiado, perdiste.

DESIRÉ
Antes nadie perdía, acabábamos muertos de risa y en la cama... las palabras siempre nos excitaban.

ENMANUEL
Sí... antes, pero ahora perdiste.

DESIRÉ
¡No perdí!

ENMANUEL
¡Sí!, perdiste; pero no te preocupes, no lo voy a difundir.

DESIRÉ
¡Oh rey Enamnuel, qué benevolente es usted con esta pobre desdichada!

ENMANUEL
Bueno, ser benevolente es una de mis características ¿no te parece?

DESIRÉ
Oh, sí, claro... la benevolencia es una de sus características, al igual que ser un estúpido.

ENMANUEL
También, también, pero sólo en grado sumo; tú sabes, las minucias no van conmigo.

DESIRÉ
Entonces qué haces conmigo.

ENMANUEL
Soy benevolente.

DESIRÉ
Imbécil.

ENMANUEL
En grado sumo.

DESIRÉ
A veces eres tan...

ENMANUEL
(interrumpe)
No puedo evitarlo, Penélope.

DESIRÉ
No me llamo así.

ENMANUEL
Helena, entonces... claro, por ti se inició la gran guerra.

DESIRÉ
Enmanuel, estás bromeando ¿no?

ENMANUEL
Ítaca, como mi patria... adonde debo volver.

DESIRÉ
¡Desiré!, ¡me llamo Desiré!

ENMANUEL
Oh claro, un error no lo comete cualquiera

Silencio
DESIRÉ
Juguemos de nuevo.

ENMANUEL
No, ahora no. Estoy ocupado, tengo que...

DESIRÉ
No tienes nada que hacer.

ENMANUEL
Por supuesto que sí, sólo que por el momento no lo recuerdo.

DESIRÉ
Ya no te gusta jugar conmigo, ¿no?

ENMANUEL
Debo sentarme a meditar para saber qué hacer.

DESIRÉ
¿Qué es eso tan importante que debes hacer?

ENMANUEL
No me presiones, pronto lo recordaré, siéntate; además ya conoces la vieja sentencia: nunca hagas hoy lo que puedes hacer mañana.

DESIRÉ
¡Enmanuel!... hay que jugar, ahora las palabras pueden comenzar con la vocal "a" y terminar con...

ENMANUEL
No voy a jugar, Desiré.

DESIRÉ
¿Por qué?

ENMANUEL
Ya te dije, voy a estar ocupado.

DESIRÉ
¿Qué tienes que hacer?

ENMANUEL
No te desesperes, pronto se me ocurrirá algo.

DESIRÉ
Te has vuelto un aburrido.

ENMANUEL
Aburridísimo.

Silencio
DESIRÉ
Ya nada es lo mismo, ¿no?

ENMANUEL
Eso sí que sería aburrido.

DESIRÉ
¿Qué cosa?

ENMANUEL
Que todo siguiera siendo lo mismo.

DESIRÉ
Sabes a lo que me refiero.

ENMANUEL
No, no sé a lo que te refieres; ¿por qué no me lo explicas?

DESIRÉ
Perdería el tiempo.

ENMANUEL
¿Y qué hay de malo en perder el tiempo?

DESIRÉ
¡Nada!, no hay nada de malo.

Silencio. Se miran durante un momento como si se preguntaran ¿por qué discutimos?
ENMANUEL
¿Por qué no me ayudas con el crucigrama?, debo terminarlo pronto.

DESIRÉ
No tengo ganas.

ENMANUEL
¿No querías jugar?, ayudarme con el crucigrama es una manera de jugar.

DESIRÉ
Sí, pero eso no es divertido.

ENMANUEL
¿Por qué?

DESIRÉ
Porque tengo que hacer algo.

ENMANUEL
¿Qué cosa?

DESIRÉ
No sé, pero pronto se me ocurrirá.

ENMANUEL
Querida Desiré, no has entendido que hasta para tus engreimientos necesitas ser un poco original.

ELLA se contiene de insultarlo, camina hacia el estante de libros. ÉL hacia la mesa. Luego de cuatro pasos se detienen. ELLA voltea, lo mira y sigue caminando, coge unos libros y empieza a ordenarlos en el estante. ÉL sigue hacia la mesa y coge una hoja con apuntes. Guardan silencio por un momento.

ENMANUEL
¿Recuerdas quién fue el constructor de los castillos colgantes de Babilonia?

DESIRÉ
No, no recuerdo... Además no son castillos, son jardines, Enmanuel.

ENMANUEL
Claro, cómo pude olvidarlo.

Silencio. ELLA sigue ordenando los libros, ÉL realiza unos apuntes sobre su hoja.

ENMANUEL
¿Y el nombre de la espada del gran Roldán?

DESIRÉ
¡No!, no lo recuerdo.

ÉL camina hacia ELLA.

ENMANUEL
Tal vez podamos encontrar algo de la información que necesito en algunos de esos libros... (gritando) ¡Silencio!, ¡silencio!, ¿logras escucharlo?, ¿lo escuchas?, ¿lo sientes?

DESIRÉ
¿A qué te refieres?

ENMANUEL
¿No lo escuchas?

DESIRÉ
Bueno, la verdad es...

ENMANUEL
(interrumpe)
Acerca tu oído a tu brazo o tu brazo a tu oído, ¿lo escuchas, ahora puedes escucharlo?

DESIRÉ
No sé a qué...

ENMANUEL
¡La sangre!, el rumor de la sangre arrastrándose por tus venas, ¿lo escuchas, lo sientes?

DESIRÉ
Oh, sí, clarísimo, lo escucho clarísimo. Es algo así como...

ENMANUEL
No lo escuchas, verdad.

DESIRÉ
¡No!... no lo escucho.

ENMANUEL
¿Por qué no lo escuchas? Tienes que escucharlo, debes escucharlo...

DESIRÉ
No, Enmanuel: no debo, no puedo, no quiero escuchar... lo.

ENMANUEL
(interrumpe)
Tal vez me puedan servir algunas de esas Historias Generales de la Humanidad... No, no, aquí sólo se encuentran detallados los hechos que alguien, un desgraciado sin duda, juzgó importantes. Lo que yo necesito es un libro que me hable de los soldados, no de los generales; que me hable sobre la dieta de los soldados durante la Guerra de los Cien Días o sobre las prostitutas que acompañaban a los batallones durante, durante... (exaltado)
¡Durandarte!, así se llamaba la espada del gran Roldán, o era de Carlomagno, o tal vez de Oliveros, vaya memoria la mía, ya no puedo recordar los hechos sin importancia...

Coge uno de los libros que DESIRÉ ha colocado en el estante y lo tira al piso

DESIRÉ
¡No lo hagas!

ENMANUEL
¿Qué es peor: nunca haberlo tenido o haberlo tenido y haberlo perdido?

DESIRÉ
¿Por qué no me haces caso?

ENMANUEL
Respóndeme, ¿qué es peor: nunca haberlo tenido o haberlo tenido y haberlo perdido?

DESIRÉ
Creo que lo segundo.

ENMANUEL
Haberlo tenido y haberlo perdido.

DESIRÉ
Sí.

ENMANUEL
Crees que lo peor es haberlo tenido y haberlo perdido.

DESIRÉ
No, creo que es lo mejor.

ENMANUEL
¿Por qué?

DESIRÉ
Porque si no he tenido, no he vivido y si no he vivido no tendría recuerdos, no tendría pasado y si no tienes pasado...

ENMANUEL
No tienes sueños.

DESIRÉ
No, no tienes presente.

ENMANUEL
Claro, es mejor haberme tenido y perderme que nunca haberme tenido.

DESIRÉ
Hace poco pensaba que mi vida nunca se hubiera completado sino te conocía. Ahora no sé, no sé.

ENMANUEL
Ahhh, la duda, qué sería del hombre sin la duda. Pronto tú también llegarás a la gran conclusión cartesiana... sólo que con algunos siglos de retraso.

DESIRÉ
Ahora que te escucho hablar de esa manera, siento como si por fin pudiera ver lo que hay tras tus ojos... Has cambiado, Enmanuel.

ENMANUEL
Yo no he cambiado, lo que sucede es que ahora cae más luz sobre mi rostro: un problema de iluminación, de perspectiva, nada más.

DESIRÉ
No, no es un problema de iluminación, ni de perspectiva... Me mostraste sólo lo que quería ver... Me engañaste.

ENMANUEL
Por supuesto que te engañé, al comienzo me mostré como un hombre mediocre y no como el maravilloso desastre que soy.

DESIRÉ
No te burles, Enamnuel, estoy hablando en serio.

ENMANUEL
No me estoy burlando, sólo que tú escogiste la dirección de la luz, la perspectiva que más me... que más te convenía, porque en el fondo sabías que...

DESIRÉ
¿Qué es lo que sabía, qué palabras vas a poner ahora en mi boca?

ENMANUEL
No importa, ya no importa...
(tiempo)
¿En qué estaba?... ah sí, un libro que describa sólo hechos intrascendentes. En ese libro, Ugbe ocuparía un lugar central, no tengas dudas; es más, estoy sintiendo la necesidad de escribirlo. Sí, ése puede ser mi próximo proyecto, pero antes debo terminar la traducción de los poemas perdidos de, de... ¿cómo se llama?, !bah¡ no importa.

Tira otro libro al piso

DESIRÉ
¡No lo hagas!

ENMANUEL coge otro libro del estante.

ENMANUEL
Quizá en este otro libro podríamos encontrar más información sobre, sobre... qué es lo que estaba buscando... ah, sí; el constructor de los Castillos Colgantes de Babilonia, me faltan sólo esos datos y unos treinta más para terminar por fin con este crucigrama. Nadie, sólo yo o a lo sumo... el gran rey Enmanuel podrá resolverlo, nadie, ja, ja, ja, nadie podrá resolverlo.

Tira el libro al piso

DESIRÉ
Lo estás haciendo a propósito ¿no?, ya no estás bromeando. ¿Qué es lo que quieres provocar? ¿Qué es lo que ahora desea conseguir su majestad con ésta pobre súbdita?

ENMANUEL
Tú crees que cheléleno es un verbo o un sustantivo.

DESIRÉ
Nunca me haces caso.

ENMANUEL
Yo cheleleneo, tú cheleleneas, él chelelenea...

DESIRÉ
No me da risa... Oíste.

ENMANUEL
Nosotros cheleleneamos, vosotros cheleleneais, ellos chelelenean.

DESIRÉ
¡Un verbo!, ¡un verbo!...

ENMANUEL
De ninguna manera, ¿cómo puede ser posible que afirmes eso?, si está clarísimo que cheléleno es un verbo. Por ejemplo, lo único que nosotros hacemos bien es chelelenear, y a eso, querida, no hay vuelta que darle.

DESIRÉ
Pero si yo también dije que era un verbo.

ENMANUEL
No, no, no, eso siempre me disgustó de ti, nunca defiendes tus ideas; y eso... si bien es una gran virtud, ahora me provoca que no lo sea.

DESIRÉ
Enmanuel, ¡no sigas!.

ENMANUEL
¿Me estás amenazando?

DESIRÉ
No estoy amenazándote.

ENMANUEL
Pues eso es lo que parece, crees que no me doy cuenta de lo que quieres lograr.

DESIRÉ
Enmanuel, por favor.

Se miran, guardan silencio.

ENMANUEL
¿Sueñas?... ¿aún sueñas?

DESIRÉ
¿Por qué me preguntas eso?

ENMANUEL
Sólo respóndeme: ¿sueñas o no sueñas?

DESIRÉ
Sí, supongo que sí.

ENMANUEL
¿Los recuerdas, recuerdas tus sueños?

DESIRÉ
A veces, no siempre. Últimamente no recuerdo ninguno.

ENMANUEL
¿Pero antes los recordabas?

DESIRÉ
Sí... Recuerdo que me levantaba a escribirlos, a intentar escribirlos...

ENMANUEL
¿Entonces sabes de lo que te estoy hablando?

DESIRÉ
Por supuesto, Enmanuel, sé de lo que me estás hablando. Pero no sé a qué viene todo eso.

ENMANUEL
¿Qué es lo peor que puede suceder en un sueño?

DESIRÉ
¿Qué quieres decirme?

ENMANUEL
¡Respóndeme!

DESIRÉ
Tantas cosas, pueden suceder tantas cosas en un sueño.

ENMANUEL
¿Qué crees que es lo peor que le pude suceder a un hombre en un sueño?, ¿qué crees que es lo peor que me puede suceder en un sueño?, ¿qué crees?

Silencio. Lo mira y acaricia sus brazos mientras responde.

DESIRÉ
Angustia... La angustia transforma los sueños en pesadillas. Lo peor que puede suceder en un sueño es que éste se transforme en...

ENMANUEL
(interrumpe)
¡No!, lo peor que le puede suceder a un hombre en un sueño es que termine, que se acabe, despertarse y darse cuenta de que nada pasó, de que todo sigue y seguirá igual. Eso es lo peor que le pude suceder a un hombre en un sueño: que finalice, que llegue el fin... ¿Alguna vez has sentido la llegada del fin, que todo se acaba, que todo termina?

Silencio
DESIRÉ
Sí, Enmanuel, he sentido eso.

ENMANUEL
¿Y qué sentiste?

DESIRÉ
No me hagas pensar en eso ahora. No ahora.

ENMANUEL
¿Qué sentiste?

DESIRÉ
Desesperanza...
(lo mira)
La desesperanza produce angustia y la angustia hace que los sueños se transformen en pesadillas.
(tiempo)
Enmanuel, cariño, nosotros buscamos lo mismo... pero no es lo mismo. Necesitas...

ENMANUEL
(interrumpe)
Necesito agua, pero cuando dices que tome agua tal vez no lo esté haciendo porque estaba tomando agua, o cuando me puse los zapatos para el baile tal vez no lo estaba haciendo porque me estaba poniendo los zapatos para el baile, o cuando me decían que aprovechara el tiempo tal vez no lo hacía porque estaba aprovechando el tiempo, o cuando parecía que estaba viviendo tal vez no lo hacía porque estaba viviendo.

DESIRÉ
Hay momentos en los que realmente no te entiendo.

ENMANUEL
Porque buscas entenderme, sólo debes sentirme con algo más que con la vista, con algo más que con el oído o el tacto o el olor o el sabor de mi piel, con algo más, con algo más y con algo menos, sin precauciones, sin dudas, sin lógica... Las cosas, las cosas verdaderamente importantes no tienen lógica, como el amor, como los sueños, como la luz de la lluvia. Quién te ha dicho que las cosas deben tener lógica. Qué es la lógica. Crees que las cosas son lógicas, mi vida es lógica, tu vida es lógica, la vida es lógica, ¿mi vida es lógica? Mira Ugbe, aquí todo tiene lógica, míralo, mírame, míralo, mírate, mira este paraíso, mírame, mírame, mírame, con algo más que con los ojos, mírame, mírame con algo más, mírame con algo...
(dudando)
Algo está pasando con Ugbe, algo me sucede, algo nos sucede y no llego a saber qué es, a veces siento que puedo ver su sombra, sólo la sombra de lo que está sucediendo... Siento miedo, eso me produce miedo, ¿alguna vez has sentido miedo, mucho miedo?

DESIRÉ
Sí, por ejemplo ahora estoy sintiendo mucho miedo, siento miedo de las cosas que me dices, de las cosas que me haces pensar, Enmanuel.

ENMANUEL
Creo que el problema está aquí en Ugbe, creo que necesitamos un árbol, un árbol con hojas secas y un cielo con muchas unbes, ¿alguna vez has visto el movimiento de las unbes?, corriendo a gran velocidad por el cielo, tan veloces que pocos se dan cuenta de su movimiento. Y el árbol... bueno siempre me ha gustado observar los árboles, cómo el viento los lleva y los trae y esa música que emiten tan parecida al arrullo del mar por las noches... sólo que ahora es muy difícil conseguir un árbol, no se les encuentra por ningún lado, ustedes, ustedes los seres humanos, ¿qué les hicieron? Ustedes los seres humanos están igual de confundidos y perdidos que yo o ven todo tan claro como yo o todo tan confuso como yo. Necesitamos un árbol y unbes y cielos y miedos y sueños sin fin, y el rumor de la sangre y tenerlo todo y nunca perderlo y, y, y...

DESIRÉ
No estamos hablando de árboles, ni de unbes, ni del rumor de la sangre. No quieres dejarme hablar, tienes miedo de lo que te puedo decir.

ENMANUEL
El rey Enmanuel nunca tiene miedo... además, qué me dirías.

DESIRÉ
Te diría que no me has dado nada, sólo hablas y hablas y hablas, y no haces nada, no logras nada. Quieres hacerme creer que en realidad no quieres lograr nada, pero es mentira, quieres mucho, quieres demasiado, pero no te atreves, no te atreves porque sabes que no vas a lograrlo, no vas a lograrlo, y tú lo sabes, tú lo sabes...

ENMANUEL
¡Cállate!

DESIRÉ
¿No me pedías que hable?

ENMANUEL
Nunca confiaste en mí.

DESIRÉ
Ahora voy a hablar.

ENMANUEL
¡Cállate!

DESIRÉ
Voy a hablar de lo poco que me has dado y de lo mucho que has hablado, de lo poco que me has hecho sentir, de lo poco que me has hecho sentir, ¿entiendes?, porque no comprendiste que la vida que yo quería, que la vida que ambos necesitábamos no podía sostenerse sólo con Ugbe. Yo necesitaba tenerte a mi lado y que me tocaras ¿entiendes?, que me tocaras y me hicieras sentir, quería sentir tu piel contra mi piel, y tu aliento sobre mi rostro, quería sentirte a mi lado pero siempre estabas más allá, más allá, donde sabías que yo no podía llegar, donde sabes que nadie puede llegar. Nadie puede acceder a Ugbe, todos salen de Ugbe, tarde o temprano todos son expulsados de Ugbe... Disfrazando todo de fantasía, de sueños... Nunca me mostraste tu verdadero rostro, me diste miles, inventaste miles, pero nunca pudiste mostrarme tu verdadero rostro, siempre evadiendo, evadiendo, inventando, inventando, siempre, siempre, no te dabas cuenta de que también necesitabas otras cosas además de sueños y fantasías.
Silencio
Pero lo peor es que casi estoy segura de que lo sabías, sólo que no te atrevías, no querías... No quería, oh rey, abandonar su sempiterno reino. No quería, oh rey, abandonar su reino. ¿Por qué?, ¿por qué no realizabas las cosas simples y te afanabas en tus complicados sueños?, ¿ por qué no me tocabas?, ¿por qué?, ¿por qué ya no te preocupabas por mí?, ¿por qué?, ¿por qué?, ¿por qué?

ENMANUEL
Yo necesito estar solo... No debiste venir a vivir conmigo. Ugbe, y esta cara, esta faz... ya no gustan tanto... Creí que me ayudarías pero sólo quieres divertirte, sólo quieres recibir, recibir, recibir...

DESIRÉ
¿Cómo puedes decir eso después de todo lo que te he dado?

ENMANUEL
Es que soy un desagradecido incorregible.

DESIRÉ
No estoy bromeando.

ENMANUEL
Yo tampoco. Ustedes las mujeres creen que con abrir las piernas basta.

DESIRÉ
Sabes que no me refiero a eso... que por lo demás...

ENMANUEL
Por lo demás qué... sigue... vamos, aprovecha.

DESIRÉ
Nada, ya no importa.

ENMANUEL
Claro que importa, vamos, dime...

DESIRÉ
¡Te he dicho que nada!

ENMANUEL
Sigue, ¿por qué no me lo dices?... Vamos, quiero escucharlo de tus labios... todavía te da miedo lastimarme ¿no?, todavía te causa pena la desgracia de este hombrecito.

DESIRÉ
A veces no entiendo cómo pude enamorarme de una persona como tú.

ENMANUEL
Te enamoraste de mí porque mis manos son navajas que acarician, mi piel una lija de algodón y mi boca un río de palabras que se desborda y se desborda cuando intenta decirte que... que...

DESIRÉ
Cuando intentas, intentas, intentas y no lo logras.

ENMANUEL
Lo logro pero no de la manera que tú quieres, no de la manera que todos quieren.

DESIRÉ
¡No me basta!

ENMANUEL
Te vas a ir y no sabes cómo decírmelo, no sabes cómo arrojarme todo eso en la cara.

DESIRÉ
Tu imaginación está alcanzando límites inaguantables.

ENMANUEL
¿Adónde es que te vas todas las noches?

DESIRE
¡A ningún lado!

ENMANUEL
Crees que no me doy cuenta.

DESIRÉ
¡Enmanuel!

ENMANUEL
Ya no nos soportamos.

DESIRÉ
Tú... ya no me soportas.

ENMANUEL
Sabes que no es así.

DESIRÉ
Dejaste de quererme... ¿Cómo, Enmanuel?, ¿cómo sucedió? Silencio
¿Alguna vez me quisiste?

ENMANUEL
Es un poco injusta esa pregunta, ¿no te parece?

DESIRÉ
¿Alguna vez me quisiste?

ENMANUEL
No te hagas la víctima.

DESIRÉ
No me estoy haciendo la víctima, lo que pasa es que...

ENMANUEL
(gritando)
¡Es que nada!

DESIRÉ
¡No me grites!
Silencio
Nunca te habías puesto así.

ENMANUEL
Cuánta paciencia he tenido ¿no?

DESIRÉ
Eres un niño.

ENMANUEL
Por supuesto, eso es innegable, soy un niño... increíble.

DESIRÉ
Inevitable... ineludible... inacabable.

ENMANUEL
No sigas.

DESIRÉ
¡Insoportable!, ¡intolerable!, ¡inagüantable!

ENAMANUEL
¡No sigas!

DESIRÉ
Tienes razón... ya no vale la pena seguir.

ENMANUEL
No, no vale la pena... seguir. Silencio

DESIRÉ
Nunca te entendí realmente, ¿para qué todo esto?

ENMANUEL
No quisiste o no pudiste entenderme...

DESIRÉ
Al principio quise... luego me di cuenta de que no podía.

ENMANUEL
¿Por qué no me lo dijiste?

DESIRÉ
No quería hacerte daño, además pensé que debía seguir intentándolo. Eras demasiado importante, me dabas tanta alegría, contigo podía cerrar los ojos, podía sonreír y gritar a pesar de no entender tantas cosas.

ENMANUEL
¿Qué es lo que no entendías?... tal vez mis abendras, o mis bersongues, o mis desenfos o tal vez...

DESIRÉ
Al principio sólo quería estar a tu lado, luego me di cuenta que para retenerte debía conocerte y entenderte...

ENMANUEL
Y te encontraste con alguien obnubilado, distraído, que iba a todos los lugares menos al debido.

DESIRÉ
No, siempre pensando, esquematizando, racionalizando, utilizando... a mí ya no me puedes engañar con tu discurso.

ENMANUEL
No soy lo que esperabas.

DESIRÉ
No, eres mucho mejor.

ENMANUEL
Por eso te vas.

DESIRÉ
No quieres a nadie a tu lado... No me quieres a tu lado. ¿Por qué, Enmanuel? ¿por qué?

ENMANUEL
Fundamentalmente porque nunca salimos bien en las fotos y eso... bueno... eso es demasiado importante en una pareja.

DESIRÉ
Ni siquiera ahora me lo vas a decir.

ENMANUEL
Cuando caminábamos juntos yo siempre ponía el pie izquierdo cuando tú ponías el derecho, pero tú te esforzabas por acompasarnos, querías que yo me acomode a tu ritmo o querías acomodarte a mi ritmo. Y eso es imposible, porque simplemente íbamos a dejar de ser nosotros para ser la imitación del otro o, peor aún, ser lo que el otro quería que fuésemos... y eso.

DESIRÉ
Era imposible, imposible que yo quisiese que los dos fuéramos una sola persona porque es imposible entrar en ti y descubrir eso hermoso que está más allá de tus rostros, de tus fantasías, eso que intentas ocultar, Enamanuel, eso que a veces escondes tan bien que me pareces un total desconocido.

ENMANUEL
Desconocido para mí, para ti... para todos.

DESIRÉ
Te sientes orgulloso de eso ¿no?

ENMANUEL
Orgulloso no. Esa no es la palabra. Silencio
Pero no te preocupes, tal vez nos volvamos a encontrar por la calle y tal vez caminemos juntos algún trecho, no sé.

DESIRÉ
Sin planes, sin citas previas.

ENMANUEL
Tal vez sí podemos citarnos, pero no en lugar definido sino que podemos citarnos de aquí a veintitrés días y medio en un lugar muy extenso que podría llamarse... dime un nombre

DESIRÉ
No sé...

ENMANUEL
Podemos citarnos en "No sé" y buscarnos por un lapso de cincuenticuatro minutos... te imaginas la ansiedad y el deseo que tendríamos uno del otro si llegásemos a encontrarnos luego de veintitrés días y medio y cincuenticuatro minutos de búsqueda, ¿te imaginas, te imaginas?

DESIRÉ
(con angustia)
Enmanuel, ¿dónde vamos a encontrarnos?

ENMANUEL
No me preguntes eso, Ítaca, tal vez en la playa o, mejor aún, en el mar... yo estaré con mi flotador, porque como sabes no sé nadar, y tú me verás desde la orilla y me gritarás, me harás holas y yo empezaré a bracear apuradísimo y contentísimo, no sabes lo contentísimo que estaré de volver a verte, Penélope y en ese momento vendrá una gran ola y me jalará y por un instante no podrás verme, pero pronto volveré a la superficie y volveré a bracear... y nos encontraremos... de esa manera o algo por el estilo... o tal vez.

DESIRÉ
Y yo iré dando pequeños saltitos, primero con la pierna izquierda y luego con la derecha, hasta encontrarnos y abrazarnos sobre la arena.

ENMANUEL
Piedra, canto rodado.

DESIRÉ
Nos abrazaremos sobre una playa de arena y canto rodado... Abrázame.

Se abrazan

DESIRÉ (cont.)
Nos volveremos a conocer

ENMANUEL
Y me preguntarás mi nombre.

DESIRÉ
Y por fin me llamarás Desiré, sólo Desiré.

ENMANUEL
Lo intentaré.

DESIRÉ
Prométeme que te cuidarás.

ENMANUEL
Palabra de niño explorador.

DESIRÉ
(con ternura)
Tonto.
Se separan.

ENMANUEL
No os preocupéis, Doña Jimena, vos sabéis que no me puede pasar nada. Escuchad: el gallo canta, pronto sonarán las campanas. (tiempo)
Es mejor que lo hagas ahora que puedo soportarlo.

ELLA da unos pasos, voltea a verlo durante un momento, sale. La música sigue y la luz se centra en ÉL que se sienta y abraza sus piernas. Observa al público durante unos cuarenta segundos. Luego, empieza a tararear una canción dando la impresión de no recordar la letra. Guarda silencio. Se levanta y de manera desesperada va de un lado a otro del escenario.

ENMANUEL
Debo hacer algo...

Se dirige al estante.

... tal vez en algún libro encuentre algo digno de mi atención... Éste no, éste tampoco, éste podría ser, no, no, no, nada... La traducción, la traducción de los poemas perdidos, eso es lo que puedo hacer, a eso me puedo dedicar

Corre hacia los colchones y recoge un fólder con hojas y un libro.

...esto es lo que debo hacer...

Lee durante un momento, sorprendido arroja el libro al piso.

...no puede ser, no entiendo, no entiendo, no entiendo, no puede ser.

Coge el libro nuevamente e intenta leerlo, lo tira

...no puede ser, algo está pasando, debo llamar a Desiré, debo llamarla, debo llamarla.

Busca entre sus libros, en el estante, en su cama y encuentra una hoja con apuntes.

Raúl, aquí dice Raúl, quién es Raúl, no recuerdo a ningún Raúl, quién podría ser Raúl, quién podría ser, piensa, piensa, piensa, alguien, sí, tiene que ser alguien, alguien, qué más, qué más, un ser humano, estamos avanzando, sí, un ser humano, que más, que más, un ser humano de sexo masculino, sí, sí, muy bien, qué más, qué más, qué más, un ser humano de sexo masculino llamado Raúl, muy bien, qué más, que más; Desiré lo sabría, debo llamar a Desiré, ¿dónde estás Desiré?, ¿dónde puedes estar?, ¿pasarás frío?, ¿pasarás hambre?, ¿estarás sola?, ¿estarás acompañada?, ¿tendrás calor?, ¿tendrás sed?, ¿tendrás algo?, ¿pensarás en mí?, ¿pensarás en mí?, ¿dónde estará Raúl?, ¿dónde estarás Desiré?, ¿quién es Raúl, Desiré?, ¿pasarás frío, pensarás en mí?, ¿dónde estoy?, ¿dónde estás?, dónde, dónde, dónde Desiré - Raúl, ¿dónde princesa del sempiterno reino de Ugbe?, ¿adónde podré ir a rescatarte?, ¿adónde iré con mi espada de hojalata, mi armadura de papel y mi escudo invisible?, ¿adónde... Raúl?, ¿dónde estarás?, ¿pensarás en mí?... Debo salir de aquí, debo salir, debo buscarla, encontrarla, convencerla, traerla.

Se dirige a la puerta, intenta salir, pero no puede cruzar el umbral. Está sorprendido y asustado

Tengo que llamarlo, debo llamarlo, tiene que venir, vendrá, es seguro que vendrá, debe venir, debe venir, Raúl debes venir, vendrás, ¿dónde estarás Desiré, dónde?... Tendrás maremas en medio de aquel fárrago de polvo, tendrás lluvia y numbas en aquel desierto de papel, tendrás, tendrás arombes parecidos a los de nuestra infancia tan azul y roja y amarilla. Serás un cuerpo capaz de resumir el mundo, de arrullarme con una sonrisa, o hacerme soñar al verte correr, provocando ese aliento en el pecho, esa sensación de invalidez tan temida y tan deseada, una voz, un susurro, un soplido, una caricia, un murmullo, una mirada Desiré. ¡Oh reina!, qué sueño desgraciado inventarás, qué sueño desgraciado vivirás con tu alma imperfecta, qué nuevas historias me contarás. Intentarás ahora comprender la vida, lograrás nuevamente simples esbozos, ridículos atisbos para este mundo, para esta deshecha y desdoblada realidad. ¿Lograrás por fin cerrar los ojos y ver la luz de la lluvia? ¿Pensarás en mí, me esperarás, me esperarás abrazando mi recuerdo entre el abén y el bur, me esperarás al final de los sueños, al final de mi sueño?, ¿te encontraré?, te encontraré donde los dúmbares se cruzan, se tocan, se rozan... ¿pasarás frío?, ¿tendrás sed?, ¿tendrás algo?, debes volver, ¿dónde estarás?, ¿pensarás en mí?, debes venir Desiré- Raúl, debes venir, debes venir, debes venir... debes venir.
En su delirio ENMANUEL cae sobre el colchón y se queda recostado, dormido. Las luces parpadean, suena una música densa: el ambiente se enrarece. Luego de unos veinte segundos entra RAÚL, que es la misma actriz que encarnó a DESIRÉ sólo que con una máscara y ropa masculina. Camina alrededor de ENMANUEL, la música y la luz se van normalizando. ENMANUEL se despierta, se pone de pie y va de un lado a otro observando a RAÚL, de pronto se detiene y se pone en guardia como si tuviera una espada en la mano.

ENMANUEL
¿Quién sois Caballero, a qué reino pertenecéis?

Silencio

ENMANUEL
¿Cómo habéis entrado a mi reino, cómo habéis burlado a mis fieles guardianes?

RAÚL
¡Qué vacío está todo!

ENMANUEL
¿Vacío? Aquí nada está... Espera un momento, tú eres... tú eres ¿Raúl? Tú debes ser Raúl, tú eres Raúl ¿no es cierto?

RAÚL
¿Es que ya no te acuerdas de mí?

ENMANUEL
Claro, como no voy a recordarte, si ahora que te veo me doy cuenta de que eres imposible de olvidar.

RAÚL
Sigues siendo el mismo.

ENMANUEL
Sí, sólo que un poco diferente.

Silencio

ENMANUEL
Pero qué poco amable soy, no te he llevado a conocer el reino de Ugbe. Mirad, allí contáis con una formidable cocina, insuperablemente equipada con un mechero, unos fósforos y algo de kerosene. Por otro lado, tened las bondades del gran aposento... ¡qué mayor comodidad que un colchón, sobre un colchón, sobre un colchón! Es que acaso te puedes imaginar, te puedes imaginar tanto lujo, tanta belleza... envidiable ¿no es verdad? Pero no os preocupéis, todo es vuestro y de mis vasallos, todo, absolutamente todo, hasta esa inmensa biblioteca que cuenta con manuscritos que aún no se han escrito, que ni siquiera se han pensado, sí, sí...

RAÚL
(interrumpe)
Disculpa pero,... pero no logro ver nada de lo que describes.

ENMANUEL
Qué falta de angustia, qué falta de sufrimiento, qué falta de hastío querido Raúl.

RAÚL
No creo que me haga falta nada de eso. Hastío, sufrimiento, angustia. Al contrario, estoy lleno de...

Raúl calla porque ENMANUEL se sube a la mesa y hace sonar una trompeta con la mano.

ENMANUEL
(de manera grandilocuente y retórica) Ahora os contaré a ti y a todo mi pueblo la derrota que dio origen a mi reino: ¡Oid!, ¡oid!, oid queridos vasallos la inenarrable historia del sempiterno reino de Ugbe, os juro que no quedaréis defraudados... Era el gran rey Enmanuel, el de la hermosa barba, aguijando un bello corcel y señalando las tropas enemigas a su inmensa legión: ¡id!, ¡id!, id a ellos caballeros. Espoleando a toda marcha para dar la feroz acometida: ¡moriréis!, ¡moriréis!, moriréis sarracenos. Marchando en sentido contrario: ¡huid!, ¡huid!, huid mis valientes. Avergonzados y derrotados a la orilla del gran río: ¡vomitad!, ¡vomitad!, vomitad traidores. Desenvainando, del cuero bermejo, la dorada espada llamada... ¿llamada?

RAÚL
Colada... Tizona.

ENMANUEL
Desenvainando del cuero bermejo la dorada espada llamada Coladatizona, les rebanó el cuello a todos, ¡zas!, ¡flan!, sin misericordia...
(tiempo)
...y fue grande la mortandad. Como ves, Ugbe es hijo de la derrota, es el gran premio por ser derrotado. Es más, Ugbe etimológicamente nace de la raíz "Ug" que significa gran o grandioso y se une a la terminación "Be" que tiene infinitos y subjetivos significados. Así, puede significar una gran betalla, o una gran berrota, o un gran bebedizo, o una gran befa, o una gran begonia, o un gran berrido, o un gran bergantín, o un gran beso, o una gran bestia, o un gran bensafán, o un gran bedisterio...

RAÚL
(interrumpe)
O sea que también puede ser un gran bescuido, un gran besatino, un gran berror, una gran bentira, una gran bestafa, una gran bexageración, un gran benrredo, un gran bengaño.

ENMANUEL
Sí...
(mirándolo con desconfianza)
puede ser todo eso, puede ser un gran benrredo, un gran berror...
(cambiando de actitud)
...pero para disfrutar de todas estas maravillas debes memorizarte todas estas reglas.

RAÚL
¿Reglas, en Ugbe existen reglas?

ENMANUEL
Sí, leyes, mandamientos, verdades, obligaciones, dogmas o como quieras llamarlas.

Alcanzándole una hoja en blanco.

RAÚL
Pero si aquí no dice nada.

ENMANUEL
Claro, aquí no pueden haber más leyes que las que tú quieras que existan.

RAÚL
Que interesante es todo esto.

ENMANUEL
Interesantísimo... Tal vez debamos realizar unas libaciones para celebrar tu llegada al reino de Ugbe.

Da unos pasos hacia un lado y luego se detiene, vuelve el rostro y mira a Raúl.

ENMANUEL
Me recordáis a alguien que conocí... el lóbulo de vuestra oreja izquierda me parece demasiado familiar.

RAÚL
¿Sólo el lóbulo?

ENMANUEL
¡No!, no es sólo el lóbulo, tienes razón... tu hombro derecho, muestra una curva... llamémosla, particular

Camina hacia la puerta, se detiene, y regresa corriendo hacia donde está Raúl.

ENMANUEL
Tú fuiste el único que me va a querer, tú fuiste el único que realmente y a pesar de todo me va a querer.

RAÚL
¿Querer?, ¿cómo puedes hablar de algo que no puedes sentir?

ENMANUEL
Puedo hablar de la muerte sin sentirla.

RAÚL
Eso es mentira. Además, ¿nunca has sentido la muerte... en vida? Existen muchas maneras de...

ENMANUEL
(interrumpe)
Existen muchas maneras de recorrer un mismo camino, de ponerse los guantes verdes, de desanudar los zapatos, existen muchas maneras de hacer tronar los dedos, de acariciase el dedo gordo del pie izquierdo.

RAÚL
Claro, también existen muchas maneras de ocultarse, de enmascarar el rostro.

ENMANUEL
Enmascarar, tú hablas de enmascarar... Raúl.

RAÚL
Sí, por qué lo preguntas.

Silencio

ENMANUEL
Os pareces a alguien que conocí

RAÚL
¿A quién?

ENMANUEL
A Nadie.

RAÚL
¿Nadie?

ENMANUEL
Sí, Nadie disfrazada de mujer, disfrazada de mujer para acariciarme y procurar mi sueño, mi calma y así poder marcharse, abandonarme.

RAÚL
¿Por qué Nadie... te abandonó?

ENMANUEL
No sé, pero creo que se dio cuenta de que la iba a desterrar. Bueno, nunca intenté desterrarla, sólo se me ocurrió hacerlo, ni siquiera lo planeé, simplemente se me ocurrió y me pareció divertido.

RAÚL
(interrumpe)
¿Sólo por eso la ibas a desterrar, sólo porque te divirtió la idea?

ENMANUEL
Bueno, sí.

RAÚL
Entonces sólo fue uno más de tus jueguitos.

ENMANUEL
Quizá o tal vez quería saber qué podía pasar conmigo cuando ella se fuera... o mejor aún, saber qué podía pasar con ella cuando... volviera.

RAÚL
Sabías que Nadie volvería.

ENMANUEL
Inevitable.

Silencio. Se miran fijamente.

RAÚL
¿Por qué la desterraste?

ENMANUEL
Bueno, ese lunar en el tobillo era un poco... cómo decirlo.

RAÚL
¿Por qué?

ENMANUEL
El oráculo me lo dijo: ella para vengarse mataría a nuestros dos pequeños hijos y luego yo marcharía ciego hacia Colono y... y los dioses me castigarían por llevarle el fuego a los hombres.

RAÚL
¡Enmanuel!, ¿por qué la ibas a desterrar?

ENMANUEL
Porque ella y su amante me iban a matar en venganza al sacrificio de nuestra hija. Lo hice por el bien de mi reino, ese reino que manchó con...

RAÚL
(interrumpe)
¿Por qué la expulsaste?

ENMANUEL
Porque quería establecerse en el inestable reino de Ugbe, quería hechar raíces en algo que era todo menos tierra, quería una vida que iba a terminar por destruirme... Había dejado de soñar, entiendes, había dejado de soñar con Ugbe para intentar vivir en Ugbe.

RAÚL
Ese fue su gran pecado: intentar vivir en un sueño, dejar de soñar un sueño para vivirlo.

ENMANUEL
Sí, ese fue su gran pecado... y su gran virtud.

RAÚL
Tenía virtudes, vaya, la muchachita tenía virtudes.

ENMANUEL
¿Para qué has venido, Raúl?, ¿para qué has venido?

RAÚL
Preguntó, insistentemente.

ENMANUEL
(sonríe)

RAÚL
Intenta reírse pero sus nervios lo traicionan. Nuestro héroe tiene miedo.

ENMANUEL
Claro.

RAÚL
Se dijo, algo confundido.

ENMANUEL
Ya entiendo.

RAÚL
Pronunció, sin entender nada.

ENMANUEL
¡No sigas!

RAÚL
Rogó, su majestad.

Silencio
ENMANUEL
¡Raúl!

RAÚL
Murmuró, con exagerado miedo.

ENMANUEL
No lo vas a lograr.

ENMANUEL se acerca y le acaricia el rostro.

ENMANUEL (cont.)
No lo vas a lograr. Sabes por qué.

RAÚL
(intenta responder pero finalmente se queda callado.)

ENMANUEL
No lo sabes, ¿realmente no lo sabes?

RAÚL
Eres cruel, Enmanuel.

ENMANUEL
Por supuesto, esa es una cualidad que compartimos.

RAÚL
¡Te odio! Eres un miserable.

ENMANUEL
¿Sabes que te puedo desterrar por lo que has dicho?... ¿Acaso deseas que te destierre?

RAÚL
No, por el momento no lo deseo. Además, si me destierras te quedarías solo, te quedarías solo y eso no lo puedes soportar.

ENMANUEL
El rey Enmanuel no se puede quedar solo, siempre le quedará algún vasallo por inventar.

RAÚL
A menos que... A menos que usted...

ENMANUEL
Dilo, vamos. A qué le tienes miedo... a menos que yo qué.

RAÚL
A menos que tú dejes de soñar. Sí, oh gran majestad, si usted deja de soñar, su mundo se acaba, si usted deja de creer no va a encontrar a su alrededor más que su sombra, su sombra rodeada de oscuridad.

ENMANUEL
Imposible, eso es imposible, el rey Enamnuel no puede dejar de soñar.

RAÚL
Sí puede y tú lo sabes. Porque cuando ya no tenga a nadie a quien contarle sus sueños, cuando ya no tenga a nadie ante quién representar sus sueños... entonces el silencio lo consumirá y usted, oh rey, dejará de soñar.

ENMANUEL
El silencio, los sueños ¿qué sabes tú de eso?... Tú que nunca comprendiste la razón de ser del reino de Ugbe, que no te diste cuenta de que simplemente iba más allá de todo, que es lo inevitable, indefinible...
(colérico)
¡Eres una mudarra!, y tú lo sabes, una completa mudarra revolcándose en un mar de kancas... La perdiste, simplemente la perdiste, entiendes, en algún momento perdiste la extrama. (tiempo)
Sabes... la gran pregunta es: ¿alguna vez la tuviste?
(reclamando)
Alguna vez observaste la particular forma que tiene al caer una hoja seca, alguna vez observaste eso. Alguna vez viste el lento remolinear de una pluma en el aire...
(ofuscado)
...en una, en cualquier tarde de ¡tu penka y tornuda vida! Alguna vez escuchaste como sopla el viento en las noches, ese soplido que te paraliza y te aplasta porque sientes que todo, absolutamente todo se acaba y tú sigues allí, recostado, sabiendo que eres el único que lo siente, que lo escucha. ¿Alguna vez has visto la luz de la lluvia, alguna vez la has visto? Sí, sí, ya sé lo que vas a responder: eso no existe, la luz de la lluvia no existe, pero por eso mismo te lo pregunto. Alguna vez en tu tornuda y penka vida has presentido la sombra, alguna vez has logrado atisbar lo inexistente ¿alguna vez?, ¿alguna vez?

RAÚL
Crees que no sé de lo que estás hablando. Siempre la misma actitud, intentando culpar a todos de la desgracia del pobre hombrecito, del niño increíble. Me voy, Enmanuel, no tengo por que seguir soportando tus caprichos.

RAÚL se dirige a la puerta, se detiene, voltea a mirarlo y luego sigue caminando hacia la puerta.

ENMANUEL
¡Espera!, no te vayas, no te vayas... aún podemos hacer algo... ¿qué es lo que deseas hacer?

RAÚL
Enmanuel, ¿es que acaso no entiendes?

ENMANUEL
Íbamos a realizar unas libaciones para celebrar tu llegada, ¿recuerdas?... Ahora podemos brindar por tu partida, brindemos por eso, brindemos por eso.

RAÚL
No es necesario brindar.

ENMANUEL
Pero si no es ninguna molestia, por el contrario... por aquí debe haber un par de copas.

Enmanuel se dirige a la esquina y trae un par de copas servidas.

RAÚL
¿Cómo se llama?, ¿qué es lo que voy a beber?

ENMANUEL
Se llama, se llama, se llama Mare Nostrum...

RAÚL
Oh, claro.

ENMANUEL
¡Dulás! y larga vida.

Beben

RAÚL
Pero si esto no es más que agua.

ENMANUEL
¿Y al tocar tus labios no cambió de propiedades?

RAÚL
No, no, no sucedió nada de eso.

ENMANUEL
Vaya, vaya parece que el espíritu de Ugbe todavía no hace mella en ti.

RAÚL
¿Por qué dices eso?

ENMANUEL
Vamos, vamos, no te preocupes, simplemente déjate llevar, vamos déjate llevar, ¿no sientes cómo el líquido recorre y calienta tu sangre?, ¿no sientes los efectos?, mira tus ojos, están brillantes y tu sonrisa, y tu nuca y tu cabeza y tu cuerpo. Vamos déjate llevar, ¿no lo sientes, no lo sientes, no lo sientes? Ven, ven, bailemos, bailemos, vamos, vamos, no te preocupes, sólo déjate llevar, deja que el líquido recorra tu sangre, déjate llevar, déjate llevar.

RAÚL
Pero... no, no, suéltame... pero... ¿qué podemos bailar?

ENMANUEL
Cualquier cosa, qué quieres bailar, qué quieres bailar.

RAÚL
No sé, tal vez...

ENMANUEL
Esa está muy bien, muy bien, podemos bailar el baile del "tal vez" o el baile del "quizás". Sólo muévete y déjate llevar, muévete y déjate llevar, avanza o retrocede, retrocede y avanza, vamos, sólo déjate llevar, déjate llevar, ¿sientes el calor, sientes cómo recorre tu sangre?, ¿lo sientes, lo sientes?, ¿sientes tu sangre, tu saliva caliente?, vamos muévete y baila, déjate llevar... ¿qué es lo que te causa risa?

RAÚL
No sé, pero creo que es la primera vez que me siento tan libre, tan ligero como para poder hacer lo que quiera, lo que quiera.

ENMANUEL
¿Lo que quieras?

RAÚL
Sí, lo que quiera.

ENMANUEL
Como por ejemplo.

RAÚL
No sé, tal vez saltar como si estuviera jugando en mi infancia, tal vez simplemente correr, correr, correr sin temor, no porque me persiguen sino simplemente porque tengo ganas de hacerlo o saltar o bailar.

ENMANUEL
O soñar... pero lo que yo realmente quiero es... bailar, sí, bailar, eso es lo que quiero, quiero bailar, vamos acaba tu copa y bailemos, pronto vendrán los demás, vamos, vamos, vamos...

Suena una música y empiezan a danzar por todo el escenario dando desordenados pasos de ballet. Aparecen más parejas y danzan con ellos. Baja la intensidad de la luz hasta dejar todo en tinieblas, donde sólo se ven figuras yendo y viniendo y se escucha la voz de Enmanuel que grita:

ENMANUEL
¿Alguna vez has sentido que todo esto no es más que un accidente, que todo esto no es más que una casualidad? ¿Que esto no puede ser lo único, que muy bien has podido estar en otro lado, que perteneces a otro lado? ¿Has sentido eso? (tiempo)
¿Has sentido eso?
(tiempo)
¿Has sentido eso?

Ambos siguen bailando. Las demás parejas salen paulatinamente del escenario hasta dejarlos nuevamente solos. Poco a poco la danza los lleva hasta el colchón, donde se recuestan. La luz empieza a parpadear y el ambiente se enrarece. Luego de unos treinta segundos, la luz vuelve a la normalidad. El cuarto está vacío, salvo por los personajes que se encuentran recostados sobre el piso. Ahora, en la cama se encuentra DESIRÉ. ENMMANUEL se levanta y da unos pasos, de aquí para allá, una y otra vez. La observa, se arrodilla, se vuelve a poner de pie, camina ida y vuelta murmurando, se asusta, corre hacia la puerta e intenta salir pero no puede cruzar el umbral. Trastabilla y recita:

ENMANUEL
Nel mezzo del caminin de nostra vita
mi ritrovai per una selva oscura
che la diritta via era smarrita

Guarda silencio porque DESIRÉ se está moviendo, se está levantando.

ENMANUEL
Cómo estáis, caballero, luego del reparador sueño.

DESIRÉ
Bien, creo que bien, pero me sucedió algo extraño.

ENMANUEL
¿Algo extraño?, en Ugbe no pueden suceder cosas extrañas.

DESIRÉ
Escúchame, al levantarme sentí algo raro, algo que no sentía hace mucho tiempo y recién ahora descubro la razón, ¿sabes cuál es?, volví a soñar, ¿crees que el haber pasado al noche contigo tenga algo que ver?... En el sueño me vi, mi rostro era difuso pero sabía que era yo, lo sentí, me reconocí en medio de la niebla y los cuerpos. Allí estaba yo, besando a una mujer y...
(tiempo)
...fue extraño pero al mirarme sabía lo que sentía, sentí como me estremecía recorriendo el otro cuerpo, al acariciar sus senos, su vientre, palpé, palpé los hombros cayendo por sus brazos hasta sus caderas y volviendo hacia sus pezones y bajando hacia su sexo, sentí el vacío, la falta o la añoranza de...

ENMANUEL
¡Cállate!... ¡cállate!...

DESIRÉ
Me di cuenta de que me acariciaba, de que a la que yo acariciaba era a mí, de que a la que yo deseaba era a mí, de que era a mí a la que yo observaba...

ENMANUEL
Es mentira, tú no puedes haber soñado, es mentira... no puedes haber vuelto a soñar. Me quieres engañar para poder quedarte, me quieres engañar... lárgate, lárgate...

DESIRÉ
¡No!, no es mentira, en el sueño sentí primero una tranquilidad y luego una especie de prisa, de necesidad, de desesperación por dirigirme a algún lugar. Porque sabía que allá, al otro lado existía algo, algo que me pertenecía, que me perteneció, a donde debí llegar, a donde debí llegar, ¿entiendes?, Enmanuel, ¿entiendes?... soy yo, soy yo, soy Desiré, mírame, mírame... mírame con algo más que con los ojos.

ENMANUEL
¿Eres tú?, ¿eres tú Desiré?
(desconfiando)
No, no eres tú, no puede ser, me estás engañando, tú eres Raúl y has venido a dejarme, has venido a abandonarme, lárgate, lárgate, lárgate de una buena vez, ¡lárgate!

DESIRÉ
Soy yo, soy Desiré, ¿es que ya no me puedes reconocer?, o no quieres, no quieres reconocerme, ¿por qué?, ¿por qué, Enmanuel?, ¿por qué?

ENMANUEL
Porque yo estaba tendido sobre las frías losetas y nadie venía. Porque yo gritaba sin mover un solo músculo y nadie venía, nadie venía y del caño caía un gran chorro de agua y yo me inundaba ¿entiendes?, yo me inundaba, me inundaba y nadie venía, nadie venía...

DESIRÉ
Yo te quiero levantar, Enmanuel, quiero levantarte y calmar tu grito, quiero secarte, abrazarte y darte calor.

ENMANUEL
No puedes. Tengo frío... y aquí adentro no tengo más que una vulgar y única piedra tallada con un poco de dolor y mucha desesperación...

DESIRÉ
¿Por qué no me dejas intentarlo, Enmanuel?

ENMANUEL
...una piedra sin color y sin forma y hermosa y mía.

ELLA camina hacia ÉL.
DESIRÉ
¿Por qué no te das una nueva oportunidad? Yo te quiero dar calor, yo te quiero abrazar...
Lo abraza.
...yo te quiero levantar, quiero calmar tu grito...
Intenta besarlo.
...quiero que los filos de esa piedra sin color y sin forma me acaricien, Enmanuel.

Se abrazan durante un momento. Luego ENAMANUEL se separa y la mira a los ojos.

ENMANUEL
(susurrando)
Te detesto.
(hablándole)
Te detesto.
(colérico)
¡Te detesto!
(gritando)
TE DETESTO.

DESIRÉ
(con dolor)
¡Enmanuel!

ENMANUEL
Me quieres volver a engañar, pero ya no perteneces al reino de Ugbe, te fuiste y ya no puedes regresar.

DESIRÉ
Estás lleno de cicatrices sin curar.

ENMANUEL
Demasiado obvio para que un ciego como yo no lo vea.

DESIRÉ
Te odias, Enmanuel. Y esto no es más que tu pequeña, inconsciente venganza contra ti mismo. Por eso no quieres salir de Ugbe, por eso no quieres que nadie entre a Ugbe. No eres más que un montón de piedras desmoronándose gota a gota: cayendo, cayendo, cayendo.

ENMANUEL
Lárgate, ya no me sirves de nada Raúl, de nada... sólo lárgate, ya no perteneces aquí, lárgate y déjame... felón.

DESIRÉ sale del escenario. Lenta y paulatinamente empieza a sonar una música que tiene la cadencia de un latido. En un segundo plano se empiezan a escuchar ruidos, sonidos, exclamaciones que crean una atmósfera disonante.

ENMANUEL
¡Felón!, felones, cómo se atreven a cometer semejante sacrilegio contra mi reino, cómo se atreven a cometer semejante sacrilegio contra su rey, contra su rey que les dio todo, todo, felones, traidores, pero no lo van a lograr, no lo lograrán... Las hojas cayendo por la escalera, ahí viene de nuevo Desiré, psst, zsst. No os preocupéis, oh rey Enmanuel, no os preocupéis, todo pasará, todo siempre ha pasado, todo volverá a la calma, todo pasará, todo pasará, todo pasará... No es la primera vez que os dejan solo, vos ya sabéis el secreto, ya sabéis, porque cuando estás solo, cuando la gente que quieres abrazar no está cerca, cuando la gente que quieres tener a tu lado simplemente se fue, sólo te queda rendirte o reinventarlas... y tú eres un rey, Enmanuel, no te puedes rendir. Soy un rey, un rey que tiene, que desea, que necesita absolutamente todo, un rey que quiere lograr absolutamente nada, soy un rey, escuchadme, ocultadme, destruidme, arrojadme, matadme, creedme, soy un rey... El viento sopla y trae las voces, las que te hunden, las que te aplastan, felón, felón, felón...

Persigue a su sombra por el escenario.

... felones, morid, morid, no los necesito, lárguense, lárguense... soy un rey que quiere absolutamente nada, un rey que tiene absolutamente todo. ¿Por qué?, ¿por qué?, ¿por qué? Porque no soy, porque soy todos, porque soy nadie, porque yo tampoco soy nadie, nadie inventando sobre una invención, disfrazando una invención, inventándome, viviendo de su sangre, queridos súbditos, de su sangre dulce y repugnante, viviendo de su sangre, odiados vasallos, y desangrándome para que vivan de mí, para que vivan en mí, desgarrándome al cubrirme con mil pieles, descascarándome al colocarme mil máscaras, abrigándome al darles mis rostros, viviendo de su amor, de su odio, Desiré Raúl... Dónde encontraré a Enmanuel, dónde me encontraré, camino, avanzo, corro, me detengo, retrocedo, me disperso, más allá, más acá, me busco, me he buscado. Estaré en camino hacía mí, esta oscuridad me llevará hacía mí, esta lámpara de sombras alumbrará mi camino, me encontraré, me encontraré... Encontraré a Desiré, ella me llevará a mí, te encontraré para encontrarme, dónde estás, me esperarás al final de los sueños, me esperarás. Debo salir, dónde estoy, dónde estoy, debo salir... pero no puedes abandonar tu reino, tienes que morir en plena batalla, levantando la espada y acometiendo a vuestro enemigo...

Le hunde la espada a su sombra y lanza un grito de dolor.

... tienes que morir mirando hacia tu tierra, hacia tu hogar, mirando hacia tu mundo, Enmanuel... Todos se fueron, todos se fueron, todos se voy, todos me voy, todos se van, todo se va, todo termina, todo se acaba, todo se acaba, Desiré. Dónde estás, estarás, estaré, nos encontraremos, te volveré a ver en ese columpio de tinta y de papel, me volveré a ver, nos volveremos a ver... Todos se fueron, el rumor de la sangre en mis venas, las hojas secas, las unbes, los sueños, el miedo Desiré, el frío, inundándome con tu calor, inundándome con mi odio... Nadie venía, nadie venía, nadie vendrá, Enmanuel, ¿por qué?, ¿por qué?... ¿Verás la luz de la lluvia?, cierra los ojos Desiré, cierra los ojos... lo inexistente, lo inevitable, lo inextingible, lo inapelable, lo inexorable, reina del sempiterno reino de Ugbe, lo inacabable, lo impronunciable, lo incompatible, lo inextintable, lo incontitable... ¿Pensarás en mí?, los quejidos, una piedra rasgando mi piel, tengo miedo, me aplasta, me hunde, me acaricia, fluyendo, abrazándome, de rodillas.

Se arrodilla al centro del escenario, la luz se centra en él

Nada comienza...
(tiempo)
Nada acaba...
(tiempo)
Nada principia...
(tiempo)
Nada termina...
(tiempo)
Nada se inicia...
(tiempo)
Todo comienza...
(tiempo)
Todo concluye...
(tiempo)
Todo principia...
(tiempo)
Todo se cierra...
(tiempo)
Todo acaba.

La luz sigue sobre él durante diez segundos. En este momento la música, los sonidos alcanzan su máximo clímax. De golpe, el silencio. Oscuro

TELÓN FINAL





© Juan Carlos Méndez (Derechos reservados. Ver Aviso Legal).

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