La no-posibilidad como eje de creación en el "Diario de las Especies" de Claudia Apablaza.

De La Siega, la enciclopedia libre.

Por Arturo Mejía.


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Después de Autoformato (Lom, 2006), la chilena Claudia Apablaza (Rancagua, 1978), nos entrega su primera novela Diario de las Especies, editado en Ciudad de México por Jus y en Santiago de Chile por Lanzallamas.

En esta nueva entrega, a modo de ejercicio narrativo, la narradora A.A., joven bloggera que llega a vivir de Santiago a Barcelona (“la Gran Biblioteca”), se cuestiona la posibilidad de escribir una novela, planteándose así la posibilidad de construir una memoria que contenga una posible historia (de su país, de Latinoamérica) o que, en definitiva, la contenga como autora y narradora de su propio proyecto narrativo.

El ejercicio apela a la imposibilidad de definiciones exclusivas y únicas, a una ética que trasluce el proyecto narrativo ya iniciado en Autoformato: la necesidad urgente de reconocer subjetividades en la creación y en la vida. Por ende, en la Literatura.

Diario de las especies entra en diálogo con la poética de la imposibilidad, ese diálogo a ratos ciego y desalentador en el que la ausencia de historia y texto continuo es la constante. La novela se desvanece y desaparece en cada trazo que da la narradora, pero que a la larga vislumbramos como hechos acaecidos, al igual que cuando nos encontramos con una huella difusa, un graffiti, un stencil, o el comment de un bloggero anónimo.

Hay una tristeza en este proyecto narrativo, más que en Autoformato, en que la ironía hacia esa imposibilidad era directa. Acá se deja entrever la melancolía que hay hacia esa incapacidad de registrar y una búsqueda constante y desesperada porque esto no suceda. En cada post de la protagonista se deja ver ese esfuerzo.

Hay finalmente en este texto vacío, un diálogo con la poética de la nada. El vacío del texto que dialoga con autores como Vila Matas, con Josefina Vicens y Mario Levrero., pero escrito integrando las variables contemporáneas como lo son el blog, lo virtual, los nuevos formatos e Internet.

La presencia del no lugar, del lugar infinito que es la web, el tiempo que se desvanece en cada trazo que apunta A.A., el descrédito del paso de los años (como lo postula el Psicoanálisis, disciplina a la que la autora es muy afín), la historia que se detiene para siempre y el encuentro de golpe con la simpleza de su infancia y los animales.

Otros temas que se abordan en la novela son la falta de identidad, la apertura, el no lugar del etnólogo Marc Augé, Internet como soporte a este ejercicio, Internet como el espacio fragmentario, como el espacio que borra fronteras entre literatura y vida.





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