Landings

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MEDUSAS EN EL CIELO
una reflexión sobre landings

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Shhh
Christian Núñez
En landings 5


Los landing
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Los landing
Ojos / Samuel + Alexis, en landings TEN, 34-35pp.
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Ojos / Samuel + Alexis, en landings TEN, 34-35pp.
Torero / Pepe Molina, en landings TEN, 79pp.
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Torero / Pepe Molina, en landings TEN, 79pp.
Niñas sentadas / Santiago Cal, en landings TEN, 96-97pp.
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Niñas sentadas / Santiago Cal, en landings TEN, 96-97pp.
Ranas / Adrian Barron, en landings TEN, 120-121pp.
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Ranas / Adrian Barron, en landings TEN, 120-121pp.
Papa Benedicto XVI / Sin crédito, en landings TEN, 140pp.
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Papa Benedicto XVI / Sin crédito, en landings TEN, 140pp.

landings consigue siempre deslumbrar la inteligencia de su público y –en mi caso– escribir o callar anuncian un episodio casi de meditación budista. Observa a tu alrededor y aprende cómo se hacen las cosas. Si hablas, intenta decir algo válido que ayude al conjunto. De lo contrario, el iceberg se derretirá. La improvisación y, más concretamente, la reinvención constante alimentan el espíritu landings y su exigencia de perfeccionamiento colectivo. Yo incursioné apenas en la quinta exhibición (Washington DC, EEUU, Art Museum of the Americas, 2007) y aquel relámpago de samurai bastó para vislumbrar el nuevo método de las artes visuales en países paralíticos.

landings nace de un proyecto anterior, ZERO new belizean art, máquina troyana que catapultó a los artistas de Belize para conocer en primera persona el circuito artístico internacional y jugar con sus propias reglas. Del 2000 al 2002 se celebraron 10 expos, dirigidas por Joan Duran, caballero con una perspectiva de primer mundo. Le sigue landings, proyecto más complejo logística y filosóficamente hablando, que abarca del 2004 al 2010, con 8 exposiciones en diferentes sedes, incluyendo la octava en Asia (Taipei, Taiwan, Taipei Fine Arts Museum – TFAM, 2008), un foro en Belize City y el último landings, el TEN –un libro en sí mismo. Total: 70 artistas jóvenes, docenas de colaboradores y la mano de un orquestador invisible, fuera de foco, casi un Houdini: Joan Duran.

La muestra que vi primero fue la del yellow book (Mérida, México, Centro de Artes Visuales – CAV, 2006), una tarde que pasé por el yucatequísimo parque de Santa Ana y un fotógrafo del equipo me usó de extra para sus archivos y aparezco milagrosamente contemplando las “comillas” de José David Herrera en el libro tres, el de la portada gris (Santiago de los Caballeros, República Dominicana, Centro León, 2006). De landings no tuve más noticias hasta mayo del 2007, cuando JD –que se había topado con unos collages míos– me invita a que le muestre toda la obra. landings 5 en Washington estaba por definirse y Joan me contó luego que era la cereza del pastel que andaba buscando. Indicó categóricamente que, además, inventara algunas imágenes de aviones y soldados: así surgieron Reversed Epiphaneia, Black Angels, Shhh –el niño de la red line– y otros.

Lo que siguió fue viajar a landings 6 + 7 (La Habana, Cuba, Casa de las Américas / Galería Latinoamericana y Galería Haydée Santamaría, 2007), escribir un texto para el white book de aquella exhibición doble –El evangelio landings– e ir entendiendo de qué iba la cosa. La fuerte carga de tensión me hizo comprender que siempre, para estar metido en esto, hacía falta tenacidad y baterías AA de reserva. Pero al final el resultado es tan limpio que puedes quedarte inmóvil como uno de los pacientes hipnotizados de Charcot, sólo mirando las alturas. La filosofía landings se inspira en el mundo de las abejas y la miel que se produce al terminar inflexibles jornadas de trabajo en equipo.

En las notas incluidas en el libro amarillo mango –el noveno– Alex Castilla explica: “For the artists, the real crescendo starts just as the original plan, it’s time to reveal the objects and to finish the exhibition’s setting up. In all, it took around 100 hours of work”. El conjunto funciona cabalmente como una relojería en el espacio y la gracia del movimiento infinito parece cosa de física cuántica. landings supera cualquier ámbito de la realidad a la que antes podíamos atribuirle un determinado rasgo estético. Porque su órbita incluye la intervención de disciplinas que se salen de lo estrictamente artístico y cuestionan el papel del ciudadano en un mundo simulado, un gran vaudeville para avestruces –en las palabras del director.

Jean Baudrillard señala en su ensayo El Crimen Perfecto: “Antes teníamos unos objetos en los que creer, unos objetos de fe. Han desaparecido. Pero teníamos también unos objetos en los que no creer, función tan vital como la primera. Unos objetos de transición, irónicos en cierto modo, objetos de nuestra indiferencia, pero objetos en cualquier caso. Las ideologías desempeñaban bastante bien ese papel. También han desaparecido. Y sólo sobrevivimos gracias a un acto reflejo de credulidad colectiva que consiste no sólo en absorber todo lo que circula bajo el signo de la información, sino en creer en el principio y en la trascendencia de la información, sin dejar de sentirnos profundamente incrédulos y refractarios a este tipo de consenso reflejo.”

En un orden de ideas análogo, los artistas de landings cuestionan el status quo, la situación política y creativa de su continente de forma sofisticada: con el mínimo necesario de recursos y el máximo posible de perfección. Conjugan la osadía del teen spirit con los dardos reflexivos de su propia dinámica cultural. A estos niveles, no se trata sólo de arte: un poderoso armamento conceptual anima las acciones del grupo. Trabajar 25 horas al día es también inventarse un nuevo calendario. Joan Duran pareciera una especie de Kant en un siglo ya no de las luces sino del apagón intermitente. Lámparas neones en los pasillos y cientos de velas en Latinoamérica.

El libro TEN, cariñosamente llamado The black box, pone punto final a un ciclo y abre otro de difusión que se inició a principios de este año 2010: Belize City, Mérida, Ciudad de México, Guatemala y continuará en Barcelona, quizás Nueva York –y en 2011– vendrán otras ciudades de la Unión Europea, Asia y África. En tono socarrón, Joan comenta que con las millas acumuladas de todos los landings podría dar dos vueltas gratis y sin paracaídas por nuestro planeta. Ciertamente, un fenómeno de esta magnitud no sucede a menudo y landings ha roto cualquier aparato de medición. Sembró medusas en el cielo y origamis en la tierra. Lo laborioso y lo celeste. (Christian Núñez)


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Black Epiphaneia

Christian Núñez
En landings 5





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