Las plumas de la serpiente: la otra campaña; los indígenas en los medios de comunicación

De La Siega, la enciclopedia libre.

Por Mardonio Carballo


(…LA OTRA CAMPAÑA)

En lugar de perecer busco una forma que se pueda desdoblar y hacer un círculo. En lugar de volar busco un lugar donde poner mis pies. Como los cuentos que me contaba mi mamá ‘Natolia en los que las brujas se ponían –como Icaros de totomoxtle- alas de petate y salían por ahí…por la ventana. Pero siempre habrá que bajar a la tierra para tomar un respiro…nomás pa’ volar de nuevo, nomás pa’ sentir los pies de nuevo, nomás pa’ saber que se siente caminar otra vez, de nuevo.

Los mexicanos, palabra que encierra en sí misma al enigma y lo aprisiona con las garras de un águila de cuento, águila mutilada, águila cansada de posar para la foto, se posa y se posa y no se traga a la serpiente…en cambio la serpiente se recompone, la serpiente –al contacto con las garras, el pico y las alas- se hace fuerte, le salen plumas: Los Mexicanos…todos, los que no vuelan, los de abajo, tan jodidos como tristes, tan dispuestos a perderse en la falsedad de la esperanza… y sin embargo no pasa nada.

Pero de todo el ser de esa serpiente, hay plumas que están dispuestas a volar y escribir su propia historia. Esta historia, la de México, sólo ha hablado de esas plumas como si no existieran. La historia mexicana para los pueblos indios ha sido como esos zopilotes que vuelan por sobre las pirámides –cadáveres hermosos, pero cadáveres- volando siempre sobre restos de un pasado glorioso. La historia mexicana hubiera preferido seguir así, hablando de indios muertos. Velada eterna, únicamente prender una vela. Porque para con los muertos no hay derechos que asumir, tampoco vergüenza. Así pues, siempre en toma panorámica, siempre desde lejos. Sin embargo estas plumas han escrito ya una historia nueva…donde otro mundo es posible…en la historia reciente y actual de México los indios MEXICANOS en lugar de perecer buscamos una forma que se pudo desdoblar y hacer un círculo: El mundo…el otro...donde caben otros. Quisiera referirme pues a la historia reciente. En agosto y septiembre pasados se han encontrado allá por Chiapas el EZLN con otros hermanos indígenas, ONG’s, con movimientos sociales, colectivos de México, así como con todas las gentes que así quisieron. De esos encuentros surgirá la otra campaña. Así es como la nombraron.

La complicidad (o la uampez, palabra en nahuañol que decido en este momento y anárquicamente significarla como complicidad) donde uno va, camina, se mueve. La serpiente se mueve, repta, avanza sigilosa, no se detiene. Ahí van, allá vamos, los mexicanos todos, los que no volamos, los de abajo. El movimiento indígena ha recibido ayuda de muchas gentes, algunos con más buena voluntad que ideas…algunos con más ideas que capacidad otros más con mas capacidad que alma, otras más con alma…pero del alma no se vive aunque hace mucha falta. La incursión de la sociedad civil en territorios indígenas a veces ha dejado más tristes recuerdos que grandes aportaciones, a veces –no entendiendo la cosmovisión indígena- ha atentado literalmente contra las culturas originarias aunque decimos y nos han oído… no nos hemos podido explicar. Por eso es interesante el trabajo de consenso que intenta realizar el Ejercito Zapatista de Liberación Nacional. Porque no es sencillo su trabajo. Para tejer un huipil hace falta aportar los hilos, tela, telar y manos para trabajar. Práctica común entre los indígenas es trabajar con los demás, así deja testimonio el tequio, las faenas. Y ahí veras a los hombres cargando un tlapextli con la mujer parturienta, con el que se ha cortado su pierna, con el que va a morir en el camino, y ahí estábamos todos dormidos cuando de pronto las campanas nos hacían levantar y tienes que correr. Ahí verás a los chamacos ayudando a sembrar su mais al de junto, para que el de junto tenga su mais. Verás también a las mujeres llevando comida a la familia de la mujer que tuvo hijo, y luego todas juntas limpiando el arroyo. Así pues con los indios patarrajadas, lo que para unos ha sido novedad para los indios mexicanos ha sido práctica común y milenaria. Pasa que nunca nos habían volteado a mirar. Pasa que tuvieron que ser las armas y la corrida de sangre. Pasa que siempre piensan que no sabemos nada y que nos van a ir a enseñar, pasa que estamos como sociedad aprendiendo y enseñando, lo que yo sé a ti te hace falta y al revés, así pues. Y no faltará quien diga que es una visión romántica y subjetiva y dirá que también hay cosas malas, en efecto, pero la paja del ojo ajeno puede no serlo. Auspiciada por la ignorancia y la soberbia la discriminación surge triunfal y hostil y excluyente. Como en todas las culturas existen usos y costumbres buenos y malas y algo que no debemos olvidar es que la serpiente se mueve, repta, avanza sigilosa, no se detiene. Nunca. Por ello es bienvenida la otra campaña y la lucha política del EZLN, las aportaciones de la sociedad civil respetuosa y la que aprende a caminar dando pasos, quizá así escribiremos la historia, no la oficial sino la nueva, donde logremos reconciliarnos los distintos participantes de ésta nuestra nación mexicana. Multicultural y pluriétnica . Las plumas de la serpiente somos todos.

En lugar de perecer busco una forma que se pueda desdoblar… y mientras tanto en estos días de lluvia voy a salir afuera de mi casa como lo hacía mi mamá ‘Natolia con mi jícara de ceniza a pintar un sol sobre la tierra…porque ya es tiempo que suceda... TLASKAMATI MIAK.


(…LOS INDÍGENAS EN LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN)


El Maguey Maguaquite, municipio de Chicontepec, Veracruz, 1980, siglo pasado, así pasaba la vida. Porfirio Cadena, una especie de Chucho el roto, robaba a los ricos y lo daba a los pobres. Robin Hood de la huasteca con ojo de vidrio. Así pegaditos a la radio escuchábamos nosotros, las primas lloraron cuando al ojo de vidrio quebraron los buenos de esta historia hertziana que eran los malos para ellas …y para nosotros los que escuchábamos, Kaliman paseaba por ahí también largo rato, Serenidad y paciencia hasta la siguiente emisión, Solín de la Sierra …también los villanos, todos vivían ahí en esa cajita negra, así nos pasaba la vida, así nos pasaba la radio. Mi papá Bernal decía de cuando en cuando:

-Debiéramos mandar una carta a la radio, para mandarte a saludar ahora que sea tu cumpleaños.

-Pero mandar una carta tarda mucho -dije yo- mejor por qué no llamamos (La emoción puesta al servicio del recuerdo… en 1980 en el Maguey Maguaquite plena sierra, huasteca veracruzana …teléfono ni pensarlo y correo …a una hora …a pata).

Jamás mandamos ninguna carta -y nunca jamás llamamos, Bernal el viejo se quedó con las ganas de mandar a saludar a sus hijos a través de esa cajita negra que traía voces desde Hidalgo, Huejutla para ser mas exactos. Pero de lo que no se quedó con ganas fue de escuchar la Xochipitzahuak o la flor menuda para los que no hablen náhuatl y tampoco se quedó con las ganas de escuchar voces en este idioma mexicano, Bernal hablante de Náhuatl, Bernal amante de los huapangos, pero ahora, siglo actual, México contemporáneo ni eso hay en la radio: No existen espacios para los indígenas en los medios de comunicación mexicanos. Salvo algunos intentos, salvo coyunturas políticas y mediáticas, salvo intentos en radios comunitarias, perseguidas la mayoría de las veces, salvo culturas fuertes como la zapoteca y las siempre institucionales radios del extinto Instituto Nacional Indigenista, no hay más. ¿Dónde tendrán que poner su oído, donde habrán de refugiar su corazón y decir su palabra los pueblos indios?

Las más de las veces la imagen de la población indígena en los medios de comunicación –sobretodo masivos- es denostada. La imagen de Indias Marías es la más socorrida, el indio sentado o dormido junto a un nopal o tirado de borracho. El indio pendejo, al que fácil se le engaña, las chachas, mi muchacha. Los indios arrastrados que agachan la cabeza, que aguantan todo y de ahí pasan al indio ladino sin nunca pasar por el indígena real y menos por su problemática y la pobreza, nadie ve los efectos de la pobreza y nadie ve a la pobreza como mera circunstancia, a pesar de estar en los mismos zapatos, ni cuenta se han dado. La televisión mexicana en general tiene actitudes groseras y racistas y alimenta día a día la discriminación hacia los pueblos indios; pero no sólo es culpa de la televisión mexicana, sino de todos los mexicanos y de la historia y de las instituciones, de la derecha, del centro y de la izquierda y también de los pueblos indios y sus integrantes. Nos han quitado la capacidad de sentirnos ofendidos y hemos entregado todos la dignidad sin siquiera haberla definido como tal.


Al mexicano se le ha tatuado en los huesos un orgullo por lo indígena, es verdad, pero por el indígena muerto, por nuestro pasado indígena. Los aztecas, los mayas y todas las otras culturas de las que los libros de texto no han hablado no son mas que los abuelos padres de las culturas indígenas de hoy día. ¿Por qué no otorgarles el mismo valor?

Van algunos datos para la reflexión:

El trece por ciento de la población mexicana pertenece a algún pueblo indígena en línea directa, es decir padres y madres indígenas, Más de dos millones y medio de hablantes del idioma Náhuatl están repartidos en gran parte del territorio nacional, más de un millón de hablantes de la lengua maya respiran y caminan por el sureste mexicano, más de ochocientos mil hablantes del zapoteco dejan claro porque Diego Rivera y Frida Kahlo estaban facinados por esta cultura y un dato más: México ocupa el primer lugar en cuanto a lenguas vivas se refiere en el continente americano.

Pregunto una vez más:

¿Dónde tendremos que poner nuestro oído, dónde habremos de refugiar nuestro corazón y decir nuestra palabra los pueblos indios?

Dar espacio a lo indígena en medios de comunicación masivos coadyuva al proceso democrático de este país. Proceso niño, en pañales. Todo intento por crecerlo tendrá sin duda que sustentarse –como su raíz etimológica refiere, en el pueblo, todo intento que no se sustente bajo esta premisa estará destinado al fracaso y ojo a esto, el trece por ciento de la población mexicana pertenece, como ya se dijo en líneas anteriores, a algún pueblo indígena, pueblo mexicano en suelo mexicano. Y ojo a todos los mexicanos: La discriminación es un monstruo que nos come a todos, hoy viene por mí, mañana por las mujeres, pasado por la comunidad homosexual, por los ancianos. Aunque nos duela aceptarlo la discriminación somos todos. En vez de escandalizarnos, revisemos y cambiemos.

Ciudad de México, delegación Cuauhtémoc, Colonia Roma, 2005, siglo que va corriendo, Porfirio Cadena ya no es el Robin Hood de la huasteca, Kalimán y Solín ya no pelean con los villanos, ya nadie los pasa por la radio, Bernal hablante de Náhuatl, Bernal amante de los huapangos, ya ni siquiera eso pasan en la radio y por lo tanto ya ni se ilusiona con mandar una carta a la radio el día de mi cumpleaños, ahora siglo actual, toma el teléfono, acerca el auricular a su violín huasteco y surge de sus manos y sus entrañas la Xochipitzahuak o flor menuda para quien no hable náhuatl TLASKAMATI MIAK.



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