Leonor Silvestri

De La Siega, la enciclopedia libre.








Doppelganger

I
soy Clint Eastwood
mi pelo es rubio y largo
visto tacones roja falda corta
media red
no deseo haberlo hecho
pero he asesinado con mi revolver ardiente
a la bella adolescente
igualita a mi, es un espejo
escapo disfrazada de madonna en mameluco
me interceptan en el colectivo
me delata mi tacón
corro hacia el laberinto de ese monobloc costero
no grito antes de morir
de un disparo
abro los ojos y te miro de frente 

Nuestras vidas tampoco tienen interpretación





II
una vez
aunque no lo creas
fui LUCHO AVILÉS. 
 
entraba a mi oficina, 
llena de televisores, y en todos había 
imágenes mías (Lucho), 
programas antiguos, y una secretaria rubia
de rulos, brillante y de cera,
hermosa. y yo (Lucho) me la apretaba, 
no puedo aseverarlo, pero me parece,
me la quería coger. 
 
¿acaso no hay nada mejor en este mundo
puñetero? todavía me acuerdo
y flasheo.










La Sociedad Rural

sangre y serrín 
sobre la carne troceada 
envuelta en una corteza de grasa 
blanca y tendones 
manotones de vísceras retorcidas 
dispuestas en bandejas metálicas 
lívidos los cuerpos colgando de ganchos 
cera que se derrite en rojo 
bombas de sangre contra el piso 
tic tic tic enloquecedoramente
nuestro placer basado en la superioridad
justificando el dolor de quien no se puede
defender, la carne picada se sienten
acompañadas de costillares, extremidades y
espaldas fueron de alguien sin vida
hoy heladas en las fuentes de plástico 
pollos anónimos ya no sufren 
la espera sin poder tocar nunca el piso 
en su prisión sacándose los ojos 
con el pico atenazado 
pasan el tiempo 
matan la espera 
la carne aumentó hoy 











El anarquismo es un amparo

Para Leandro

Los lugares o creencias que nos brindan refugio y certeza a veces caben
en la cabeza de un alfiler


Sé que no se usa ser militante este verano
-se dejó de usar como el flequillo de Betty Page-
pero no puedo evitar el destino que me permite
dormir más o menos tranquila a la noche
sin evaporarme en una buena
dosis de rivotril, clonazepan, centralina
¿te acordás de entonces? allí,
donde yo vivía, no quiero volver.
Sé que no está de moda, ya no se usa.
Sabrás entender si me ausento
sino no llego a cuidar la planta de aloe vera como
quisiera, como se lo merecería
porque lo anticuado, los vestidos
de flecos, las faldas tubo y los guantes largos,
lo infructuoso así y todo ineluctable
me hacen juego con esta franca sonrisa
llena de contradicciones a superar
y sueños que te tanto te encanta.








Sea side town 


Observada por
un tenebroso público
la imagen se congela
ante la casa, sin dejar
de aplaudir, me espían
por la rendija de mis parpados
entornados al amanecer
La angustia es plomo 
en las venas, una placa de mármol
cae sobre mi pecho
en algún lugar una flor se abre,
los pétalos se abren apretujados
en el interior vivir y desear
ya no son la misma cosa
Un montón de ropa abandonada
farsante, como restos de un suicidio
el timbre se confunde con las olas
perfora los pliegues grises de la mañana
la lentitud de los sucesos penetran
la inmensa marisma de la vida
provocan profundas palpitaciones
El rostro es un novio formal y afligido
al que sucumbir en enamoramiento
obsesivo y fútil, quisiera arrojarme delante
de él para protegerlo de las balas,
perdida, y yo
tengo el pecho tan agujereado,
como si me hubieran cagado a tiros

El viaje es aterrador y turbulento
días y días y noches enteras
sin detenerse jamás
sin saber qué significa vivir
adelante, aferrada
sin soltarse jamás
a esta duración sin sentido 











La curtiembre 


acostada en la cama
de la pieza de mi hermana
me hurgo los pelos del pubis
negros y crespos
dudo aún pero creo
voy a masturbarme
5 barra bravas me violan
abiertos y fijos
los ojos en las cortinas
cascada de plumetí rosa
se derrama sobre la cómoda
montaña de cueros curtidos con cromo
hedor de vacas pútridas abyecta topadora de hegemonía humana
coágulos de brea espesa sangre repta río abajo de la ventana
afuera el sol
no lo puedo ver
estoy ocupada










Intersex en el programa de la tarde frente a su cirujano


no tengo problemas en presentarme 

frente a mil ojos, reflectores y cámaras 

el frío helado, la refrigeración 

del estudio de TV 

nos recordará 

a vos y a mí 

la camilla y la sala

 nuestro lecho nupcial 

me desposaste 

penetrándome 

treces veces al mes 

durante 26 años 

mi tejido elastizando 

con un tutor 

reeducándome 

corrigiéndome 

adolescente o niño 

dormido fui 

vos, susurrándome al oído 

palabras de enamorado 

vos, Pigmalión con bisturí 

yo, un mármol ardiente 

un angelito, anestesiado 

el tajo, irreversible 

despellejarme la vida 

para que me quieran 

antropofagia de la tele audiencia 

zanjar, lijar, hurgar 

asir mi cuerpo 

hacerlo concha 

valva salada la herida 

sobre mí 

tu 

tratamiento 

me extrañás, lo sé

 Turco Julián con su antifaz 

científico 

tiene sentimientos 

me echa de menos 

objeto de su pasión 

mi padecimiento 

tu apetito 

del cuerpo+del sexo 

del cerebro 

herramientas, técnicas 

cierras para cimentar 

mi materialidad 

mi subjetividad 

tu lugar en la saciedad 

no tengo problemas le digo señorita 

de asistir a sus programa 

en esos términos 

de todos modos cicatriz 

insensible es lo que abunda 

y no le temo 

ni a pedófilos ni a carniceros 

el deseo se agota 

la sangre no es maná 

toda herida se cierra 

toda marca es poderosa. 
 


 
 
 
 
 
 
 
 










Kronstadt, no te olvido no

El joven anarquista dogmático y febril no lo entenderá
El tonto y mesiánico troskista no lo entenderá
El limitado militante limitante no lo entenderá
El anacrónico enamorado de santos, mártires y pseudo glorias
del pasado no lo entenderá.
Que se sepa, que se sepa:
El marinero de Kronstadt era puto,
amaba a otro marinero, puto, como él
le gustaba otro varón, con olor
a arenque marinado,
le gustaba, insisto, calentarse cucharita,
pija contra culo, barba contra barba
piel contra piel
puto puto puto
para mí no es un dato menor,
contra toda evidencia
como señoras de barrio avergonzadas
de la pasión que otra pasión excita y alimenta
no querrán ver no, no querrán










Luna Park

En el ring de tu locura Quiero parir este hijo tuyo por la boca al que llamo con voz de tango vapuleo sentimental De pie ululando y aullando tomás tomás tomás de mí para luego arrojarme al estante vacío de tu pieza de servicio donde la camarera se llama rubia y es oprimida por tu amigo y el patrón            habita allí un cajón polvoriento de viejos zines que vos y yo coincidimos cambiaron nuestras vidas pero que ya nadie lee y todo el mundo olvidó (¿todo el mundo o solo vos?) vos, en esa habitación iluminada por la lamparita de tu llama que se extingue yo, doy a luz las campanadas, cascabeles, sonajeros o caballos desbocados que quedaron sueltos en mi habitación cuando te fuiste            no hay en mi ni cofres relegados ni viejos juguetes tirados, tampoco promesas de un mundo nuevo en mi corazón de eterna inocencia, pathos pathos pathos nada pedí que no quisiera dar, nada fingí que no pudiera ser            armado, un modelo,                ya no más de tu verbo mi masaje, ya no más de tu boca de fuego la escansión, jamás en la frente el tatuaje de esclava (¿otra más?) cincelado a fuerza de amor,        …        ay patriarcado, si pudiera ser otra, toleraría esta afrenta y todas sería linda limpia buena madre esposa amante que incondicionalmente amamanta a tu hijo - un acto de amor- durante 4 años tirando cuchillas al aire, pegando mal la piña, adrede, pero no. Stop. No voy a permitir que te hundas en el cieno de hacerme blasfemar “me cagaste la vida”… “todo esto es por tu culpa”. No. La citación llega a mi casa, no me entrego. stop. ¿Qué parte de no quiero hablarte        quiero dejarte no entendiste qué parte? Todo es ficción. stop.


¿Qué ciñe lo que ciñe y constriñe la entraña abierta por el ave de rapiña carroñera que devora de allí Es la pérdida del padre y su golpiza la casa familiar el grito de la madre la traición del hermano Es acaso la soledad más desolada en procesión encaminada al funeral Qué es lo que pega qué daga hiende la sien y estalla el vibrante cristal de la demencia en el pecho,            no me dejes, ¿quién habla? Senil el padre la madre el hermano la casa yo ¿quién dice lo que dice que decís que dije? y vos,                                te volvés ellos.                        No
me abandones. Es una performance El género El melodrama. Él. brote redivivo de la letra familiar, y el puño hecho de lengua en la cara Bofetón de acciones varias ¿Me dejás escapar de esto?        reproche tácito, no quiero pagar las cuentas de la propiedad privada de una familia que no concebí ¿Un acto de amor? Así se llama al desatino en esta canción.

El sexo es el dispositivo por donde emerge el poder. El poder. Agarrarlo, tomarlo por su lado resbaladizo, al sexo como un bat de baseball, meter un home round. Ser un skinhead, pegarle en la cabeza a quien supo ser sujeto y hoy… reificación. El proceso por el cual nos convertimos en res. La cama se convierte en un lecho nupcial. Algo peor. Ring de box. Camión rectangular que transporta ganado. Matadero. Juego, timba, asado, choripán. ¿Cómo es? Me repetís que no entendí. Lo que te gusta en mi es lo que querés doblegar. ¿Y si me aceptas en tu vida en todo sentido? Sentido es lo que hiere, tu imperio sobre mi tiempo, fantasía de un valiente mundo nuevo. Continuará…








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