Mónica Suárez

De La Siega, la enciclopedia libre.

Visita inesperada

Ayer me visitó Tiresias,
estaba ciego,
como están los hombres cuando nacen.
No me habló del futuro
ni predijo tampoco mi tragedia,
no mencionó a Edipo
ni recordó la suerte de Ulises.
Me vio con su mirada ciega
y se puso a llorar como si fuera un niño.










Volverte de papel

                                                      In memoriam
                                                      a mi amado hermano Eduardo

Voy a quedarme quieta un rato,
a permanecer inmóvil,
con la mirada cerca de tus pasos:
aún me dueles.
No logro rescatarte todavía,
volverte de papel, hacerte niño,
jugar de nuevo a verte.
Voy a intentar de nueva cuenta
armar tu corazón con estos trazos,
tocar por un instante tu cuerpo lacerado,
acercarte el alivio con las manos,
rescatarte del fuego.
Voy a volverme un poco tu ceniza,
a morirme también contigo unos momentos
con los ojos abiertos
bajo el telón de mar que te cobija.
Voy a intentar acercarme otra vez
muy lentamente, con cuidado,
para no despertarte con mi llanto.










Cementerio de nubes

He abierto el libro de mis muertos:
desde el cementerio blanco de las nubes
me persiguen sus ojos pálidos.
Las sombras de sus dedos se levantan.
¿Qué hacer?
La tristeza es un tronco con raíces,
he intentado anclar el llanto;
pero el alma nunca es tierra firme
me persiguen sus ecos de agua, me hundo.
Me hundo allí,
donde las sombras cansadas de su altura,
se han disuelto en transparente arroyo.
Su bautismo me quema porque sigo viva
y la charca que me separa de mis muertos
continúa impenetrable.
¡Qué no corra tras ellos!, me aconsejan
y la muerte se ríe, se ríe.





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