Manuel Iris, de Nueva nieve

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Nueva nieve

A partir de los Poemas de la lluvia, de Gastón Baquero


I

Una mujer me habla mientras cae la nieve.
Habla mientras la nieve deja su más puro silencio.
Se oye el milagro de que su aliento sea
más silencioso que el aliento de la nieve.

Cercano canta un pájaro inaudible
otro se aleja
dejando abajo el blanco más profundo.

Más silencioso que aliento de mujer
lento aletea el aliento de la nieve.






II

Sube, baja
se confunde
gira de pronto
y va contra sí misma.

Ni arena ni llovizna
debo decir que juega.

No viene al caso la palabra danza.






III

Como las aves las ventanas
se asoman a la nieve.

Niegan asombro
y se abren como párpado,
se entregan como alas.






IV

¿Pero qué calma es ésta
que contemplo en calma todavía,

esta sorpresa que se continúa
todavía en la sorpresa hundido?

¿Pero qué rosa es ésta inmarcesible
naciendo en el momento de su desaparición?








Homeless

También es nieve la que cae
en el muñón del limosnero, en la vacía
cuenca de su ojo.

Opaca, desdentada blancura
a la mitad del rostro
va burlando
el rostro de la nieve.

Desde su aliento
el cuerpo encima del muñón
rehace una guerra en un lugar distinto
en que jamás se ha visto una blancura
más quemante que la flama de napalm.

No sé si el hombre ha sido un homicida.

En su muñón, en el vacío del ojo
se ha atorado inútil, fría
la belleza.








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