Mario Alonso López Navarro

De La Siega, la enciclopedia libre.







que lenta la vida

Que violenta la esperanza
Apollinaire




Ser un hombre
limitado a la caricia motriz
del suelo

Ser de aire de agua
entender la savia oculta
en el barniz de los sonidos
ser la espera
el mar
regresando
tocar tus labios
ser tu nariz
la forma serena de las cosas
repentinas

Sentir el frío el calor
el miedo
como oscuridad a tope
los meandros de la pesadilla

Escuchar la sangre llegar
a los pulmones
partir de pronto
            sudar
            rocío elemental
tomar las cosas
            saber de su naranja
                        líquido
Estar vivo.










Insomnio

La noche plena
            en el tumulto de la luna
Flotando en mi sudor
            escucho
como nunca
            el llanto líquido
de algún desconocido
en la arena
de alguna
parte

Al borde del insomnio
todos los sueños se empantanan
en el dolido refugio de la esperanza
tocándonos los huesos
millas adentro
en nuestra carne
¿Despertaremos?











Canícula

Digo, si fuera perro me preocuparía el parvo virus, el peso de los autos, de morder a los extraños. Conocer cómo se rasca uno a toda uña o lamerse sin pudor los genitales. No lavarse los dientes, jugar con las moscas. Comerlas. Bañarse bajo la lluvia, perseguir la cola. Esperarte.
Te amaría quizá. Comería de tu mano.
Pero no te sería fiel.
Eso nunca.
Perra.










El hombre es un animal modesto. Se levanta, come, lee, corre, corta, sangra, bebe. Ama a sus hijos y los ajenos. Ama a su mujer. Ensambla, enhebra, ensarta, envidia, suspira, engendra, engorda.
Hace sinfonías, cenizas, estatuas.
Se enternece al enfermar su gato, suda, seda, sueña.
A veces, escribe.









Deseo

Lo sé, he pasado por eso, lo sé, lo intuyo al verte. Moraste esta casa apenas nuestro faldón estaba recién pintando, cuando el huerto era solo suspiro, cuando decir rabia era cosa de romanos. Lo sé porque aceleré a fondo apenas la vida era apenas un presentimiento. Sentí en el pecho su latido, ladrar canino, amargo llamándome a las llamas. Lo sé, lo supe entonces al ser parte de ese beso, al sentir desgarrase la noche entre los brazos como trozos núbiles de azúcar, con ese sudor de las cosas verdaderas.
Al final todo es principio, inútil propiamente como la nada, al final todo se enciende en un mítico universo. Casi.







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