Mario García Álvarez

De La Siega, la enciclopedia libre.




De (Des)pliegues de papel y follaje (1995).


10

Por años, bajo la luna
hemos escrito innumerables palabras
que no son
la menarquía de una virgen;
y seguimos porfiadamente,
llenando de palabras las arenas desta playa,
en estas noches de luna llena
cuando parece que el mar se fuera a ir
para siempre de nuestra vista,
dejándonos más solos,

más anónimos,


más inéditos.








15

Somos los intangibles habitantes
                              del papel
De vez en cuando nuestros hombres
son empujados por el viento
                                        de las conversaciones
y como una sesión espiritista
aparecemos como los fantasmas
entre las palabras y el vino
- Este es el ritual de los hermanos -

y seguimos intangiblemente
                              penando
intangiblemente habitando
esta tierra de nadie
que cada día aparece con nuevas
                                        alambradas
arrinconándose
en el poco aire que nos queda
como nuestro








De Los Palafitos… …del paisaje (2000).


1) (paisaje de tejuela y zinc)


A veces viene la muerte
a esclarecernos los ojos
y a mostrarnos la madera
de la que estamos hechos,
descubrimos          entonces
que                    detrás de los ángeles tejidos a crochet
sólo con magia hemos cubierto
nuestras miserias y encendido el farol de nuestros pechos,
esta ha sido la luz o las luces
a las que parejas enamoradas encomiendan
sus deseos y sueños en la punta de Ten-Ten.

Sólo la magia nos ha hecho resistentes al olvido
y al picotazo del alfiler que de vez en cuando
sentimos clavarse en nuestra espalda,
con magia hemos lamidos nuestras heridas
e invertidos las constantes derrotas.

Sólo la magia y las palabras
o las palabras y la magia
que suben y bajan en las gargantas
como las mareas o las corrientes
en nuestros cuerpos flotando en la orilla
porque el gusano igual no más ha penetrado
hasta los solitarios huesos del alma
y sólo la muerte ha venido
a esclarecernos los ojos.








De Poemas In-púbicos (1995).


Heracliteana

Mi amor,
aunque yo lo quiera
y Tú lo quieras
y mantengamos las mismas coordenadas.
Así como el sol
                              no llega a los mismos rincones
                              del alma,
aunque Tú me beses en la espalda
y todo lugar posible,
nunca más repetiremos este instante,
ni volverá a ser el mismo
este dulce río de células y estrellas
que nos bañá.






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