Mes: Abril 2009

De La Siega, la enciclopedia libre.

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>>>>>>> Poemas para habitar y soñar: Calle de Miguel Ángel Gara. >>>>>>>>>>


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Cuando un escritor joven se puede preciar de tener una voz poética madura y sólida, reconocida por la crítica y refrendada con un premio (Ciudad de Badajoz 2006), resulta sorprendente que tenga el valor de ampliar su registro poético con una propuesta divergente respecto a sus dos primeras entregas. Lo habitual es lo contrario. Una de las tantas trampas que conllevan los premios en un arte tan elusivo como la poesía es la de anclar a los autores en la formula de éxito. Solemos vernos un poco decepcionados por poetas que después de encontrar su voz se restringen al registro "ganador" sin atreverse, o bien saber, explorar otros territorios líricos. Ahí está el valor de esta apuesta de Miguel Ángel Gara en términos de su trayectoria como poeta. En calle (Madrid, Amargord, 2008) abandona las líneas principales de la poética que desarrolla en sus dos notables libros anteriores, El libro de Sara (2005) y Luz previa a la luz (2006). Es decir, el uso generalizado del versículo y la concepción del texto como poema-libro, constituido de fragmentos en la mejor herencia del fundador de la poesía contemporánea, Mallarmé. Ambos recursos no suelen verse en primeras entregas, véase por ejemplo la obra de Gamoneda hasta Blues castellano, sino que denotan una madurez creativa y una visión con la suficiente perspectiva como para plantearse una forma poética que necesita contar pero que exige cantar (recuérdese el importante ensayo de Octavio Paz), es decir mantener una alta tensión lírica. (...)

>>> Alejandro Tellería, "El Rey de la paja". >>>>>>>>>>

No sé lo que quiero, pero lo quiero ya. Eso es todo lo que sé. Mmm… bueno, no todo. También sé que mis ansias de lograr lo que quiero degeneran siempre en frustraciones, y que las muy malditas siempre avivan en mí irrefrenables ganas de beber. Como ahora, en que podría brindar con el buen Ernest. Él me acompaña mientras la mujer de mi vida no aparece. Formo pedacitos de piel en la parte trasera de mi mejilla y los muerdo, lo cual debe tranquilizarme. Felizmente, acaban de llegar a auxiliarme Ernest y su inseparable botella de pastis: los dos han entrado sin permiso a mi habitación desordenada, y Ernest saca con desfachatez el corcho del gollete. (...)


Alejandra Maldonado, "69 cosas que me gustan".

La bóveda celeste está completamente tapada, las nubes son una espesa capa gris(1) y la ciudad(2) volvió a amanecer bajo un cielo cuyo color no tiene un aspecto sano(3).

Tengo una barra de chocolate(4) a medio terminar sobre la mesa de noche, pensar que un shot pesado de azúcar como primer alimento de la mañana puede ser de lo más peligroso para mi salud me hace sentir muy posmoderna, muy actual, uno se tiene que ir al carajo igual que todo, es cuestión de ir con la época, una posición estética. (...)


Marco Solares






José Antonio Durand Alcántara, poemas.


Los dos cochinitos
Dedicado a don Gabilondo Soler

Los dos cochinitos están en la cama
entre pútridos olores excrementiciales
y restos fétidos de basura orgánica

Los dos cochinitos están en la cama
y en una orgía plena de saciedad escatológica
se enfangan en el fango se embarran en el barro
se enmugran en la mugre, se enlodan en el lodo
y sigue el puerco besando a su puerca con puerca pasión

Los dos cochinitos están en la cama





Augusto Torres Peralta, "No tiene titulo".



“de un sueño lejano y bello viday,
soy peregrino”
Atahualpa Yupanqui, “Piedra y camino”.



paria asustado,
cuando entro en tus dominios.
negra indolente
que marcas mi piel con sueños
manando de tus uñas

porque tú conoces de mí
lo peor
y eso es poco

yo conozco de ti
un dibujo
una sonrisa
acuarela ocultando
la máscara

pero en tus besos
caigo
y no oculto mis brazos viday
que me abandonaste
para siempre volver
para siempre esperarte