Mes: Enero 2010

De La Siega, la enciclopedia libre.

1500 kilómetros, 15 poetas y un solo climax en Chile.


Selección y prólogo Víctor Hugo Diaz



Chile es un país largo formado por distintos climas que constituyen fragmentos territoriales, una suma de trozos de países hermanos y zonas originarias arrebatadas, incorporados ambos a partir de guerras al servicio, como en todas las guerras, de los intereses imperiales y económicos, pero eso es “historia” y geopolítica.

La nacionalidad, sabemos, es un discurso de poder, del poder hegemónico, en cambio el discurso poético y su desarrollo es todo lo contrario, es la búsqueda y expresión individual y también tribal (la fiesta) de mundos y percepciones de realidad distintos y complementarios que expresan lo más concreto, lo que cabe en el puño: la experiencia de vivir aquí y ahora.

Por lo general nuestra poesía se ha apoyado en regionalismos, paisajes, distancias, tradiciones escriturales e imaginarios locales o importados en base a grandes figuras poéticas y cánones establecidos.

Hoy en cambio existe una generación de poetas jóvenes chilenos que pasan por encima de estas continuidades y se despliegan sobre un ámbito expresivo más amplio, es decir, la puesta en escena de un discurso, si bien es cierto personal, desplegado desde una mirada actual, urbana, corrosiva, social y crítica, me refiero a una poesía que se produce y sucede fuera del repertorio sólo literario y que se expande y convoca en la vida desde el enigma de lo cotidiano, no me refiero a la anécdota, hablemos de sensibilidad, de olfato y tacto poético, que además, está cruzada por un potente y ácido sentido político, no partidista sino ciudadano, es una poesía que reúne en un gesto de incredulidad lo escrito y lo vivido, no es esa poesía de y para escritores; textos imaginistas, barrocos y experimentales que finalmente terminan, cuando ponen el punto final, enfrentándose al terrible hecho de no tener nada que decir, limitándose a un ejercicio de lenguaje. Aquí la palabra no es lo más importante sino la mirada, no se trata de sólo hablar, sino de ver; aquí se siente el clima, se ve la temperatura y la brisa de la experiencia colectiva.

En los poetas que integran esta muestra parcial que viene a continuación, el lenguaje es un soporte y la literatura un pretexto, como afirma Patricia Espinosa ”me interesa un hablante=un texto”, digo yo “no me interesa un texto=un texto”.

Lo singular de este grupo de poetas diversos, o el detalle que quiero hacer notar, es que sus obras se desarrollan en lugares geográficos distantes: la capital Santiago y una provincia alejada, fronteriza, Iquique, a 1500 kms. de distancia. Sin embargo los argumentos que he propuesto los convoca e identifica, aquí el modo de vida y el paisaje que los diferencia los acerca, pero en actitud y uso de los elementos que sí significan: la ciudad, la violencia, el silencio. Materiales que fluyen con naturalidad desde esa materia prima simbólica que nos brinda nuestro real, maravilloso cotidiano.

Creo que frente a la ambigüedad, la figuración inmerecida y la falsa creencia de que la poesía se escribe con los dedos sobre el teclado, requiere tomar partido, defender a sangre aquello en que se cree, no sólo en lo poético, y respaldar a quienes sí son poetas y no tecleadores que lejos de seducir a primera vista, como hacerse amigos o enamorarse, prefieren las explicaciones y la producción tanto de “obras” como de “personajes”, alejando la poesía de aquella decisión racional o conveniente, esa tan adecuada a estos tiempos donde la apariencia y el espectáculo parecen brillar, por ahora. Por lo tanto entonces, la distancia no existe, ni el paisaje, ni los kilómetros, sólo un climax: la honestidad.

Nota: esta es una muestra parcial dispuesta por orden alfabético, y que quede claro que hay más poetas actuales que se mueven sobre las características y modos de caminar antes señaladas, los que por espacio no incorporo, pero que convocaré en próximas oportunidades: Christian Aedo, Víctor López, Alejandra Fritz, Raúl Hernández Diego Ramírez, Tamyn Maulén, Gonzalo Abrigo, Marcos Yupanky, Edson Pizarro, etc.







Ángela Barraza Risso
Santiago


BONUS TRACK

III

"El rey tomó la ciudad
y con ella hozo una argamasa de sangre,
dejó el horror, dejó el escarnio;
las vírgenes violadas están vivas, las viudas maldicen.
El rey murió. Un muerto es el culpable"

Soy de la misma raza que los cementerios:
Toda penetración.
Por todas partes, de fondo
o de costado, entra en mi
la memoria.
Esa musiquilla implícita que no se escucha
es un arruyo constante: cantata de mirlos
a falta de cuervos.
¡A qué pensar en el gusano ahora!
si todo en mi ya está muerto excepto
éstas manos que
a pesar de todo
escriben
todavía.





... somos del débil el protector
Himno de Carabineros de Chile

De chica aprendí el Himno de Carabineros
mientras afuera, en las protestas
les gritaban asesinos.
Para aprenderlo
lo ensayaba bajito
escondida entre las malezas del jardín.
Fue entonces cuando descubrí la culpa.





De Inventario Colectivo, inédito.









Danitza Fuentelzar P. Iquique

DE LOVESONG
Extraño a mí ex -amante;
amante porque tiene mujer que le repite "te quiero",
que le plancha las camisas y lava los calzoncillos amarillos
que yo le regalé,
los que le saque a mordiscos en el pasillo del doceavo piso.
Extraño a mi ex -amante;
que me amó, que amé y que le aman;
ex -amante mentiroso, amoroso, goloso
fantasioso de mi entrepierna,
pretencioso de su lengua pincel

                             (Jamás me dibujó)





Ha publicado Inlambrica, Yerba Mala Cartonera, La Paz, Bolivia.









Enrique Winter
Santiago


ESTE CASSETTE TOCA SU VIDA

Luego de cinco órdenes de arresto
mi mamá invita a mi papá a la casa
se pone linda, le cocina rico.
Con tres borgoñas y solos
mi papá me confiesa lo que eso indica: que lo ha hecho bien,
que las piernas que abre se mantienen abiertas.
Lo dice porque le conté del viernes:
cinco años sin verla y me tomo la mano.
Este cassette toca su vida
vida que rozo apenas
si con el dedo rebobino.
Mi papá y yo seguimos solos.





Ha publicado Atar las naves, Ed Del temple, Chile, y Rascacielos, Colección Limón Partido, México.










Galo Ghigliotto
Santiago


LO INVISIBLE

Ahí está
lo invisible
delante de mí
envuelto en su maraña de signos indescifrables

una forma nebulosa,
inconmensurable

no se deja ver
pero sé que existe
ahí       a un paso

es posible
percibir movimientos como luces
aullidos que se ven
temperaturas que se degustan
imágenes que traspasan la piel
sin entrar a los ojos

lo invisible
ahí, frente a mí
irradiando la energía que me desgasta
diciendo palabras en un lenguaje
que mi subconsciente entiende

compuesto por escenas de un pasado mutable
artefactos de uso íntimo
sombras de cuerpos
que no habitaron bajo la luz de mis ojos,
de todos nuestros ojos

tal vez
es un nido de monstruos a punto de nacer
una puerta que conduce al verdadero infierno
un lugar donde mandíbulas voladoras
                     llegarán a morder lo que encuentren
una entrada onírica al cráneo de alguien en estado de coma
una ciudad habitada por nuestros clones como única compañía
y un punto de inflexión en la línea de la cordura
pero no se sabe
la composición de lo invisible

sí sabemos
que de dar un paso
hacia el nido de lo invisible
aparecerá la transparencia
para devorarnos






Ha publicado Valdivia, Bonnie&Clyde (Chile 2007; México 2009) y Aeropuerto (2009).










Gladys González
Santiago

NATURALEZA MUERTA

hubo noches
en las que buscaba
con un cuchillo de cocina
el origen de las voces
aterrorizada
con el rostro amoratado
y revuelto

hubo noches
en las que hacía barricadas
para que no me asesinara
con una cortadora de pasto
abriéndome lentamente

hubo noches
en las que me golpearon tanto
que caí al suelo
con un diente destrozado
y la cabeza rota
como una granada hirviendo

hubo noches
sin dinero
sin cortes profundos

caminando por la carretera
con la boca sangrando
los ojos perdidos

el rostro blanco
resplandeciente

entre los reflectores
de los automóviles





Ha publicado Gran Avenida, Aire Quemado, Editorial Calabaza del Diablo, Chile.









Jonathan Guillén
Iquique


DESPEDIDA

Vestirse de rojo;
caminar indiferente el tránsito
a la hora de los tacos en el centro.
La espalda mojada por el sudor
y el sol como quien abraza en una despedida.
Ver pasar la tarde de reojo
frente a una pileta que escupe en tus zapatos.
Divisar a un conocido en la acera de enfrente
cuando el semáforo está en rojo, ignorarlo.
Sicosear a esa mujer que tanto has seguido
después de tragar el último antidepresivo,
ir tras ella hasta la playa,
imaginarla;
y contemplar el mar por entre medio de sus piernas.





Ha publicado Urbana siniestra, Yerba Mala Cartonera, La Paz, Bolivia.










Juan Malebrán
Alto Hospicio


LA INTERNACIONAL

Ella es la bailarina que ganó cinco mil soles mensuales en Lima, a la que maquillaban como a una gran estrella, mientras le daban las últimas instrucciones antes de salir a escena.

La nena que frente a las cámaras sonreía y a quien los reflectores seguían en cada uno de sus movimientos.

Por ella gritaron entusiasmados los espectadores en el estudio y en sus casas cientos de niñas imitaron cada uno de los pasos de sus coreografías.

Ella es la misma que atravesando las luces de la capital, regresaba a llorar sola bajo su almohada, anhelando volver pronto a caminar, por las mismas calles de su triste barrio.

((Ahora, con varios kilos de más y con las tetas caídas, su único sustento es un aviso en el diario y el ring tone de su celular))





Ha publicado Reproducción en curso, Yerba Mala Cartonera, La Paz, Bolivia.










Juan Carlos Urtaza
Santiago


El que viene detrás de mí
sabrá dónde poner el pie

esquivar ese golpe
que me sigue desde niño

enterrar el hueso
que me astilla la mano

y poner fin a la cuenta
que sostiene mi tiempo

El que viene detrás de mí
contará hasta diez

en sus segundos correrá la vida
la sangre que perdí

será mi doble en la multitud
hasta desaparecer.





Ha publicado K.O, autoedición, Chile.










Juan José Podestá
Iquique


HAY ALGO QUE NO ESTÁ BIEN

Un declive en la mesa al fondo del corredor
Y un mantel a medio correr en la misma mesa
Cierto aire enrarecido en la pieza oscura
Una puerta descreída de las cerraduras
y una llave en otro lugar
En otro lugar la revista que dejaron sobre ese mueble
y el mueble ladeado en un ángulo infinitesimal
La gotera se multiplica y el que la quiere cerrar no puede
Hay una cierta mirada
Cierto desdén en los ojos
Un chasquido de labios
Una parada que algo quiere decir
Una respiración
Cierto dolor entre ambos

Hay algo que no está bien
Una pistola que brilla en el velador.

Ha publicado Novela negra, Yerba Mala Cartonera, La Paz, Bolivia.










Marcelo Ramos
Iquique


TARRO VACÍO

en tu cumpleaños

Es tarde y pronto pasará la basura
Se llevará los restos de la fiesta que terminó temprano
Mirar como se manipulan los desechos habla mal de mí
Peor sentarse a llorar o escribir una carta
-Hace tiempo que no duermo contigo, todo está mal-

El cuerpo tiende a la descomposición
cuando sin querer no se puede dormir

Hay tarifas que se pagan con sangre
Y otras que simplemente se olvidan
Cuentas que se arrojan a la basura, no por olvido si no por cortesía

Cuando acabó la fiesta encendimos la luz
Miramos los rostros de cada uno, los contamos
Calculamos los amigos son pocos
Tú partiste incluso antes
Cuando recogimos la mesa ya no estabas
Y los amigos me vieron llorar contra la puerta

Prefiero no volver a casa y tomar la flota en cuanto puedo
Reírme de lo ajeno que parece el cáncer que no se quita con una ducha
Lo otro si, el recuerdo de una playa que parece vacía
El juego de manteles para tu cumpleaños
Las llamadas telefónicas desde un país extranjero
Todo se olvida como nos enseñaron se debe olvidar lo verdadero

Ser al final lo ajeno
La astilla en el dedo índice –una molestia-
Recordar que para esto nacimos no me provoca gracia
Quizás un poco de risa

La película que lo explicaba no la vi

Nunca el viaje tuvo motivo
Solamente cuentas irregulares que no se pagan en cuotas
Cancelaciones pasadas de moda que te hacen salir arrugas
Cosas que no importan como el vicio o sentirse tan sólo

En la calle nadie devuelve la mirada al mendigo
Sólo monedas que caen para desviar la mirada de quien se permite estar
donde le corresponde

Dentro de la casa es tarde

Celebración a oscuras donde nadie habla ni pregunta por qué.





Ha publicado Rayado de cancha, Yerba Mala Cartonera, La Paz, Bolivia.










Marcela Saldaño
Santiago


Tú alcanzas la cabeza para mirarlo
el espejo tiene ocho puntas
crees que todo está al revés y
nuestro cielo es el infierno
mientras tu gata mira el lápiz
como a un ratón
tú solo piensas en el adán de cuchillos
que inspecciona tu sangre
sólo piensas en la Eva que desnudas
en la prostitución de la poesía
poesía noche fogata
la mano llena de grietas
yo sé cuál es la historia celebre
cuál es el misterio del misterio de la grilla
bajo el agua
te invito a quedarte
a romper la noche que tu alumbras dentro
de los aceites que robaste de niño en
la iglesia
sabes que al estar de rodillas el banquito
apuntaba a tu entrepierna
sufrías con los aceites quemados
derramados en el cuerpo pero no en el cuerpo
y veías el incendio en el ojo del párroco
veías al indígena que dirigía el mismo
fuego
y eras una pantera atada a un banquillo
tu propia poesía salía por tus poros
te avergonzaste al comerte las flores
porque pensaste que serían desperdicio en torno a los aceites
tu madre nunca supo dónde fueron a parar
y tu las masticaste sabiendo esto
te revolcaste en ellas
mientras todos pensaron que era algo místico
y lo más místico fue luego
reflejar un ojo de agua
una boca pantanosa
la loba una iglesia vacía
llena de bellas estatuas
chorreadas de baba
que sólo nos enseñan sobre la idolatría
en que debe confiar cualquier pagano
debo admitir que me cuesta ser bello
que encierro niños en la carretera
donde cada uno tiene una parte de mí
Me niego a encenderme en el agua
si en este infierno siento tanto frío.





Ha publicado Un ojo llamado cacería, Ed. Piedra de Sol , Chile.










Markos Quistbert
Arica


VAYA, SE ME ACABA DE CORTAR LA LECHE

Uno conoce el cariño en brazos musculosos y bronceados de vez en cuando,

sean de hombre o de mujer, o ambos EN UNO.

Uno se refriega a menudo con otro cuerpo bajo un poste de alumbrado,

su luz ilumina el sexo que se deja entrever de las cremalleras semi-abiertas,

su luz remarca el sexo que apunta al cielo o al infierno,
es común, uno conoce a un muchacho/cha con gorra de béisbol en una plaza

uno como yo por ejemplo que había advertido hace horas su presencia entre los árboles meados.

Allí está, con sus manos cruzadas sobre las piernas, blue jean ajustado,

sin distinguirse bien el sexo,

allí está, pequeñas sorpresas que el amor dispone en lo privado de la sed nocturna.

Un muchacho con gorra de béisbol es tan común, se sienta sobre mis rodillas

como alguna vez yo me senté en las suyas… vaya se me acaba de cortar la leche,

en fin, un contacto por chat me distrajo, veía a la vez

las fotos de Alicia que Lewis Carroll le había tomado con distintos trajes,

en una aparece toda una tigresa.

Me tengo que ir, beso a ti sea quien seas, te recomiendo las fotos de Carroll.





Inédito.










Oscar Saavedra
Santiago


[LA LECTURA VISUAL/ VISCERAL DE MI VALLE] :

Llegué a los veintitrés años.
Me hice hombre a la misma edad.
Ideé el cómo y el cuándo de mis conquistas.
Luego como Wittgenstein, construí otro libro
que echara abajo mis anteriores palabras
en esta ciudad sin nombre,
les dije a sus habitantes: “he aquí lo que les puedo ofrecer”.
Me tiraron piedras. Me gritaron neoliberal.
Me encasillaron en un demente anárquico
(según los contextos en donde anduve).
A los veintitrés años supe lo que era parir sin útero,
dejar sin semen mis testículos.
Supe que no quería descendencia,
que solamente la fama me haría símil
a una estrella hollywoodense
de la historia de vuestras histerias.





Ha publicado Tecnopacha, Ed. Zignos, 2008, Perú.










Pablo Paredes
Santiago

Cuidado con el perro quiltro

Me gustaba que se llamase Yasna, me gustan los nombres que avisan la pobreza, esos nombres como Jhonatan y Jenifer, esos nombres que dicen cuidado con el perro quiltro, que marcan terreno, que avisan la selva.
La Clase Media hace chiste con esos nombres, les parecen ridículos y graciosos sobre todo cuando son deformaciones anglo que se mezclan con un pobre Pérez o un pobre Carrasco, se ríen y en la noche se van a la fiesta kitsh de La Blondie. Se llamaba Yasna y la amé tanto. La clase media se ríe en función de los nombres connotadores de pobreza, ahí intentan marcar su diferencia, sus privilegios, su idílico origen común, pero la Clase Media omite los apellidos, ellos también son Martínez y Hernández, aunque antecedidos por Camilos, Ignacios y Franciscas. No se meten con los apellidos, porque desde ahí son desplazados. Lo que representa Deivid para la Clase Media, es lo mismo que representa Soto para la Clase Alta. Se llamaba Yasna Rivas y la amé tanto.





Ha publicado Fin de la fiesta (Chile, 2005), El niño dios (México, 2006), Mi hijo Down (Argentina, 2009).










Priscilla Cajales
Santiago

PANORÁMICA III

No éramos los más bellos
si los felices y valientes

arrojados a lo intempestivo
de una muerte prematura
como la certeza del fin

en ese entonces poco importaban los años
la borrachera
la pobreza

buscábamos chequeras abandonadas
en el supermercado
cerca de la casa de tu amigo

por esos días recorríamos las calles haciendo el amor
en todas sus formas
nada
podría detenernos en ese tiempo

ni la vergüenza, ni la mentira, ni el sufrimiento más cruel

pero la poca belleza que poseíamos en ese entonces
no fue suficiente

la valentía se acabo con el tiempo y vino el miedo
el frío
y el más completo de los silencios.





Ha publicado Termitas, Ed. Calabaza del Diablo. Chile.






© Víctor Hugo Diaz (Derechos reservados. Ver Aviso Legal).