Migraciones y epifanías en Víctor Coral

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Por Carlos Rodríguez F.


Víctor Coral
Migraciones

Lima: Altazor ediciones, 2009


Portada Migraciones, de Víctor Coral.
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Portada Migraciones, de Víctor Coral.
La obra narrativa de Víctor Coral Cordero (Lima, 1968) se perfila como una rara avis dentro de la tradición narrativa peruana. Tanto por su distancia con el realismo como por su indeterminación o ambigüedad de género; uno no sabe si está frente a una novela autobiográfica o totalmente ficcional con Migraciones (Altazor ediciones, año 2009).

Pero esto no es óbice para reconocer la pericia narrativa del autor, que se conduce muy bien tanto en la novela epistolar, segunda parte del libro, como en el relato en primera persona, y en la referencia a hechos cerrados, completos, como el de la mujer que esconde en su casa un secreto ignominioso. Tal vez Coral descuida un poco el lenguaje suntuoso que le habíamos visto en su anterior novela, Rito de Paso (2006); pero a cambio llena de frescura su nueva novela, en especial toda la primera parte, donde los amores juveniles urbanos –y la vida bohemia de los poetas limeños– son expuestos con humor, fineza y cierta necesaria distancia.

El libro es también un homenaje a algunos referentes poéticos del autor: Martín Adán, Leopoldo María Panero y Carlos Oquendo de Amat. Recordemos que Coral se inició como poeta y tiene tres poemarios publicados hasta el momento. Frente a estos poetas el narrador no sólo revisa un tanto sus vidas; examina sus obras y las confronta con la tradición peruana en general, con lo que el lector sale enriquecido de la lectura.

¿Por qué Migraciones? Tal vez el autor tenga una respuesta más exacta a esta pregunta (o tal vez no, nunca se sabe), pero aquí arriesgamos dos sentidos para el título. Primero: el autor ha querido dejarnos un registro de las modulaciones interiores que tiene que sufrir un poeta urbano en el Perú para constituirse como tal, para asumirse como un verdadero creador frente a los innumerables y poderosos impedimentos del mundo externo o sistema. Segundo: Las migraciones externas, los viajes al interior del país, el viaje final a España –que queda abierto en un final sorprendente y epifánico– son también elementos, de carácter migratorio, que incrementan el bagaje interno del narrador–protagonista y lo llevan a superar una serie de limitaciones personales cuyo punto álgido son el alcohol y la incapacidad de hallar un lugar dentro de la sociedad.

Hay muchas más aristas en el libro de Coral, pero creo que son dos los puntos que, además de lo dicho, pueden dejar en el lector una imagen aun más clara. La utilización de un lenguaje depurado, menos poético que el del primer libro, pero más expresivo y acorde con las necesidades de la novela; el recurso de los viajes al interior del país, en concreto a Puno, que no sólo implican un reconocimiento de la importancia de conocer la propia tierra para un poeta, también alude a un imperativo descentralista que repudia hasta cierto punto la superficialidad y centralismo de la bohemia literaria limeña a favor de un conocimiento profundo del Perú profundo y de sus mejores frutos literarios, como lo es la obra de Carlos Oquendo de Amat.

No espero con lo expresado haber agotado las posibilidades que nos brinda a los lectores Migraciones, pero sí he dejado esbozados los lineamientos generales del libro me doy por satisfecho, recomendando, eso sí, la lectura directa del libro de Coral, que con sus citas, guiños y vasos comunicantes con una vasta geografía literaria producto de sus lecturas personales, es sin duda un paso importante y distinto dentro de la nueva narrativa nacional.




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