Miriam Suárez de la Vega

De La Siega, la enciclopedia libre.


Tus fugas

Respiras,

a tu lado

un muro de arena

y viajes enterrados


Fausto

deja de llover en mi cabeza

no hay sangre-agua más seca

que esta pupila desierta


Qué sueñas a las dos,

he visto tus imágenes fugarse

por el hueco de tu oído

(y de la almohada te penetran

sin rostros de colores invertebrados)


De mi agua,

se hicieron cielos transparentes

llenos de alfileres.






Transparencia

Verbalizo el color

lo amargo-rígido

casi índigo,

los abismos al final de la calle

entre líneas amarillas sugestivas


De aquí al espejo

no soy nadie,

en el mercurio

una sombra de colores.






Yo también hablo del dolor

Elefantes divulgan la tierra

cera quemada que ya no ruega

el virus devoró al demonio

y una gota azul cayó

de su ombligo


                  nació el olvido


Poros de sal

que esta noche

se hicieron estatuas


Un cielo diferente

el hueco de la oreja se inunda

de fuego reciclado

sin humo

sin pulso

sin dioses


Yo también hablo del dolor,

del dolor amargo

de los espejos empañados

de la huída de los granos de arena

de los miligramos que ya no pesan

del monstruo sin cabeza.






Soy

Soy:

el sublime momento

en que ángeles y demonios

forman mi ser.






La piedra que cuelga del techo

“Los que hemos rodado por los siglos como
una roca desprendida del Génesis...
Los que vestimos cuerpos con trajes
envejecidos”
Salvador Novo


Me gusta el tiempo sólo cuando cae

en forma prolongada de grano de arena

como cuenta gotas infinito

que recorre los muslos de la imaginación

generando olvido


El momento en el que

el sueño sangra más que la noche

y las líneas perpendiculares se vuelven óseas

casi marginales


Ese oasis perdido

en la cúpula de mi seno

irrepetible por tiempo

sediento por sueño


                  más tu que yo misma


La luz del faro parpadea

al final de la calle,

entre piedras y tierra

una sombra dispara

su última elegía.




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