Mocambo

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Por Reynaldo Carbadillo


PERONAJES: Él, Ella.


Dos siluetas humanas a contra luz juegan con las olas. Música veracruzana con un trío playero. El hombre bebe cerveza. La música termina cuando empieza el diálogo.


ÉL:

Deliciosa mañana, toda la playa para nosotros.

ELLA:

Me aturden las olas.

ÉL:

Disfrutemos del zarandeo, del agua, de ti, de mí.

ELLA:

¿Y si nos buscan?

ÉL:

Entre tantos participantes, dos menos, nadie lo notará.

ELLA:

Pero no conoceremos el tema de hoy.

ÉL:

En estos congresos siempre se dice lo mismo.

ELLA:

Es la primera vez que participo.

ÉL:

Ya conocerás las aventuras de los congresos.

ELLA:

Mejor vámonos, es temprano, todavía podemos llegar.

ÉL:

Olvídate, respira hondo, te calmas y desintoxicas tus pulmones del smog capitalino.

ELLA:

Breve silencio.

Yo no conocía Veracruz.

ÉL:

Cuando vi que venías solita ya mero me desmayo.

ELLA:

Fue una sorpresa que aceptaran mi ponencia.

ÉL:

El título es muy interesante: el matrimonio al cerrar el siglo XX.

ELLA:

Es mi granito de arena a las parejas en crisis.

ÉL:

Dicen que para una mala cruda, una buena cerveza.

Bebe cerveza.

ELLA:

Hoy empezaste muy temprano.

ÉL:

Seremos la pareja ideal en congresos.

Bebe cerveza.

Siempre te imaginé a solas conmigo, y esto supera mi imaginación.

ELLA:

Nunca había viajado sin mi familia.

ÉL:

¿Y entonces?

ELLA:

Surgió algo imprevisto y mi familia no pudo venir.

ÉL:

Ya estaba escrito este momento.

Bebe.

Es la primera vez que veo tus piernas completas, se ven riquísimas.

ELLA:

Las cervezas te estimulan.

ÉL:

Entonces me tomaré un mar de cervezas.

ELLA: Tampoco tienes que ahogarte.

ÉL:

Flotaré sobre la espuma.

Bebe.

Sólo conocía tus pantorrillas; el día que llegaste a la oficina me impresionaron tus pantorrillas.

ELLA:

Nunca alguien me habló tan rápido y claro de sus intenciones.

ÉL:

Te vi y me excitaste.

ELLA:

Ni que fueras chamaco.

ÉL:

Reviviste mi adolescencia.

ELLA:

Pretextos para idear como estar en la cama.

ÉL:

Contigo acostado.

ELLA:

No eres nada romántico.

ÉL:

Dije acostado, oliendo el perfume de tu presencia.

De pronto se oye música bailable, la suelta y bailan. Ella se suelta.

ELLA:

Tienes tu mujer y yo mi marido.

ÉL:

Nosotros estamos aquí y ahora.

ELLA:

Es increíble estar en esta playa y en Veracruz.

ÉL:

Tal vez sea nuestra única oportunidad.

ELLA:

¿Sabes lo qué dices?

ÉL:

Más o menos.

ELLA:

Mejor vámonos; podemos arrepentirnos.

ÉL:

Arrepentirnos de lo que hacemos y no de lo que no hacemos.

ELLA:

Nunca le quitaría el marido a otra mujer.

ÉL:

Eso lo decide las circunstancias.

ELLA:

Mi vida matrimonial depende de mí.

ÉL:

Alguien te cargó la mano.

ELLA:

Breve silencio.

Me aturden las olas.

ÉL: Quiero ser una ola.

ELLA:

Es un atrevimiento todo esto.

ÉL:

Mocambo es así.

ELLA:

Mi propósito fue levantarme temprano para hacer ejercicios frente al mar.

ÉL:

¿Estás a gusto?

ELLA:

No lo niego.

ÉL:

Bebe.

Soy un adolescente de pinta con la buenona del grupo.

ELLA:

En un parpadeo me echaste al agua pero no podemos llegar muy lejos.

ÉL:

Juguemos a ser otros.

ELLA:

Pero somos nosotros.

ÉL:

Olvida y disfruta.

ELLA:

No quiero ser infiel.

ÉL:

Yo tampoco.

ELLA:

¿Desde cuándo mientes?

ÉL:

Desde que te conocí.

ELLA:

Es peligroso andar de mujer en mujer.

ÉL:

Eres la primera mujer que me conmociona.

ELLA:

Breve silencio.

Nuestro primer encuentro en el instituto de la pareja no me gustó: fuiste demasiado insistente.

ÉL:

Y tus pantorrillas demasiadas excitantes.

ELLA:

Eres muy brusco.

ÉL:

No envuelvo mis deseos en finos modales.

ELLA:

Breve pausa. En medio de mi familia a veces me siento sola.

ÉL:

Por eso las circunstancias nos colocó en este marco tropical.

ELLA:

Es tan corto el momento.

ÉL:

Pero el recuerdo es eterno.

ELLA:

Nos hubiéramos conocido antes.

ÉL:

No, porque serías mi mujer y estarías con otro.

ELLA:

Cuando queremos no engañamos.

ÉL:

Buen pensamiento.

ELLA:

¿Qué pasa con nuestros sentimientos?

ÉL:

Cambia según las circunstancias.

ELLA:

¿Ya no quieres a tu mujer?

ÉL:

Otra circunstancia, otro sentimiento.

ELLA:

Es lamentable.

ÉL:

No siempre.

ELLA:

¿Te das cuenta que por un momento de locura se puede destruir una familia?

ÉL:

No es la única posibilidad.

ELLA:

En este mar no podemos lavarnos las manos.

ÉL:

Dejarse ahogar no remedia nada.

ELLA:

Breve silencio.

Me aturden las olas.

ÉL:

Me marean tus movimientos.

ELLA:

Es la emoción de lo nuevo...pero después...mi marido se convirtió en una piedra.

ÉL:

Y yo convertido en fuego.

ELLA:

Que se apagará al salir de aquí.

ÉL:

Abracémonos y ya.

ELLA:

Y después el desaliento.

ÉL:

Bebe.

Quiero besar tu ombligo.

ELLA:

Si me vieran los vecinos.

ÉL:

Nuestra hazaña es secreta.

ELLA:

¿Cuánto tiempo?

ÉL:

Mientras cambian las circunstancias.

ELLA:

Y el sueño convertido en pesadilla.

ÉL:

Aquí y ahora mocambo es nuestro paraíso; lleno de tentaciones.

ELLA:

Y tú pura lujuria.

ÉL:

Y tú puro erotismo.

ELLA:

¿Quieres ser mi marido?

ÉL:

¿Quieres ser mi mujer?

ELLA:

¿Quién nos escogió?

ÉL:

La circunstancia.

ELLA:

¿Y luego qué hacemos?

ÉL:

Nos ponemos otra máscara.

ELLA:

Ya no pienso.

Se oye la música bailable, bailan. De pronto una ola los arrastra, se abrazan, se revuelcan y rodando desaparecen.




FIN.



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