Paolo Astorga

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Y NO ES UNA FOTO ESTA CIUDAD

Y no es una foto esta ciudad
no es un débil abrir de pétalos ni un tierno nacer
del viento blanco,
la pólvora esta en nuestras bocas y se derrama
como espuma en nuestras manos
y nadie sigue a nadie,
si quieres morir bajas a un puente
te sientas sobre una piedra en tu sombra
y secas tu pecho con el aroma inmundo que recorre la aurora,
nada es divertido
sino un par de cuerpos enjutos fingiendo reír entre
desgarradas pulsaciones y tablones podridos por la humedad.
tus labios se enfrascan en el centro de la fina llovizna que carga nuestra soledad
que existe que se retrae que amenaza con cerrarnos los ojos
morados por callejones de silbidos
olvidados como alambres oxidados de una puerta de rejas blancas.
deja de jugar
dices
deja de jugar entre la mugre y acércate a esta mugre mucho más
limpia y rueda con nosotros y ruge con nosotros
y escapa
desliza tus manos verdes y tu aliento amárralo a un poste derribado
por mi cuerpo de koala
y mis atisbados intestinos azules
regresa al mismo camino
de naranjales envueltos con máscaras de telas guinda
y voces consumadas que buscan mis orejas heridas


De la plaqueta: Reflejos de piedra




DISCO

En medio de la pista de baile
abres abruptamente los ojos,
y tu cuerpo desaparece entre las sombras verdes
forzada a mirar hacia un espejo.
En medio de voces lacerando tus piernas
bajas la mirada hacia el piso lleno de lamentos,
invisibles cuchillas se hunden en tus labios
y escapas ocultándote el rostro
con tus manos heridas.
En medio de la pista de baile
donde morimos lentamente,
el dolor es un espectáculo divertido,
una paloma blanca olvidada en la inmensa soledad
de una falda rasgada en medio de inútiles calles
mudas ante el eterno llanto de una niña
enterrada en el asfalto.


De: Anatomía de un vacío





GUERRA EN EL ESPEJO

A veces cuando escribo entre luciérnagas
una canción me toca el cuello
y me desnudo ante una mosca,
le cuento mis lamentos
el porqué de mis lágrimas.
La mosca siempre vuela indiferente
se va por la ventana.
Duermo entonces
otra vez feliz
sobre un trozo de vidrio ensangrentado.


De: Anatomía de un vacío




OTRO

Otro hombre se mira en el espejo
y dice que hay un bastardo que le tapa su reflejo.
Sale fuego por su nariz
y una muchacha que esparce agua por sus pechos,
detrás de las puertas llenas de balas
detrás de la Luna cortada con tijeras
el viento
le hace una seña al hombre,
le señala una caja negra
y un coro de señoras que sonríen
a una hormiga suicidada,
sobre el nombre de su lápida.
El hombre calla
y acaricia al buitre que lo espera
siempre entre la lluvia
con las alas rotas
moviendo sus ojos hacia el cielo.


De: Anatomía de un vacío





MISS UNIVERSO

Aún sin estrellas
se sientan a escribir
constelaciones
Ines Cook


Debes estar limpia, con la cara plástica y tu vestido
de hilos morados, las sandalias de cuero de elefante
y el brillante collar de perlas azules.
No, no lloriquees, debes caminar por esa pasarela de fuego rojo
y sonreír a un par de buitres de madera, mover tus manos
hasta acariciar las luces que incineran tus ojos.
Tus cabellos no deben sentir el dolor de la calle, y tu corona
no debe caer en el espejo de tus palabras
contra la guerra en Irak.
Resiste toda la saliva que araña tu garganta
y tus entrañas vacías, mientras un látigo te azota las piernas,
y no llores porque estás sonriendo al jurado que aúlla a tus ovarios
y te escupe desde sus máscaras
y te despedazas en silencio
y te atemoriza morir de sobredosis,
pero no puedes hacer nada
la corona es más fuerte que todas las sombras
que detrás de ti te piden perdón y tratan de acariciar
el moretón de tu rostro que no deja de fingir.


De: Anatomía de un vacío





TANGO MALVA

Copas estallando eternamente en silencio.
Mil bocas soplan tus cabellos y mis vacíos se llenan de ceniza.
Tus brazos se alzan y brota un bosque triste ascendido en la memoria
del piso secreto
sobre la oscura danza eterna que te mueve los pies,
que te hace gritar las llamas que arden los trajes
que arden las sombras que se pierden en tus ojos malva
que nunca te han dejado respirar.
Son una utopía tus labios, mientras las bestias queman sus gargantas
y borran tus huellas,
tus palabras asechando una copa vacía en el cemento.
Bailas, bailas, caes al piso,
y tu sombra
atrás
ya se ha aventado al vacío, y no has podido llorar
no has podido oír siquiera la infinita acequia que recorrió en algún momento
tu ternura.


De: Anatomía de un vacío




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