Paz Molina

De La Siega, la enciclopedia libre.




De La boca del miedo (2003).


La boca del miedo

1
Hacia ti dirijo mi frente descabellada
apacentando dolores
Entre tus manos de príncipe marchito
cobijo mi tristeza de colegiala
La tarde es un recinto
maldito por la belleza
Acurrucada, te bendigo.








2
Somos los dioses impotentes
con nuestro intento de maravilla
La ancianidad es un espejo turbio
repleto de soles
El triunfo es una llave
sólo conocida por tu boca
maestro de melancolías
príncipe de dulce mirada
Te viajo y te conservo
inmaculado y lejos
con un deseo de vivirte
con un deseo de ser tu alma.








3
El amor también puede fruncir el ceño
arquitecto dulcísimo
Guardo para ti el mejor racimo
la verdadera vida
el sol naciente.








Los siete dedos de la suerte

1
¿Cómo definir aquello que nos impele
que nos hace rebotar contra el cielo
y devolvernos la conciencia?

¿Cómo ceñirnos la mirada justa
para alcanzar la profesión de sabios?

Yo quiero alejarme del mundo-puñalada
e instalarme a vivir en la jaula florida
de mi Pájaro Padre.








3
Y ni siquiera un tango ni siquiera un diamante
un pan o discorola perdida
ni siquiera.

Luego, qué.
¿Derretirse tranquilo en un texto insumiso
o doblegarse entero?








4
Hay cosas que no sé. Me destituyen
Me ubican en espacios insufribles
Debo salir de aquí de cualquier forma
en el siguiente verso, pero es tarde.






© Paz Molina (Derechos reservados. Ver Aviso Legal).

Volver a Poesía del fin del mundo: 97 poetas chilenos con vida.