Pestañas prodigiosas

De La Siega, la enciclopedia libre.

Por Reynaldo Carbadillo


A la memoria de Tomás Espinosa.


PERSONAJES: Fotógrafo, Travesti.


Últimos rayos del sol. Entra un travesti vestido de novia. Hay que observarla bien para descubrir que es hombre. Son varios días que lleva el vestuario. Camina de un lado a otro mirando hacia el mar. Entra un fotógrafo joven y se dirige a ella.


FOTÓGRAFO: Hola.

El travesti de espalda no contesta y sigue mirando el mar.

Buenas tardes.

Se voltea y como respuesta le ofrece la mejor de sus sonrisas.

¿Puedo tomarte unas fotos?

TRAVESTI:

Muchas.

FOTÓGRAFO:

Enfoca.

Gracias.

TRAVESTI:

Eres una aparición prodigiosa.

FOTÓGRAFO:

Será al contrario.

TRAVESTI:

La temperatura es deliciosa.

FOTÓGRAFO:

Sí.

TRAVESTI:

Me subyuga el mar.

FOTÓGRAFO:

Desde aquí es un privilegio.

TRAVESTI:

¿Nombre del galán?

FOTÓGRAFO:

Cambiando de ángulo.

Arturo.

TRAVESTI:

Camina hacia él.

Yo soy Antar.

FOTÓGRAFO:

Enfocando.

Muy original tu nombre.

ANTAR:

Para servirte.

ARTURO:

¿Eres del puerto?

ANTAR:

Eso dice mi acta. ¿ Puedo saber de dónde eres?

ARTURO:

De diferentes ángulos va fotografiando con mucha calma.

Del D.F.

ANTAR:

Chilanguín.

ARTURO:

De la Viaducto-Piedad.

ANTAR:

¿Vienes al carnaval?

ARTURO:

También.

ANTAR:

¿Tienes compañía?

ARTURO:

Ninguna.

ANTAR:

Estamos solitos.

ARTURO:

Breve silencio.

Para corresponder a tu atención te invito unas cervezas y echamos una platicada para una especie de entrevista.

ANTAR:

Platicada si, cervezas no porque me hacen llorar.

ARTURO:

¿Llorar?

ANTAR:

A lágrima suelta.

ARTURO:

Creo que exageras.

ANTAR:

Nadie me cree nada.

ARTURO:

Es difícil llorar por beber unas cervezas.

ANTAR:

Nadie me cree.

ARTURO:

Fotografía y se le queda viendo el vestuario.

¿Por qué el disfraz?

ANTAR:

¿Cuál disfraz?

ARTURO:

Acaso...

ANTAR:

Estoy esperando a un marino.

ARTURO:

¡Tanto!

ANTAR:

Un marino griego con quien me casaré

ARTURO:

Breve silencio.

¿Y cuándo llega?

ANTAR:

No sé.

ARTURO:

Me la pones difícil.

ANTAR:

Se fue hace un buen tiempo, dejándome embarazada.

ARTURO:

Disimula su reacción.

¡Cuéntamelo!

ANTAR:

Muchas tardes camino por la playa a ver si lo veo, otras veces voy a la bocana a ver entrar los barcos, con ilusión de ver pasar el barco donde puede llegar.

ARTURO:

¿Cómo apareció?

ANTAR:

Estaba a unos días de casarme y sorpresivamente un día apareció el marino griego, me invitó a bailar y ahí perdí la cabeza, sin saber que esa mañana él partiría en su barco. Aquella madrugada fue de juramentos e ilusiones.

BREVE SILENCIO.

Invítame una copa y te cuento los detalles.

ARTURO:

Vamos.

Camina hacia la mesa.

ANTAR:

Galopemos en un lugar más cautivador.

ARTURO:

Suena atractivo.

ANTAR:

Tienes unas pestañas prodigiosas.

ARTURO:

Gracias.

ANTAR:

¿Estarás hasta el final del carnaval?

ARTURO:

Si.

ANTAR:

Después caminaremos por los laberintos del puerto.

ARTURO:

¿Laberintos?

ANTAR:

¿Quieres conocer otros portentos?

ARTURO:

Si.

ANTAR:

Ven conmigo.

Camina para salir. El fotógrafo lo sigue observándolo para otras fotos.

La verdad, el hombre que iba a ser mi marido no me convenía, había sido casado con una mujer y tiene hijos, yo era muy jovencita... sólo guardé la esperanza...

La voz se pierde por el sonido de una bazucada que interrumpe abruptamente. Antar sale bailando al ritmo de la música. Se aleja el sonido. Silencio. Rumor de olas.


FIN.




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