Reinhard Huamán Mori, fragmentos de "Fuego"
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Fragmentos de Fuego (inédito).
el fuego, sus resquicios…
un rescoldo de viento traído por la lluvia.
Recuerdo
aquella misma tarde,
el sol debilitado y sus fragmentos
entre la luz dispersa
y los blancos perfiles de las cosas.
Recuerdo esas ocultas manías
—tu tristísima cabeza de tormenta—,
aquella ausente ternura que golpeaba
como campana
las azules bóvedas del cielo,
muy pocas veces el fuego,
muy pocas…
acorralado por sus propios márgenes
y vestigios
esa mirada vacía
que tropieza con el brillo de tu espalda,
que se pierde, que se alarga
entre columnas de humo y el canto de las ranas;
esa penumbra
entre visiones y señales nocturnas
de caballos en llamas
y cangrejos rojos escondidos en el horizonte
y era finalmente eso,
el firmamento,
el único fragmento
que nos abrasaba
la escarcha roja que cubría
sus cenizas, las cosechas;
el oro
y sus vestigios de flama
carcomida por el viento
la historia nos obliga a defendernos...
Éramos tan minúsculos,
Fuego
pero sabios sobre el polvo
adusto de la tierra,
obvios...
quizás un fuego perdido
que horada los ángulos muertos
de tus esferas imperfectas
¿qué era el Fuego, entonces,
sino éter denso y
vituperio?
Avara lágrima
vivíamos apretujados,
ocres y solares,
enjutos como ramas de árbol
y tiempo muerto
debajo de una hoguera
astillas, tegumento...
el corazón estremecido, abotargado,
un pobre músculo concéntrico,
que arde y que rechina como leño viejo
por tu boca seca,
barro amarillo beso eterno
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