Rodrigo Olavarría

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De La noche migratoria.


LUNES 27 DE SEPTIEMBRE, 2004

En el rincón donde dormimos tantas noches juntos,
me he sentado a caminar ahora.
El catre de los novios difuntos fue sacado,
o tal vez qué carajos pasó.
Esto podría ser una canción de Leonard Cohen,
podría estar en New Skin For A New Ceremony,
pero ocurre que es César Vallejo.
Es la casa embrujada por una mujer,
por los fantasmas de dos en una casa.
Has venido temprano a otros asuntos, y ya no estás.
Es el rincón donde a tu lado, leí una noche,
entre tus tiernos puntos, un cuento de Daudet
que podríamos cambiar por un poema de Enrique Lihn,
un poema de Al Bello Aparecer De Este Lucero.
Es el rincón amado. No lo equivoques.
Me he puesto a recordar los días de verano idos,
tu entrar y salir, poca y harta y pálida por los cuartos.
Poca, harta, pálida y con el rostro descompuesto de tanto llorar,
habías tenido una o dos crisis de pánico.
En esta noche lluviosa, ya lejos de ambos dos,
salto de pronto y recuerdo más de lo que quisiera,
los días previos a mi cumpleaños,
esos días de estar sólo en esa casa nuestra.
En el fondo, hay dos puertas abriéndose cerrándose,
dos puertas que al viento van y vienen
sombra a sombra.





VIERNES 26 DE NOVIEMBRE, 2004

A ver, yo diría que era marzo del 2001,
en esa época yo creía en el otoño como renovación
y el amor tenía renovado interés en mí.
Tal vez por eso preparé una huida elegante
de un noviazgo que convencía a pocos.
Yo estaba a pie pelado en un sillón y leía
Sor Juana Inés De La Cruz o Las Trampas de la Fe,
fue entonces cuando hizo su entrada y la vi.
Luego hice lo que debía hacer, robé su número de teléfono,
aunque fuera a un buen amigo enamorado de ella.
Pero el tiempo insiste y le ha dado la razón.
Ahora mismo ella camina por Avenida Matta
y me odia y es bella y sin embargo todo está bien.
Por mi parte necesitaría un descargo o qué se yo,
todavía pierdo el tiempo o peor que antes,
siento que un accidente pondría todo en orden.





SÁBADO 8 DE ENERO, 2005 (I)

Esta mañana, como todas, la pasarás leyendo
para no pensar en proyectos que es mejor olvidar.
En la tarde vas a comer con amigos de tu hermano,
tarde y medio borracho hablas con tu cuñada, la quieres.
Los dos saben cosas que nadie más sabe
y cantan canciones de cuando el pop era más triste:
“and I wonder where you are
and I wonder what you do”
Y ríen. Para ella es más fácil reír.
Tú, que te preguntas lo mismo que Lionel Richie,
buscarías un teléfono sólo para saber que nada ha cambiado.






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