Roger Santiváñez, Sea Isle (Summer 2010)

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1

Manto verde o pardo iluminado pes
Puntean fugaces chicharras diamantes
Levísimas ondas mueren de brillor ol

Vidan su rizo platino desaparecido otra
Vez resaltan & se esconden piel flagante
Encima del díscolo e inmenso inestable

Dios helado cuyo son ritma sin cesar
Mancha inusitada pleno nerviosismo có
Mo se mueve tu perfecto balanceo no

Se inquieta nunca tu inquietude & sigue
La enorme cantidad en movimiento pla
Neando novísimas crestas que revientan

Sobre niñas doradas dulcemente sacu
Didas por tus blancos bucles stelares
Súbitamente solos en el écran de

Las nubes al fondo en fila donde el
Sol estila su divina materia dibujar
Ofrece una canción la brisa azul






2

Never la luz se puso al mediodía
Como hoy del mar sintió el clamor
De una belleza tan real impresa

En la resaca de un tumulto an
Cestral ingrávido prendido a las
Estrellas dormidas todavía si

Nuosas en su cielo ampayado de
Todos modos por las sabias orillas
Mojadas & desnudas tras el aire

Blandido suavemente revoltijo que
Se desata en mi corazón & lo hace llorar






3

Seda sonora silencio sólo sale
De ti en la oquedad de las olas
Una tras otra tersura tierna

Que en su fresco resonar admite
Voces apagadas un susurro del
Viento colmado de belleza femenina

Palabras inventadas por marea
Franca & la gaviota caminando
Solita en los concéntricos bordes

Se decide a volar & es hermosa
Sobre espumas serranas en su
Cumbre o en un velero que se va

Se va yendo se pierde en el
Cuadrado horizonte lo retumba
El fino atardecer lo va matando






4

Hi! Me dijo una sirena niña
Echada en su tabla roja deslizán
Dose sonriente on the silk-screen

O trastocada por el refrescante dulzor
Hasta la húmeda arena perfectamente
Impresa tu silueta forma de un racimo ciprés

Nadie como tú para ser dibujada en el poema
Bañada por la verde transparencia recuerdo de
Pamela dejándose la truza metida en el misterio

Redondo como el mundo en que agonizo
Mirando el pulcro reflejo en tus hombros
Del sol que sin roche te acaricia

Inolvidable sinrazón marcando oleajes
De ternura desasida íntimo deseo
Perdido en la tristeza del ardiente mediodía






5

En la luz blanca del mareo final
La niña bate su cuerpo en el estruendo
Cimbrea el cielo bajo tiempo intocado

Gaviotas flotantes dormidas en tus hombros
Cristales fijados rielan la cadencia trobar-clus
De tus cejas delineadas en tu rostro de nube

Un bote solitario que se halla por la playa nos
Adentra en las líquidas fauces del mar sediento
Tendida en el petate de mi sola fantasía

Hay conchitas rotas a millares en la orilla
Igual que murnullos recortados por el viento
La flor desnuda abriga su vacío desolado

& de todos modos canta sombra sin sol
Que en el silencio un pálpito invisible
Hacia purísimos riesgos permanece







© Roger Santiváñez (Derechos reservados. Ver Aviso Legal).

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