Tomas Harris

De La Siega, la enciclopedia libre.




De Lobo (inédito).


PARTO

La boca de lobo me escupió
a una barriada postmedieval como un suspiro de monja sangrienta.
Así fue mi parto, así mi azul expulsión de la culpa.
Ahora que soy Lobo, puedo aullarlo al viento,
pues me han inculcado una Fe leprosa.

Sólo una Fe leprosa puede emanar de un bautismo dual,
de simientes pretéritas, en pleno Pleistoceno Postmedieval.
Y la placenta de la boca pineal de la loba que me malparió.
Mi parto en los yermos de la peste.
En la desolación sin, de su reyno de adormideras negras.

Empapado y aun fetal, Lobo se escabulle entre los yermos tristes
de tanto poder acumulado,
sólo queda entre las briznas la placenta delatora.
La loba madre debe comérsela antes de la llegada de los cazadores virtuales.
De los cazadores de brujas cibernéticas,
de los cazadores de réprobos, de los cazadores de lobas holográficas.
Pero si la loba madre no puede volver la placenta a su matriz aterida,
la placenta deberá hacer el trabajo sucio.

Y entonces será una placenta dentada, voraz,
una placenta hambrienta, deslizándose por los páramos
arrasados por las guerras intestinas, esa nueva economía del neo-feudo,
una placenta viscosa, porosa, espejeando el cielo,
una placenta hinchándose bajo el reflejo de Castor y Polux,
una placenta arrasándolo todo a su paso, abriéndole camino al lobezno,
por la felpa agusanada y azul de la luna cómplice.








QUE WILLIAM BLAKE NO SE LEVANTE DE SU TUMBA

I.
He orado para que William Blake no se levante de su tumba.
He oído noticias, de boca en boca, de trueno en trueno,
las noches de este crudo invierno, acá en Ciudad Gótica.
Todas dicen que William Blake se levantará de su tumba.
Qué haría William Blake fuera de la tumba.
Dicen que los años de muerte borran las huellas del lenguaje.
Cómo no, si los gusanos han corroído el cerebro
que alojaba las palabras y sus visiones.
No todo hombre es capaz de aguzar sus visones hasta producirlas
en un estado que podríamos llamar iluminaciones negras.
No, que William Blake no se levante de su tumba,
como se anda corriendo la voz.
Qué sería de Ciudad Gótica con esa sombra atroz arrastrándose por los muros?
Yo tengo mujer, o una loba, no importa, que cuidar,
por eso no quiero que un tipo capaz de matar a un inocente
con tal de no apagar sus deseos se levante de su tumba.
Poseo una hermosa gruta ornada de estalagmitas
y estalactitas fluorescentes,
un jardín donde deslumbran los fuegos fatuos.
¿Cómo permitir entonces que ocurra este rumor,
este demasiado rumor, que William Blake se levantará
de la tumba al séptimo día del séptimo mes del séptimo siglo?:
Anatema sea.
Anatema sea:
The cut worm forgives the pow.








II. Emerge con el tórax en llamas, William Blake de su tumba,
de lápida en lápida,
de tiniebla en tiniebla,
muerto de lejana muerte y redivivo de imposible hálito,
mareado por el Leteo agitado esta noche de vientos tan fuera de estación,
William Blake con ese aire de un Whitman embrujado,
envés del viejo de yerbajos y hojas y sexo,
este es un cadáver que va perdiendo poco a poco su putrefacción,
puede ser un dios a pesar de ser él, William Blake,
ya lo ha purgado todo en su poesía,
ya ha lavado todo las supuraciones de la muerte en sus proverbios,
ya ha hecho proverbial el Bien y el Mal en sus apotegmas,
y, para bien o para mal, los ha pulido, y ahora son espejos.
Así, camina nada más, el viejo William Blake recién
levantado de su tumba y se encuentra en las medianías
del cementerio con el lobo;
Te has levantado de tu tumba, le dice el lobo.
“Corrían rumores” dice William Blake.
“¿Para qué tanto enigma?”, pregunta el lobo.
“Dicen las voces que la poesía cambiará el mundo.
Que por fin adviene la verdadera Revolución, la de la poesía”,
musita, un tanto incrédulo William Blake.
¿Y eso era todo?, pregunta el lobo.
¿Y la plaga el crimen el incesto la ablación del Deseo?
pregunta el lobo.
“Oí lo que oí” responde William Blake.
Y la carcajada del lobo es tan brutal que devuelve
a William Blake a su tumba.
Y el lobo queda solo en la medianías del cementerio,
en Ciudad Gótica, y aúlla y trota entre las lápidas,
y piensa:
¿Por qué no se levantará mejor Marx de la tumba?








De Las dunas del deseo (inédito).


RUMORES

Alguien en la noche ha gritado
Duncan ha muerto, y trancaron los portones
de la Catedral, y las mujeres huyeron descalzas,
y en las lindes de la ciudad se oyó el revolotear
de lúgubres murciélagos sin radar.
Alguien en la noche ha gritado
Duncan ha muerto, y comenzaron a sangrar
los tallos de las madreselvas, eyacularon
las coníferas y perras amarillas
parieron lobos hambrientos que
comenzaron a devorar a las madres del distrito.
Alguien en la noche ha gritado
Duncan ha muerto, y la luna quebró los espejos,
los muertos se destaparon los pies
y las sábanas rodaron al borde del ataúd.
Alguien en la noche ha gritado
Duncan ha muerto, y los bárbaros rompieron los cristales
y esa noche fue llamada la noche de los cristales
rotos y los espectros de los Clásicos
aullaron entre las páginas de los libros.
Alguien en la noche profunda ha gritado
Duncan ha muerto y tres veces a mayado el gato
y tres veces se ha lamentado el erizo.
Alguien, algo, en lo más profundo de la noche
ha gritado Duncan ha muerto
y desde el cielo cayó el maleficio como un cometa,
el vampiro fue destetado a destiempo,
y Tiresias volvió a errar el Oráculo.
Y nosotros estamos definitivamente perdidos,
porque habitamos en el centro de un libro polvoriento.
Algo, alguien, en lo más denso de la noche gritó
Duncan, sí, Duncan ha muerto y una brisa suave
comenzó a agitar la hojarasca de Birman.








De Nautilus (inédito).


PÉNDULO

Usted está cercano a la muerte. Próximo a la noche.
La muerte.
La noche.
La muerte y la noche.
Escuche.
Cierre los ojos y escuche la muerte y la noche.
Que no haya sobresaltos.
Respire lento, hondo.
Adecue su ritmo cardíaco a la muerte y la noche.
Sus pulmones están cercanos a la muerte y la noche.
Sus pulsaciones ritman con la muerte y la noche.
La muerte y la noche.
La muerte y la noche.
Descanse sea donde sea donde esté.
Respire suave.
Su respiración es la muerte y la noche.
Usted viaja ahora hacia la muerte y la noche.
El camino hacia la muerte y la noche es líquido.
El camino hacia la muerte y la noche es acuoso.
Es un lavadero chino.
Usted yace sumergido.
Usted yace.
Usted yacerá en la muerte y la noche.
Por ahora sólo yace en la noche.
Pero ya yacerá en la muerte.
Cuando la muerte sea la noche.
Húmeda.
Sumergida.
Submarina.
Respire lento.
No se agite.
No hay nada que temer.
Sólo es la muerte y la noche
No se resista.
Escuche.
Preste oídos.
Sobre todo no abra los ojos.
Mire que la noche.
Mire que la muerte.
Pero no tema.
Usted se hará amante de la muerte y la noche.
Estará en el corazón de la muerte y la noche.
Ambas lo abrazarán piadosas.
Y su cuerpo será de la muerte y la noche.
No intente evitarlo.
Ya ha comenzado el viaje.
Usted lo quiso así.
Déjese llevar.
Déjese llevar por la muerte y la noche en cada mano.
Imagine mariposas nocturnas.
Imagine sus suaves alas.
Imagine el polen en sus párpados.
Es grácil, pero pesa.
Imagine los diseños de sus alas.
Fueron diseñados para usted.
Sólo para usted.
Imagine el diseño.
Imagine la muerte y la noche y las mariposas.
La muerte.
La noche.
Las mariposas.
Los diseños.
Ahora está usted en la muerte y la noche.
Ya no puede dar marcha atrás.
Ahora está usted en la muerte y la noche.
No abra los ojos.
Respire lento.
Mire que las mariposas.
Mire que la muerte.
Mire que la noche.






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