Ulises Varsovia

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1. Ebriedad

Y ahora, que de tanta ebriedad,
ahora, Claire, que de tan diáfana
claridad, ahogado en la luz,
sentado frente a mí con los ojos
arrancados, muertos, de viaje
por la áspera transparencia verbal
de poetas difuntos declamando,

ahora, amor, que de tanto amor,
que de tanta ebriedad llenándome
las palabras de órfico licor,
los labios de abrupta intensidad,
el corazón de oracular dicción,

¿qué poner sobre el desnudo papel,
qué depositar en la corriente
del giratorio río luminal,
de las límpidas aguas del canto?

Ahora que en tu luz diluído,
ahora que en tu nombre iluminado,
ahora, amor, que tanta claridad
manando de tu obscura vertiente,
sacudiendo mi pluma gestora,

¿qué trazar con trémula grafía,
qué palabras arrojar al tiempo
a perpetuar allí este momento
de extraña ebriedad reproductora?

Ahora que inclinado sobre mí,
ahora que sentado a la ventana
frente al gran río circulatorio,
frente a frente conmigo y a la voz
de los vates difuntos declamando.





7. Dispersión

A lo más íntegro,
a lo más fidedigno
de mi asustada interioridad
descender en puntillas,
y preguntar con voz quebrada:

¿Quién el que realmente,
quién el que absolutamente,
el que desnudo en su cáscara
de adánica dispersión,
de humano no saber por qué,
quién, en su último reducto,
en lo aún intocado, quién?

Y volver a ascender
a las trémulas máscaras
con una máscara más,
con un ser incógnito
oculto en la espesura
de su adánica errancia,
de su humana dispersión.


(De Ebriedad, 2002)



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